Retorcer la realidad

Retorcer la realidad
J. López-Lago
J. LÓPEZ-LAGO

No hay momento que más tensione un partido político que cuando toca hacer listas al Congreso y al Senado. Hablar de codazos es quedarse corto. Esta semana se ha sabido que el alcalde quiere ser senador. Esto no es nuevo, ni malo. Casos así hay a patadas. Lo que resulta frustrante es cómo los políticos emplean el tiempo en buscar subterfugios retóricos para espantar sus contradicciones.

El nuevo partido Ciudadanos se presentó abanderando su versión de regeneración democrática. Aquí su primer aldabonazo fue en 2015 cuando desalojaron del Senado a la entonces alcaldesa de Cáceres razonando que no era ético acumular cargos.

Resulta desconcertante que en Badajoz esté a punto de ocurrir lo mismo y Ciudadanos se desvincule de aquella maniobra con el argumento de que así confirman que Fragoso se va en 2021 y deja en sus manos el gobierno local (este partido consiguió 4 de 27 concejales, ojo), lo cual da a entender que hasta la semana pasada no se fiaban de que su socio político tuviera palabra. Es más, pasan por alto que siendo senador podrá desentenderse de aquella promesa y seguir de alcalde. Conclusión, PP y Cs gestionan la ciudad vigilándose de reojo. «Fragoso está buscando de manera legítima una alternativa a corto plazo para seguir en la política», ha dicho el partido naranja sobre el actual alcalde dando a entender que el Senado es esa deseada jubilación en esta profesión.

Ayer el protagonista anunció que renunciará a su sueldo de alcalde si se convierte en senador cuando es sabido que no le queda más remedio pues es ilegal acumular más de un salario como cargo público. Para rematar, añadió que opta por el salario del Senado para desahogar la economía de Badajoz.

Estoy en un punto en que cuando algún candidato explique en público que en política las decisiones se toman según convenga en cada momento para acaparar más poder, o que resulta inevitable desear cobrar más trabajando menos y evitando quebraderos de cabeza, si admite esto sin retorcer la realidad como es costumbre, digo, yo lo voto sin dudar.