El Convento Santa Ana de Badajoz abre sus puertas para celebrar sus 500 años

1/
1

Las primeras visitas tuvieron lugar ayer, aunque las visitas guiadas se repetirán hasta el 29 de septiembre

Rocío Romero
ROCÍO ROMEROBadajoz

Un tesoro. Lo que tienen las Hermanas Clarisas en el Convento de Santa Ana es un inmenso tesoro. Por el edificio en sí, por las obras de arte de los siglos XVI y XVII que alberga y por la paz que se respira tras sus muros.

El convento de Santa Ana, en la calle Duque de San Germán, se fundó hace 500 años. Y por este motivo las monjas de clausura han decidido programar una serie de visitas guiadas. Quieren compartir con la ciudad lo que ellas guardan.

Las primeras visitas tuvieron lugar ayer, pero se repetirán el próximo sábado y los días 15 y 29 de septiembre. Es necesario inscribirse en 'admcultura1@aytobadajoz.es'.

El tour es muy recomendable. Paola Cortés es la guía que explica cada detalle. Comienza por la capilla, donde se puede ver una talla de la Virgen de las Virtudes del Buen Suceso, que era la patrona de Badajoz antes que la Soledad. El retablo del altar mayor (siglo XVI) contiene una figura de San Juan que las hermanas encontraron durante la restauración de otra parte de la capilla. Están convencidas, según explicó la guía, que fue escondido durante la Guerra Civil. Y creen que quedan más piezas por hallar, aunque las hermanas de los años treinta se llevaron el secreto a la tumba. No dijeron qué habían guardado ni dónde.

Leonor de Vega y Figueroa fundó el monasterio en 1518. En la fachada hay escudos que indican que se trata de un convento Real. Y es así porque en él descansó la reina Ana de Austria, cuarta esposa de Felipe II y madre de Felipe III, en un viaje a Portugal. Ahí estuvo siete meses y ahí murió, embarazada de cinco meses. Años después de su muerte se la llevaron a la cripta del Escorial. Pero en el coro bajo de Santa Ana, donde las 27 monjas de distintos puntos del mundo siguen las eucaristía de la capilla, se encuentran parte de sus restos mortales. Muy cerca hay un cuadro de Luis de Morales, el gran pintor del Renacimiento, que es solo una muestra de la importancia de las obras de arte que ahí se guardan.

El recorrido permite disfrutar del claustro y lleva hasta el museo, donde hay bordados, casullas e imágenes que se remontan al siglo XVI. Al subir, se puede ver parte del archivo, donde las hermanas guardan legajos que recorren su historia. Que es, también, la historia de Badajoz.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos