La UE reparte comida a más de 20.000 usuarios de 167 oenegés de la provincia

Carmela de Lope, del Banco de Alimentos, con el material almacenado de fondo. :: Casimiro Moreno/
Carmela de Lope, del Banco de Alimentos, con el material almacenado de fondo. :: Casimiro Moreno

Cruz Roja y Banco de Alimentos distribuyen estos días la partida del Fondo europeo de ayudas a personas desfavorecidas

Antonio Gilgado
ANTONIO GILGADOBadajoz

Despensa llena en el Banco de Alimentos pacense. En los próximos días repartirán más de 317 mil kilos de alimentos. Citas programadas para que a partir de hoy pasen de forma escalonada las furgonetas de 86 asociaciones a cargar su pedido.

En marcha la tercera fase del FEAD, el Fondo europeo de ayuda a las personas desfavorecidas. La UE reparte cada cuatro meses comida a más de 23.000 beneficiarios en la provincia gracias a esta partida.

A los registrados en el Banco se suman otros once mil de Cruz Roja Badajoz, que reparte entre otras 81 entidades de la provincia, incluida algunas asambleas locales propias. En Cruz Roja también han puesto en marcha el operativo y recuerdan que entre sus destinatarios hay 1.500 menores de 16 años.

El FEAD que tanto esperan las oenegés es el heredero del famoso FEGA, en fondo europeo en el que se distribuían los excedentes de la producción agrícola europea. El sistema ha evolucionado hasta una partida destinada exclusivamente a comprar alimentos que después se reparten entre los más pobres del continente. En la provincia de Badajoz llega a través de la Delegación del Gobierno porque sigue siendo el Ministerio de Agricultura el que respalda la propuesta.

Para garantizar que el dinero se invierte en quien realmente lo necesita, el FEAD trabaja con un escrupuloso protocolo de seguimiento.

Detrás de cada reparto hay un exhaustivo trabajo burocrático. Jesús Reynolds es el presidente del Banco de Alimentos. Calcula que el FEAD le supone al año casi 50% del volumen de mercancía que reparten. Habla de un sistema en red. Los beneficiarios acuden a las oenegés de ayuda y estas organizaciones recogen después los lotes de comida en el Banco. Controlan todos los nombres, familiares a su cargo, menores y situación económica, lo que requiere cruzar datos continuamente. «Nosotros tenemos a una persona dedicada casi en exclusiva a esta gestión. Cada mes se registran altas o bajas y tenemos que actualizar».

Lotes individuales

Como intermediarios entre la Unión Europea y los beneficiarios, al Banco le toca dividir en miles de lotes individuales la mercancía bruta o supervisar las entregas de las oenegés.

Visitan sus instalaciones y se aseguran de que almacenan el reparto en condiciones óptimas y que no se demora en la entrega final. Trabajo en cadena con más de veinte voluntarios para conteos, seguridad o carga. «Esta todo muy medido. A nosotros también nos hacen inspecciones y si se rompe un envase tenemos que rellenar varias justificaciones. En el cierre de cada entrega, el Banco debe quedarse a cero».

Pero el trabajo no termina con el reparto FEAD. Hay bancos de otras provincias que distribuyen solo con la entrega europea, pero el de Badajoz mantiene actividad todo el año y entrega cada mes. Ese compromiso implica conseguir más de medio millón de kilos por su cuenta a base de organizar operaciones kilos con los supermercados, colectas en las empresas o campañas de captación.

Hay que llenar quince mil bolsas cada treinta días. La semana pasada, por ejemplo, estuvieron pidiendo leche en los supermercados para mantener en los lotes uno de los alimentos básicos. El Banco de Alimentos se creó hace más de veinte años para repartir los excedentes de las empresas de alimentación, pero la crisis ha obligado al sector a trabajar bajo pedido, ya no generan stocks, lo que les deja sin provisión fija.

El Príncipe de Asturias de 2012 y la Medalla de Extremadura de 2015 ayudan en las movilizaciones, pero Reynolds detecta en los últimos meses menos entusiasmo. «Supongo que será porque la gente intuye que estamos saliendo de la crisis y ahora hay menos necesidad, pero es solo una hipótesis». El presidente huye de las valoraciones económicas sobre la fluctuación de beneficiarios. «Requiere análisis económicos y nosotros nos dedicamos a ayudar a los que menos tienen».