La sequía y la tormenta

La sequía y la tormenta
FERNANDO CORTÉS CORTÉS

A veces, tal vez con demasiada frecuencia, hallamos noticias e informaciones relacionadas con el tiempo en la ciudad y en la región. El 25 de octubre de 1917 -Correo de la mañana- encontramos una de esas referencias, una curiosa indicación con el título de esta colaboración.

Comienza el periodista haciendo indicación de su época, ya lejana a su parecer, de estudiante de la geografía extremeña y española, un clima extremado, de permanentes sequías y de inundaciones pertinaces, afirmación del autor confirmada y refrendada por la experiencia.

Y ejemplifica sus afirmaciones. Algunos otoños son excesivamente húmedos y lluviosos, de tal manera que resulta imposible sembrar.

Llevamos ya con este cuatro años malos y el último verdaderamente bueno para la ganadería fue el de 1913. Así como para el que es exclusivamente labrador, el buen o mal resultado de la cosecha depende de la primavera, -y bien tenemos un perfecto ejemplo en este mayo que va a permitir unas excelentes cosechas de trigo-, al ganadero le es más importante que el otoño sea bueno, ya que así se evitan cuantiosos dispendios, numerosas bajas en las noches borrascosas y de crudos vendavales en los procelosos inviernos. Y «la oveja hasta de rabo, hace manta». Le proporciona mayor cantidad de lana, mayor cantidad de corderos y más sanos, más leche, queso, majada...

En primavera, el ganadero suple con mayor facilidad la ausencia de alimentos para sus animales pues sólo cambiando de emplazamiento, siempre en el norte y noroeste de España, con la abundancia de lluvias que por esas zonas se produce y se disfruta, hay posibilidad de buen verde. Pero al labrador le interesa sembrar un buen tempero, pues si la tierra no tiene un buen grado de humedad, el grano se almidona o se ensortija, como vulgarmente se dice, no pudiendo romper la superficie y perdiéndose.

El periodista sigue haciendo referencia a las tempestades existentes en nuestro territorio. Ya dijimos en finales de julio que la característica del tiempo era la de los extremos, de la exageración. Y ya sabemos lo que muchos desgraciados hubieron de padecer y de sufrir a finales de agosto y primeros días de septiembre, con hecatombes que tuvieron lugar en Villalva. Valverde, Feria, Aceuchal... por las lluvias torrenciales, producto de un ciclón.

Las pérdidas de Extremadura fueron millones. Pero nada hemos reclamado.

*Fernando Cortés Cortés es cronista oficial de Badajoz.