La Semana Santa pacense en diez experiencias

Rezo cantado. Un cantaor dedicándole una saeta al Cristo de la Espina a la salida de la procesión, el Martes Santo. :: hoy

HOY elige los momentos de mayor tradición, solemnidad y emoción para vivir la Pasión pacense

Miriam F. Rua
MIRIAM F. RUA

Durante ocho días, Badajoz vive a flor de piel su Semana Santa. Tradición, solemnidad, fervor y emoción se dan la mano durante las procesiones y los numerosos actos de conmemoración de la Pascua. HOY ha seleccionado las diez experiencias que permiten conocer, sentir y disfrutar en todas sus dimensiones la fiesta más antigua de la ciudad.

Bendecir los ramos de olivo

La mañana del Domingo de Ramos, Badajoz vive una de sus tradiciones con más solera, la bendición de las ramas de olivo. En las parroquias, se rocían de agua y las familias acuden a por ellas, las dejan secar y las conservan en casa hasta el Domingo de Ramos siguiente. Este año se ha organizado la bendición de las ramas de olivo en la iglesia de San Juan Bautista y tras ella, se irá en procesión hasta la catedral para celebrar la misa.

Las salidas más espectaculares

Uno de los momentos cumbres de algunas de las procesiones pacenses es su salida. Las más espectaculares son las de los cortejos que parten de la iglesia de San Agustín. Los costaleros tiene que ir incorporándose a las trabajaderas de los pasos a medida que van salvando la pendiente de la escalinata y luego los levantan a pulso. Especialmente lucidas son las salidas de la Sentencia, por el enorme porte del paso, el Yacente, que pasa a escasos centímetros de la puerta y sus respectivos pasos de palio.

De rodillas sale el palio de María Santísima del Mayor Dolor de su iglesia, Santo Domingo; en San Fernando, el Cristo de la Angustia se monta en el patio el mismo día de la salida de la procesión y el crucificado del Amor de la Vera Cruz se tiene que elevar una vez que rebasa la puerta de La Concepción.

Por el Badajoz monumental

La ciudad ofrece a las procesiones algunos de sus escenarios más monumentales. Sobrecogedor y bellísimo es el viacrucis de El Prendimiento por la Plaza Alta o atravesando el Arco del Peso en la madrugada del Jueves Santo. Magnífico también es el discurrir de la procesión de la Estación por el Puente de Palmas a oscuras el Martes Santo y la imagen que ofrece su paso del Calvario con la Puerta de Palmas detrás.

Otro de los momentos más conmovedores de la Semana Santa es ver avanzar al Cristo de la Paz por el parque de la Legión a oscuras, iluminado solo por los cirios rojos de los penitentes, escuchando el racheo de sus pies y el golpe de las horquillas.

La banda sonora de la Pasión

En la cuna del Porrina de Badajoz, no podían faltar los cantaores que a pie de calle o desde los balcones les dedican saetas a las imágenes pacenses. No hay ningún sitio que garantice escucharlas, ya que se producen de forma espontánea al paso de las procesiones. No obstante, suele ser habitual que al Cristo de la Espina le empiecen a cantar nada más salir de su templo o que el paso de San Fernando tenga que parar varias veces en la calle Canarias. Y por supuesto, las que le cantan una y otra vez a la Soledad para alargar su recogida.

Pero la banda sonora de la Pasión pacense es más amplia. Preciosa es la tradicional actuación del coro en la plaza de la Soledad, mientras que el Señor de Badajoz saluda a la Patrona el Martes Santo. Especial también es el trío 'Gólgota' que toca sus sones de capilla delante del Cristo del Amor durante toda la procesión o, la gran novedad de este año, la Policía Nacional cantando el himno de 'La muerte no es el final', que se espera que suene a la recogida de la procesión de la Patrona el Jueves Santo. Y, por supuesto, magníficas son las marchas de las bandas de tambores y cornetas y de la Banda Municipal de Música de Badajoz, especialmente cuando hacen 'bailar' a los pasos de palio.

Las torrijas de La Cubana

El manjar de manual para ver las procesiones son las pipas, que sirven sobre todo para amenizar la espera. Pero si hay un dulce que en Badajoz se asocie con la Semana Santa son las torrijas. El sitio que agota sus existencias diarias es La Cubana, la tradicional pastelería que sigue haciendo las torrijas con la receta heredada de la familia de los actuales regentes. Las elaboran a diario en su obrador de Viernes de Dolores a Domingo de Resurrección.

Las mejores esquinas

Hay muchos pacenses que eligen algunas de las esquinas del Casco Antiguo para ver las procesiones. Son las ubicaciones más incómodas pero las más emocionantes de los recorridos. Los tres mejores cruces son San Juan-Bravo Murillo, Bravo Murillo-Arco Agüero y Arco Agüero-López Prudencio. Los 'reviraos' de los pasos en estos puntos son espectaculares por la dificultad de la maniobra y porque las imágenes pasan a escasos centímetros de la gente. Ver al Descendimiento en estas esquinas es un espectáculo. También pasan por allí la Oración en el Huerto, la Espina, la Vera Cruz, el Santo Entierro o la Soledad de luto.

La gran novedad

La Semana Santa de este año se recordará porque será la primera en la que la Policía Nacional formará parte de la procesión de la Patrona del Jueves Santo, sacando a la calle por primera vez al crucificado del Perdón. Lo portarán a hombros justo delante del paso de la Soledad y servirá para rendir homenaje a los policías caídos en acto de servicio.

En los altos del Cerro

Recuperado en 2012, el viacrucis viviente del Cerro de Reyes ha encontrado su hueco dentro de la Semana Santa pacense. Se celebra el Viernes Santo, este año se adelanta a las 11 de la mañana e implica directamente a 60 vecinos que representan a los hebreos, romanos (algunos a caballo) y a los ladrones, que dan vida a la Pasión de Jesús hasta que termina crucificado en la alameda del Cerro, la zona más alta de la barriada.

Esperar hasta el final

Las recogidas de las procesiones suelen ser momentos de gran emoción. En Badajoz, hay dos especialmente multitudinarias: la de la Soledad, donde los costaleros la mecen una y otra vez resistiéndose a devolverla a su ermita, y la de las Descalzas, que llena la plaza para ver cómo la Espina aguarda la entrada de la Amargura para recogerse después con el himno nacional de fondo, rodeado de sus nazarenos y de cientos de personas. Solemne es la recogida del Cristo de la Paz, con todos los penitentes en fila escoltando su paso.

El baile del Resucitado

El momento de mayor alegría de la Semana Santa lo encarna el 'baile' del Resucitado. Es una de las tradiciones más antiguas de esta procesión y más esperadas con la que se pone fin a la Pasión. Se le conoce como el 'encuentro' y tiene lugar en torno a las 13.30 horas en la carrera oficial, justo delante de la catedral pacense.

Ahí es cuando el Resucitado para y espera la llegada del palio de la Aurora, entonces los costaleros enfrentan a ambos pasos. Se inclinan para saludarse y, a continuación, estallan en un baile en el que los costaleros echan el resto para escenificar la alegría del encuentro entre la madre y su hijo resucitado.