Un golpe en una chapa causa una avalancha al paso de la Soledad

Un golpe en una chapa causa una avalancha al paso de la Soledad

La hermandad celebrará una eucaristía de acción de gracias el próximo jueves y quiere contactar con los afectados

ROCÍO ROMEROBadajoz

Hemos pasado miedo. Vimos venir a la gente corriendo espantada por la calle Moreno Zancudo hacia abajo, señoras mayores cayéndose... Todo el mundo se recogió hasta que un nazareno pasó con un megáfono pidiendo a todo el mundo que se tranquilizara, que no había pasado nada, y al resto de nazarenos que volvieran a la procesión». Es lo que vivió Marisol Torres desde el bar El Silencio, en esa misma calle.

Un fuerte ruido al paso de La Soledad asustó a los pacenses que en la noche del Viernes Santo llenaban la Plaza Alta y los alrededores para seguir la procesión poco antes de la medianoche. Según informó el jefe de la Policía Local, Rubén Muñoz, una persona golpeó una puerta de chapa en la calle San Pedro de Alcántara, lo que provocó el estruendo y asustó tanto a los cofrades como al público que seguía el cortejo. Esta es la versión de la Policía hasta que vean las imágenes registradas en las cámaras de seguridad de aparcamiento bajo la plaza de Santa María y los accesos al Museo Luis de Morales.

Los rumores en esos primeros momentos, como reconocen distintos testigos, apuntaban a muchos motivos distintos. Se habló de tiros y de que alguien gritó el nombre de Alá. Pero lo cierto es que la mayor parte de la gente corría sin saber por qué lo hacía. Rubén Muñoz espera aclarar si ocurrió algo más aparte del estruendo causado por la chapa. En el caso de que algún pacense hubiera alzado la voz o golpeado la chapa con la intención de crear el tumulto, la Policía trasladará las diligencias a los juzgados con el fin de que se inicie un procedimiento por desorden público. Aunque es algo que depende de lo que hayan grabado las cámaras, que al cierre de esta edición no se habían podido terminar de revisar.

El desconocimiento del origen del ruido hizo que algunos comenzaran a correr y se contagió a centenares de personas que llenaban la plaza y sus alrededores en ese momento. La Policía calcula que se habían concentrado entre 4.000 y 5.000 personas. Dos de los asistentes tuvieron que ser atendidos por ansiedad y un niño por una inflamación en un tobillo.

Los gritos y carreras alertaron al resto, que seguían a la cofradía mientras el sacerdote guiaba el rosario. Acababa de terminar una saeta cuando el silencio se rompió y comenzó el tumulto. La gente corría en todas direcciones de las plazas Alta y de San José, Moreno Zancudo... Los momentos más angustiosos se vivieron en la calle Norte, ya que está cerrada y se formó un tapón.

Raúl Griñón estaba entre el público cuando, antes de que la Virgen pasara el arco del Peso, vio a gente «chillar y salir corriendo. Por un momento pensé que la Virgen se estaba quemando». Iba con la familia de su novia y todos se resguardaron en los arcos de la Plaza Alta. «Si salías corriendo era peor porque la gente te podía arrollar», explica.

Sin embargo, instantes después escuchó que podría ser un atentado con bomba y mucha gente se refugió en la iglesia de la Concepción. «Me llevé a mi hermana a casa, al lado de la ermita, y hasta que no supimos que la cofradía se había vuelto a formar y seguía la procesión, no volvimos. El susto fue muy grande porque la gente decía de todo: que si bombas, que sin un muchacho marroquí había nombrado a Alá... Dijeron muchas cosas», relata otro de los testigos.

Carmen Cancho es la sacristana e iba justo delante de la Virgen, junto al sacerdote y rezando el rosario. Se encontraban a la altura de la bodega San José. «De pronto oí un ruido, me di la vuelta y vi a mucha gente corriendo hacia nosotros. Mi hija, que iba con el incensario, se cayó. Llevaba a dos niñas que se asustaron y las perdimos de momento. Levanté a mi hija y me acerqué a la Virgen porque veía humo, que era del incensario. Pero en ese momento creía que se quemaba algo de la Virgen. Entonces vi que allí no pasaba nada. La gente estaba alborotada, pero allí no pasaba nada. Los costaleros sacaron la cabeza por los lados preguntando qué pasaba... Eso es lo que yo viví, junto a la Virgen, que no se quedó sola en ningún momento... Encontramos a las niñas que habíamos perdido porque las había cogido su abuelo. Ellas se marcharon porque ya habían pasado miedo, pero la cofradía siguió».

El nazareno mayor, Fran Reyes, tomó el megáfono que la hermandad ha comprado este año. El objetivo era que se escuchara mejor cómo el sacerdote guiaba el Rosario, aunque los hermanos han agradecido el nuevo equipo porque les ayudó a calmar a la gente cuando comprobaron que no había ocurrido nada.

«Hacía tiempo que no pasaba tanto miedo, me encontraba en la calle Zapatería (Moreno Zancudo), porque yo tengo que adelantarme para pedir la venia y que nos dejen hacer la estación de penitencia. Vi la avalancha de gente que venía despavorida, sin saber dónde iba, con los cirios... Sin rumbo. Los coches de niños por allí, nos tiraron el estandarte de la Virgen, dos faroles... Impresionante».

Uno de los agentes de Policía calmó a los asistentes en la plaza a través de ese megáfono nuevo. Pidió tranquilidad y anunció que la cofradía seguía. De hecho, los nazarenos se reorganizaron en unos quince minutos y concluyeron su estación de penitencia junto a la Patrona. No obstante, según han indicado desde la junta de gobierno de la hermandad, muchos nazarenos decidieron marcharse a casa. Algunos se refugiaron en la Concepción durante los primeros minutos de desconcierto. Según distintos testimonios, los costaleros y una serie de hermanos rodearon a la Virgen mientras duró la incertidumbre.

Uno de los responsables de la Policía Local, Toni Mesa, explicó instantes después en declaraciones a Badajoz Directo que «el pánico que existe por el terrorismo hizo que la gente saliera corriendo por donde podía, hacia la Soledad y la Plaza Alta. (...) Nos hemos quedado en un susto». Esa misma palabra, «susto» es la que ha usado la propia Hermandad de la Soledad en su perfil de las redes sociales al terminar la procesión. «Terminada la estación de penitencia. Con susto, sí. Pero agradecidos a la Virgen porque no pasó nada de nada».

Aun así, la hermandad quiere contactar con todas las personas que hayan podido perder algún objeto de valor o sufrieron ataques de ansiedad. Por ello, realiza un llamamiento para que acudan el próximo jueves, día 31, a la celebración de una eucaristía como acción de gracias a la Virgen por los pocos daños acaecidos. Tendrá lugar a las 20.00 horas en la ermita.

 

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