«La selva ha vuelto al Rivillas»

Estado actual del cauce del Rivillas, que se está llenando de maleza. :: casimiro moreno/
Estado actual del cauce del Rivillas, que se está llenando de maleza. :: casimiro moreno

Los usuarios reclaman que se vuelvan a limpiar los cauces de los arroyos que están llenos de maleza y basuras

Natalia Reigadas
NATALIA REIGADASBadajoz

«Ahí tienes la selva de Badajoz, ¿te parece bonita?». El comentario lo hace Damián Barrido, un jubilado que sale a pasear con un grupo de amigos todas las mañanas por el parque del Rivillas. Señala la maleza que crece en el cauce del arroyo y niega con la cabeza: «¡Qué pena! Ahora empieza el calor, esto comienza a oler fatal y se llena de bichos». «En verano no se puede venir por aquí hasta que no lo limpien. Sí que es verdad que ha vuelto la selva al Rivillas», añade Manolo Peña, otro miembro de la cuadrilla.

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Con la subida de las temperaturas, la vegetación y el hedor aumenta en los arroyos Rivillas y Calamón y los usuarios de los parques retoman sus quejas por la falta de mantenimientos de estos canales.

Los arroyos se reformaron tras la riada de 1997. Se demolieron las viviendas más cercanas al cauce y se creó un parque de 144.000 metros cuadrados a lo largo de 2 kilómetros del Rivillas y 1,8 kilómetros del Calamón. Contó con un presupuesto de 4 millones de euros cofinanciados con fondos Feder de la Unión Europea y el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino a través de la Confederación Hidrográfica del Guadiana (CHG).

Desde la inauguración

Tras varios retrasos, en 2009, por fin, los pacenses pudieron pasear por su nuevo parque con zonas verdes, juegos infantiles y pasarelas de madera sobre los arroyos. Fue un éxito y se llenó de público desde el primer día. Hubo algunos actos vandálicos, pero se repararon y se aumentó la seguridad para cortar los ataques.

Las quejas no llegaron hasta 2012. Tras cuatro años sin mantenimiento, los cauces, que se inauguraron totalmente limpios, comenzaron a llenarse de maleza y de agua estancada. La Asociación de Vecinos de Pardaleras tramitó la primera petición para que se limpiasen los canales. Esta agrupación vecinal, junto con las del Cerro de Reyes, Antonio Domínguez y San Roque, han liderado las protestas durante años. En varias ocasiones se unieron para reclamar mantenimiento dentro del cauce, ya que su mal estado contrastaba con el parque exterior. En 2016 lograron su objetivo. La CHG y el Ayuntamiento realizaron una limpieza integral.

Durante más de un mes se usó una motoniveladora para arrancar la maleza y arrastrar los residuos que se acumulaban en los cauces. Además, los operarios iban recogiendo las basuras que eliminaba la máquina. Además de las malas hierbas, se encontraron vertidos y todo tipo de basuras, incluso bicicletas, vallas, carritos de bebe, paraguas, plásticos e incluso ropa interior.

En octubre de 2016 el cauce quedó limpió y los vecinos reconquistaron la zona. Eso sí, pidieron que este tipo de limpiezas se realizasen de forma regular. Tres años después, no se ha vuelto a intervenir en los cauces y las quejas por su mal estado vuelven a dispararse.

«No solo es que esté feísimo, porque entre las hierbas y las pintadas parece una zona de guerra, pero es que da mal olor y hay unos mosquitos enormes. No se puede tener el agua estancada, es un peligro», se lamenta Pili Morán, vecina del Cerro de Reyes que vive a solo unos metros de la entrada del parque. «Tenemos cosas bonitas, pero no las cuidamos», se lamenta.

María del Mar Palo, otra vecina cercana, reclama que también se renueven las infraestructuras. «Yo tengo dos niños pequeños y vamos mucho a los columpios, a dos zonas, y ya están muy feas. A una le falta un columpio, otra tiene pintadas y maderas sueltas. Los niños de aquí las usan mucho, pero ya tienen unos años. Además el suelo son piedras. Podrían poner goma, como en otras zonas que nuestros hijos también tienen derecho».

Además de los peatones, estos parques son muy usados por deportistas. Vicente Bañez, por ejemplo, corre a diario. «Se nota mucho cuando llega el calor porque esto se queda tranquilísimo. La gente no aguanta los olores y los bichos además de lo feo que queda. Es muy mala imagen»