Santa Catalina enfila la recta final de su rehabilitación para ser centro cultural

Altar de Santa Catalina, donde se ha encontrado la última cripta. :: hoy/
Altar de Santa Catalina, donde se ha encontrado la última cripta. :: hoy

La excavación del suelo ha culminado con el hallazgo de una nueva cripta debajo del altar, que probablemente haya sido expoliada

Miriam F. Rua
MIRIAM F. RUA

Sin rastro de Guillermo Tutavila en Santa Catalina. El sobrino del Duque de San Germán, el mismo que encargó la talla de la Virgen de la Soledad y que sufragó la primitiva ermita donde hoy está el edificio de La Giralda, no ha aparecido.

La excavación arqueológica del suelo de la antigua iglesia que está frente al museo Luis de Morales ya ha terminado y aunque todas las miradas estaban puestas en el altar, que era lo único que quedaba por abrir, no se han encontrado sus restos, pese a que existe documentación histórica que certifica que fue enterrado allí, precisamente porque su tío era un importante benefactor de los jesuitas.

Según ha podido saber HOY, bajo el altar se ha hallado una nueva cripta de similares características que las otras ocho que se han descubierto bajo el suelo de la iglesia. Por estar en el lugar más privilegiado, se pensaba que en ella estarían enterrados los personajes más notables y ricos de los siglos XVII y XVIII, pero no ha sido así. Apenas se han hallado restos humanos probablemente porque en algún momento fue expoliada.

Los huesos hallados, apuntan las fuentes consultadas por HOY, estaban muy removidos y la cripta estaba sellada con hormigón. Con esto se culminan los trabajos de arqueología en el suelo, el balance es sorprendente: una estructura funeraria con nueve criptas y osarios con más de 5.000 enterramientos cristianos.

Despejado el camino de la arqueología, que ha obligado a reformular el proyecto de rehabilitación de Santa Catalina, motivo por el cual los trabajos han estado casi dos años paralizados, la reconversión de la antigua iglesia del siglo XVI en centro cultural enfila ahora su recta final.

Ya se han empezado a colocar los apoyos en el subsuelo sobre los que irá anclado el suelo flotante que cubrirá el yacimiento arqueológico y que ha conseguido la autorización de Patrimonio. Se dejarán a la vista algunos huecos para que puedan verse las criptas una vez que reabra Santa Catalina.

Esta semana entrará una arqueóloga a estudiar los muros de la iglesia, que en su momento se sabe que estuvo profusamente decorada con pinturas policromadas. Se centrará fundamentalmente en los frescos que se conservan en la nave de la Epístola y que posteriormente serán restaurados.

Además, queda pendiente el cierre de la puerta secundaria de la fachada, renovar la carpintería y habilitar la conexión con el claustro del antiguo convento, que hoy es la sede de la Concejalía de Cultura, a través de la antigua sacristía.

Es probable que antes de que termine el año puedan concluir los trabajos de restauración de Santa Catalina, iniciados en mayo de 2017.

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