La última palabra

En breve, espero, tendremos un nuevo Reglamento de Participación Ciudadana por el que se lleva luchando desde hace demasiados años. Me preocupa mucho su desarrollo y su presupuesto para que no sea papel mojado. Lo ideal es que la sociedad pacense tome la iniciativa y ponga en marcha movimientos que fomenten dicha participación

RICARDO CABEZAS MARTÍNSecretario general del PSOE de Badajoz y portavoz del Grupo Municipal Socialista

La ciudadanía actual no quiere que decidan por ella, quiere participar. Cierto que este valor es tan importante como lo puedan ser otros. En una sana convivencia, la participación es una propuesta de valor de primera magnitud. Con ella se supervisa y cuestiona todo, o casi todo, pues ofrece una perspectiva que hace ganar en calidad e innovación las ideas a poner en marcha. Pero eso no es todo, la participación municipal permite conocer al vecino y sus nuevas necesidades. Pero digo más, para afrontar en Badajoz retos complejos en un futuro cada vez más inmediato, necesitamos gente preparada, comprometida, diversa y que ame su ciudad. Y esa gente está en Badajoz, atendiendo a su vida y a sus familias, y es a la que precisamos implicar para hacer de nuestra ciudad un lugar mejor. No hay que consultar todo y a todos, no digo eso, pero hay que consultar más y explicar mejor. Y medir las palabras. Ya lo dijo Séneca, hay que «ser parco en elogiar, y más parco todavía en vituperar».

La ciudadanía pacense tiene que saber adónde va su ayuntamiento. La ciudad de Badajoz necesita un proyecto como el comer. La inercia actual nos hace perder oportunidades por falta de orden, nos convierte en manirrotos y es la mayor rémora para el futuro. ¿Qué ofrece hoy el Ayuntamiento de Badajoz a los vecinos? Perplejidad. En todas sus acepciones. La estrategia de tirar para delante no es estrategia. La planificación actual es cortoplacista, improvisada, superponiendo acciones, eliminándolas o desplazándolas para mejor momento, cicatera en compartir información. Argumentar que el dinero es finito es cuestionable cuando dedicas miles de euros a caprichos. Queremos desarrollar el EDUSI utilizando parte de sus inversiones para proyectos menores que el presupuesto ordinario ya debiera haber previsto hace años (más contenedores soterrados, más plataforma única, derribo del antiguo colegio Virgen de Bótoa…) y esa inversión europea debiera ser para ir a más. Paralelamente tardamos en resolver el problema doméstico de los gansos invasores, de los carriles bici a ninguna parte, de unas jardineras sin flores en La Soledad, ninguneo a colectivos sociales y vecinales cuyas peticiones siempre pueden esperar. Tenemos una invasión de baldosas sueltas, de agujeros negros en calzadas, de aceras traicioneras, de señalización evaporada en calles… Es evidente que con estos precedentes a los gestores municipales actuales no se les puede pedir ni innovación ni modernidad, porque bastante tienen con ir parcheando el día a día. Y seguro que tampoco consideran bueno pedir opinión y participación a la ciudadanía, pues o bien les ponen más tarea o bien cuestionan su trabajo. Hasta ahí podíamos llegar. Konrad Adenauer lo tenía muy clarito: «En política lo importante no es tener razón, sino que se la den a uno».

En breve, espero, tendremos un nuevo Reglamento de Participación Ciudadana por el que se lleva luchando desde hace demasiados años. Me preocupa mucho su desarrollo y su presupuesto para que no sea papel mojado. Lo ideal es que la sociedad pacense tome la iniciativa y ponga en marcha movimientos que fomenten dicha participación. La participación ciudadana permite una mayor legitimidad de las políticas públicas y contribuye al fortalecimiento de la sociedad civil reforzando diálogo y transparencia.

Estoy empeñado en una mayor transparencia, tan necesaria para propiciar el acercamiento de la ciudadanía a un ayuntamiento que no debe cansarse en dar explicaciones. La clave en la relación entre el ciudadano y las instituciones es la confianza y para lograrla hay que dar el máximo de información comprensible. Unos se toman la transparencia como debilidad, como demostración de vulnerabilidad y por eso la torpedean, yo la considero un ejemplo de madurez colectiva y de derecho a la información. Ante el cambio que anuncia el equipo de gobierno en el portal de transparencia, que ya acumula meses de retraso, les digo que no solo es cuestión de abrir una web carísima, que hay que poner en marcha cambios políticos y organizativos de mayor calado, que la tecnología es solo un medio para conseguir más transparencia, no una garantía de que exista. Hay que enseñar a la ciudadanía dónde están los datos que ponemos a su disposición, hacerlos comprensibles e informar de cómo van las respuestas a sus demandas de información. ¿Y por qué digo esto? Porque participar en la vida política municipal, porque saber hacia dónde va tu ayuntamiento, porque romper la inercia de gestión, porque mejorar la transparencia, son puntos de partida para hacer de Badajoz una ciudad de gobernanza eficaz, con procesos de gestión más horizontales, incorporando a la ciudadanía en la etapa de decisiones públicas. Debemos mejorar el funcionamiento democrático del ayuntamiento y su gestión, que nos permita un trabajo más efectivo y corresponsable.

Y termino como empecé, la ciudadanía actual no quiere que decidan por ella, quiere participar en la vida municipal, y eso no es solo una petición ciudadana, es una obligación de reciprocidad del ayuntamiento para hacer un frente común a las transformaciones sociales. La buena gestión es la que es capaz de involucrar a la ciudadanía y ésta la identifica como suya. Como en todo, tú tendrás la última palabra.

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