La trágica historia de amor de las hormigas voladoras

Cada año por estas fechas Badajoz se llena de estos insectos, pero no se trata de una plaga, es un fenómeno normal tras las primeras lluvias

Dos hormigas con alas posadas en un cristal en Badajoz. :: /PAKOPÍ
Dos hormigas con alas posadas en un cristal en Badajoz. :: / PAKOPÍ
Natalia Reigadas
NATALIA REIGADASBadajoz

Las primeras lluvias han iniciado una trágica historia de amor que se repite cada año en la ciudad. Se trata del proceso de reproducción de las hormigas voladoras que pueden verse estos días en muchas calles pacenses. En unos días aprenden a volar, encuentran una pareja, se convierten en viudas y, si sobreviven, son coronadas como reinas.

«¡Qué barbaridad! ¡Cuántas hormigas voladoras!».Es una frase que se ha repetido mucho estos días en Badajoz. Sin embargo, no se trata de una plaga, ni siquiera hay un número inusual. Así lo explica Daniel Parejo, miembro del Departamento de Anatomía, Biología Celular y Zoología de la Universidad de Extremadura. «Es un fenómeno normal y no hay más que otros otoños. Su presencia se concentra en esta época, pero ocurre todos los años».

Los pacenses suelen relacionar la llegada de las hormigas voladoras con el cambio de estación. El experto en insectos detalla que no van desencaminados. «El cambio de temperaturas está relacionado y también es el momento en el que les salen las alas. Hay varios factores, pero uno importante es que ha empezado a llover. Con las primeras lluvias, la tierra de ablanda y pueden salir del hormiguero, que está enterrado, con facilidad», detalla Parejo.

Cada hormiguero tiene una sola reina, que es la que pone los huevos. Algunos son normales y nacen hormigas estériles. Otros huevos son especiales. De ellos surgen las hormigas que pueden reproducirse (futuras reinas y zánganos). Estas son las que sacan las alas y vuelan en esta época en busca de pareja. «Se trata de una eclosión sincronizada. Coincide en el tiempo y por eso salen todas a la vez», detalla el investigador de la Universidad de Extremadura.

¿Por qué se mueren?

¿Y por qué mueren tantas? Esta pregunta también se repite, ya que en muchas calles se pueden ver a cientos de hormigas pegadas a la pared y a otras tantas muertas en la acera. Son los machos que, después de reproducirse, fallecen.

Quedan vivas las hembras. Todas podrían llegar a ser reinas, pero sobreviven pocas. Las que lo logran, pierden las alas, escarban en la tierra, crean su propio hormiguero y el ciclo vuelve a comenzar. Entre los huevos que ponen, además de las futuras reinas, estarán las obreras, que son básicas para la supervivencia de la colonia. Son las encargadas de llevar el alimento al hormiguero, especialmente granos, y defender la zona como soldados.

«Casi es una historia de amor», bromea Daniel Parejo. «Salen a conocer a su pareja y, una vez fertilizadas, pierden las alas».

Este experto insiste en que, aunque parezcan muy numerosas, no se trata de un fenómeno raro y apunta que solo durará unos días. Las reinas se enterrarán para formar sus hormigueros mientras que la mayoría de los ejemplares morirán e irán desapareciendo.

Hasta que el ciclo de reproducción se termine, los vecinos deben tener en cuenta que estas hormigas no suponen ningún peligro. Si es cierto que su presencia, masiva en algunas zonas, es molesta, ya que las que mueren llenan las aceras y los patios. Las que vuelan, además, se pegan a la ropa tendida e incluso al pelo de las personas.

La especie es la 'Messor barbarus', una de las más comunes en la península ibérica

Estas hormigas son de la especie 'Messor barbarus', una de las más comunes que se pueden encontrar, especialmente en la península ibérica. También se pueden hallar en Francia, Italia y Marruecos.

Su aspecto es similar al de otras hormigas, con cabeza y dos secciones abdominales. En cuanto al tamaño, depende de si se trata de la reina, de zánganos o de obreras. Van de 3 milímetros a los 14 o incluso 16 que alcanzan las reinas.

Como curiosidad, es uno las insectos de este tipo más vendidos para los aficionados a los que les gusta tener un hormiguero en casa. Esto se debe a que, en este tipo de depósitos, son fáciles de criar. La mayor dificultad de las colonias que hay en la naturaleza es conseguir alimento (en las zonas agrícolas como Badajoz es más sencillo). Sin embargo, en un hábitat controlado, pudiendo tener acceso al grano, las colonias se mantienen con relativa facilidad.

La mayoría de los insectos tienen épocas de abundancia, es decir, con más ejemplares y actividad, por lo que son más visibles. Sin embargo, no hay tantos fenómenos como el de las hormigas voladoras. Uno comparable es el de las efímeras (efemerópteros), conocidas así porque salen en un corto periodo de tiempo, y de forma masiva, para reproducirse por lo que se ven auténticas nubes de estos insectos acuáticos.

En unos pocos días, las 'Messor barbarus' dejarán de volar por las calles de Badajoz, pero eso sí, regresarán el próximo otoño con su trágica historia de amor.

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