Ricardo Carapeto de Badajoz hace aguas por el subsuelo

Reparación junto al quiosco de la ONCE. ::/J. V. A.
Reparación junto al quiosco de la ONCE. :: / J. V. A.

En las aceras hay ahora tres zonas acotadas por roturas de la tubería de fibrocemento | Los vecinos se han acostumbrado al efecto dominó, cuando hay una grieta se reproduce a varios metros

Antonio Gilgado
ANTONIO GILGADOBadajoz

Frente al quiosco de la ONCE de Ricardo Carapeto los operarios limpian las baldosas recién puestas. Son los últimos trabajos de reparación de la tubería que se rompió la semana pasada.

En la acera de enfrente, junto al antiguo supermercado El Árbol, otras dos vallas acotan la fractura de hace tres días. Doscientos metros más allá, en la puerta de la cafetería Gran Vía, más vallas. Tres grietas tiene en estos momentos el subsuelo de la travesía.

Las continuas averías han convertido a Ricardo Carapeto en una calle parcheada y los vecinos llevan tanto tiempo conviviendo con las incidencias que ya hablan con resignación.

Andrea Gallardo vive y trabaja en la calle. Se sabe casi de memoria los huecos que se han ido reparando.

Enumera el de la esquina de Solano de Figueroa, en el número 77, en el 75... También se acuerda de los políticos que vinieron antes de las elecciones. «Hace meses hubo cinco zanjas seguidas y todos proponían soluciones, pero ya a nadie le importa». Sitúa la zona cero en el tramo que va desde la esquina de la calle Bilbao a la de El Romeral.

Emilia García llamó a Aqualia cuando se quedó una mañana sin agua en su peluquería. «Nos dijeron que estábamos debajo de una tubería muy vieja de fibrocemento que no soporta los cambios de presión y que solo pueden reparar el trozo que se abre».

Como otros muchos afectados, se ha percatado también del efecto dominó. A una fractura grande le siguen después varias pequeñas roturas a cada pocos metros hasta que se estabiliza.

Para intentar atajarlos, el año pasado se cambió el tramo del colector que discurre entre las calles Cáceres y Bilbao, pero ahora las incidencias se han trasladado varios metros más allá.

Miguel Ángel García tiene una cochera en la esquina con Isidro Pacense. Habla del año 2011. Entonces, cuenta, ya hubo que levantar el suelo por varios sitios. Agradece que en este tiempo, al menos, haya mejorado la respuesta de la concesionaria Aqualia. «Antes te podías pasar toda la mañana, ahora en un par de hora lo solucionan».

Recuerda incluso inundaciones en garajes y cocheras por la presión con la que despedía el agua. Ahora los más afectados son los comerciantes. En Ricardo Carapeto se ocupan casi todos los locales que se ponen en alquiler. Hay bares, talleres, bancos, pastelerías o casas de apuestas entre el puente y la piscina climatizada. De ahí que cualquier punto de fuga acabe afectando a algún negocio. A Isabel, por ejemplo, le ocurrió el pasado miércoles. Se formó un charco a pocos metros de su cafetería. Cuando abrió a las nueve no podía encender la cafetera y a las once y media se fue a casa. Calcula que perdió más de doscientos euros.

Habló con el presidente de la asociación de vecinos para explicarle el problema. «Nos dijo que mucha gente ya se había quejado y que enviarán un escrito al concejal para pedir una sustitución total. El parcheo no funciona».

El PVC resiste mejor el paso del tiempo y la presión, pero como sólo se sustituye un trozo y no la cañería general, los problemas se repiten en la zona de fibrocemento.

El Ayuntamiento calcula que bajo el suelo todavía discurren doscientos kilómetros de conducciones de este material tan desgastado. Pasarlos todo al PVC costaría 100 millones de euros, prácticamente el presupuesto municipal de un año. De ahí que no quede más remedio que hacerlo a trozos.