¡QUE TIREN YA EL PIRULO!

MANOLO LÓPEZ

Alguien tendrá que decirlo. Tendré que echarme a las espaldas las protestas de quienes disientan. Así es la vida del opinador que, como en mi caso, se mete en jardines que no vienen a cuento. «Que la tiren ya» escribí con inconsciencia juvenil hace varias décadas en estas páginas a propósito de la vieja Casa de la Cultura de la Plaza de Minayo, que se asentó sobre lo que muchos años antes creo que fue sede del Seminario, tras dejar este su ubicación cerca de la sede de Capitanía en la calle Menacho y si no fue así que me lo corrijan, por favor. Donde estuvo la sede de la Junta Preautonómica y el primer despacho oficial de Luis Ramallo, un edificio que se iba cayendo a cachos y que disponía de un hermoso patio en el que asistí a la representación de El amor de don Perlimplin, no recuerdo con qué actores, quizá con Cristian Casares. En aquel lugar era conserje el ya fallecido pintor Paco Morán, siempre con su pipa a la boca. Después de que lo tirasen, quedó un enorme socavón en la zona en lo que hoy es el parking. Algo pasó al escacharrarse un coche y ello provocó que el periodista Juanma Cardoso escribiera su deseo de que tirasen el coche al socavón. No a cántaros, pero ha llovido mucho y lo que sigue quedando en pie es el Hospital San Sebastián. Ya no están la Casa de la Cultura, la sala de exposiciones, el hipocampo hermoso situado al entrar a la derecha, el despacho de Ramallo, su Gabinete de Prensa (con Miguel Ángel Carmena, González Perlado...) Lo que sí permanece en otro lugar, en la plaza de Santa Marta que bautizó el boticario ya desaparecido Germán Meleno, es el Pirulo. Lo siento, Manolo Rojas, (q.e.p.d. el alcalde que miró el proyecto con simpatía) pero tengo que dar mi opinión: ¿Por que no tiran ya el Pirulo, tan feo como innecesario e inútil? Es fácil derribarlo y no hace falta ni que lo hagan de madrugada. De día, a pleno sol, ¡al socavón junto con las raíces de los eucaliptos!