Salen a la luz varios murales del siglo XV en las obras de la Alcazaba

Margarita Olmo delante del tríptico del siglo XV rehabilitado en la capilla de Santa María./
Margarita Olmo delante del tríptico del siglo XV rehabilitado en la capilla de Santa María.

La rehabilitación de la primera catedral de Badajoz, Santa María de la Sée, ha incluido la recuperación de las pinturas de una capilla

Natalia Reigadas
NATALIA REIGADASBadajoz

Durante un mes Margarita Olmo y Ángel Pintado, dos restauradores, han vivido pegados a la pared de la primera catedral de Badajoz. Santa María de la Sée se levantó en la Alcazaba en el año 1230 sobre la anterior mezquita que había en la misma zona. En la actualidad solo se conservan una capilla y algunas habitaciones de esta iglesia y están siendo rehabilitadas. La obra ha sacado a la luz pinturas murales que han sobrevivido al paso de los siglos. La más sorprendente es un tríptico que incluye un martirio y que se cree que es del siglo XV.

Los murales localizados en Santa María de la Sée están ubicados en la capilla que se conserva. Según apunta el arqueólogo responsable de la obra, José Márquez, en principio la iglesia no tenía policromía. Lo más antiguo que han encontrado son restos de pintura negra que enmarcan el vano de una puerta, pero los murales artísticos más antiguos fueron realizados siglos después de la fundación de la catedral, es decir, al principio no había decoración.

Figura en una pintura mural recuperada en la capilla.
Figura en una pintura mural recuperada en la capilla.

Márquez también explica que una parte importante de las obras que había en las paredes se perdieron en el siglo XIX cuando la Torre de Santa María, donde está esta capilla, se convirtió en parte del Hospital Militar. La estancia de los murales se dividió en dos pisos colocando un suelo a media altura y, además, se picaron las paredes. De hecho el arqueólogo ha encontrado restos de las pinturas hechas añicos en el suelo original de la iglesia, que está varios metros por debajo del actual. Esos fragmentos ya son irrecuperables.

En las paredes solo queda una parte de la decoración que lució en la capilla. Eso ha hecho que el trabajo de rehabilitación fuese muy complicado, según revela Margarita Olmo, de Menia Restauración, la empresa que se ha ocupado de las pinturas. Además, al ser utilizadas estas estancias como hospital durante décadas, se han encontrado con otras dificultades, como la cera pegada en las paredes dado que era habitual que se utilizasen palmatorias con velas para iluminar las habitaciones.

A pesar de todo, el trabajo de los restauradores ha tenido recompensa y se ha recuperado el tríptico. De los tres cuerpos que se distinguen, el de la derecha es el que mejor se conserva. Se puede ver un cuerpo atado a un palo con las manos atrás y ligeramente inclinado. Hay llamas, especialmente en su cabeza, por lo que se cree que es un martirio en el que la víctima está siendo quemada viva. Se descarta que se trate de San Sebastián, común en esta clase de pinturas, porque no aparecen flechas en la imagen. En el cuerpo central hay una figura que extiende su mano a dos cuerpos tumbados, y en la izquierda un personaje con túnica roja que podría ser una virgen.

Decoración floral en la parte alta de la capilla dentro de un friso.
Decoración floral en la parte alta de la capilla dentro de un friso.

La clave para datar la pintura ha sido la posición de los pies, que están colocados uno delante del otro, con perspectiva. Este rasgo, explica José Mázquez, indica que la pintura es posterior al gótico, por lo que se apunta a que podría ser del siglo XV, lo que además encaja con la cronología del edificio. Eso sí, se trata de una hipótesis. Por el momento continúa en estudio.

Más allá del tríptico, en la capilla se han recuperado otras pinturas. Entre ellas un arcángel, una virgen rodeada de ángeles y un friso con decoración floral. Todas estas obras parecen del siglo XVIII. Además, se volverá a colocar en esta capilla un epitafio que fue retirado para protegerlo hace casi 20 años y que estaba guardado en el almacén del Museo Arqueológico. Margarita Olmo sigue trabajando en él y cuando termine será colocado en su lugar original, aunque sobrepuesto con un marco para proteger la obra y la pared. Se cree que incluye un escudo y una inscripción, pero por el momento es un misterio que queda por desvelar en esta catedral.

La recuperación de los murales forma parte de la obra que se está realizando actualmente en la Alcazaba y que finalizará en las próximas semanas. Con un presupuesto de 320.000 euros se han recuperado dos torres, la de los Acevedos y la de Santa María.

 

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