Un refugio en Badajoz para dormir sin miedo al maltratador

1. Elisa Barrientos en la puerta de la Casa de la Mujer. :: j. v. a. 2. Sala de reuniones y biblioteca. :: j. v. a. 3. Sala infantil de la Casa de la Mujer, en la zona residencial. :: josé vicente arnelas/
1. Elisa Barrientos en la puerta de la Casa de la Mujer. :: j. v. a. 2. Sala de reuniones y biblioteca. :: j. v. a. 3. Sala infantil de la Casa de la Mujer, en la zona residencial. :: josé vicente arnelas

La nueva Casa de la Mujer y el Menor cuenta con catorce pisos para víctimas de violencia de género | El servicio también ayuda a las mujeres que se enfrentan a desigualdad en el trabajo o necesitan cualquier tipo de apoyo

Natalia Reigadas
NATALIA REIGADASBadajoz

Cuatro mujeres y ocho niños viven actualmente en los pisos para víctimas de violencia de género que ha estrenado la Casa de la Mujer y el Menor en la avenida Federico Mayor Zaragoza, frente a las instalaciones del antiguo Ifeba. Pero la cifra cambia por días. Por ejemplo, hace unas noches, de madrugada, la policía se presentó con una mujer maltratada que tuvo que marcharse de su casa con lo puesto por seguridad. Encontró en este lugar un refugio por unas horas, pero esta casa quiere ser mucho más.

La apertura de la nueva Casa de la Mujer de Badajoz no ha sido fácil. El proyecto ha sufrido parones, trabas y retrasos durante años. La iniciativa para ampliar y modernizar las instalaciones es de 2009 y ha tardado diez años en convertirse en una realidad. La directora del Instituto de la Mujer de Extremadura (Imex), Elisa Barrientos, admite que el proyecto no ha estado exento de dificultades, pero asegura que se ha logrado porque siempre ha sido una prioridad.

Uno de los puntos fuertes de esta mejora es que el nuevo edificio cuenta con más y mejores instalaciones para las víctimas de violencia machista. Anteriormente solo había tres pisos en Badajoz y ahora son catorce y totalmente nuevos. La Casa de la Mujer y el Menor está dividida en tres edificios. El primero incluye un salón de actos, salas de reuniones, aulas, despachos, etc. El segundo alberga los apartamentos y el tercero las instalaciones comunes para las mujeres y los niños que viven allí. Tienen comedor, guardería o una sala de juegos juvenil.

Además de un piso independiente, las mujeres también cuentan con apoyo constante. Hay cuidadores las 24 horas del día que las acompañan fuera si lo necesitan y hay servicio de comedor. En el edificio de administración, así mismo, están todos los profesionales de los equipos Primex (programa para la recuperación Integral de mujeres víctimas de violencia de género). También hay una asesoría jurídica, educador social, trabajador social, el programa de atención a los menores, etc.

Esto -añade Barrientos- es el punto fuerte del sistema extremeño, que los recursos están unificados para facilitar todo el proceso a las víctimas. Además todos estos profesionales están abiertos a cualquier mujer que requiera ayuda, no solo a las que necesitan los pisos de acogida.

Alejarse del terror

Hay dos tipos de víctimas que se refugian en estos espacios. Las primeras son las mujeres que han sufrido violencia y no cuentan con recursos económicos para recuperarse o alejarse de su agresor. En otros casos se quedan en las instalaciones por seguridad, porque se considera que su vida corre peligro.

En cuanto al perfil, «hay edades y situaciones sociales de lo más variopinto», asegura la responsable del Imex. Cada caso, además, es distinto. Hay mujeres que pasan largas temporadas en los pisos hasta que logran recuperarse mientras que otras solo se refugian una noche en casos puntuales.

Barrientos destaca que actualmente en Extremadura hay 1.500 mujeres que han denunciado violencia de género y se consideran casos activos, con órdenes de protección. La responsable del Imex indica que los pisos son suficientes porque no se necesitan en todos los casos. De hecho, detalla que cuando solo había tres en Badajoz no hubo esperas para las mujeres porque se las desviaba a Cáceres si era necesario.

Entre la Casa de la Mujer de Cáceres y la de Badajoz suman cada año 2.000 actuaciones. Eso no solo engloba las intervenciones sobre violencia de género, ya que cuentan con otros muchos servicios. «Este edificio está abierto para acoger todo tipo de actos feministas, de igualdad o sobre violencia de género», dice Barrientos que apunta, con orgullo, que el salón de actos de complejo se llama Margarita Nelken. Estas instalaciones también acogen cursos, por ejemplo, sobre alfabetización tecnológica o asesoría laboral para ayudar a las mujeres.

«En un divorcio complicado se puede venir a una asesoría jurídica o a cosas más complejas. También para informarse sobre una prestación o una situación de discriminación en el empleo. Cualquier cuestión que tenga que ver con las mujeres», dice la directora del Imex. En algunos casos, las mujeres serán atendidas allí mismo y en otros sirve para derivarlas a distintos servicios. Por ejemplo, en el caso de una denuncia por desigualdad laboral, cuentan con las oficinas de igualdad en el empleo, concertadas con los sindicatos. «También puede llegar una persona para hablar con la trabajadora social sobre montar una empresa y se la manda al PAE (punto de atención empresarial)», concluye Barrientos.

LLAMAR AL 016

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