Un proyecto piloto abre el camino para hacer accesibles las calles de las 800 de Badajoz

Tramo de la calle Águila, en el barrio de las 800, en el que se están haciendo las obras de accesibilidad. :: / José Vicente Arnelas

Un tramo de la calle Águila se ha transformado con plataformas y rampas que han permitido eliminar los escalones y desniveles característicos del barrio

Miriam F. Rua
MIRIAM F. RUA

24 metros son el sueño de los vecinos de las 800. En este espacio se ha transformado completamente la configuración de las calles de este barrio, que se creó como alojamiento temporal hace 54 años cuando la accesibilidad ni se mencionaba en los proyectos urbanísticos.

Parecía imposible, pero una experiencia piloto, que está a punto de concluir, ha demostrado que es posible hacer de las 800 un barrio sin cuestas ni escaleras, marcando el camino para que pueda extenderse a todas las calles.

Detrás del centro de salud del Progreso nace la calle Águila. A seis de sus vecinos les ha tocado la lotería con este proyecto piloto que han impulsado mano a mano la Junta de Extremadura y Apamex.

La obra ha consistido en crear paseos peatonales accesibles mediante la construcción de dos plataformas, levantadas al mismo nivel que la entrada de las casas y comunicadas mediante rampas y tramos de escaleras bajas.

Esto ha supuesto eliminar los escalones de acceso a las viviendas tan característicos del barrio y sustituir las cuestas por rampas suaves de pavimento antideslizantes, que irán protegidas por barandas y pasamanos, que se colocarán la semana que viene para terminar la obra.

En cifras

40
calles componen el llamado barrio de las 800, todas son inaccesibles por los escalones, las cuestas, el desnivel y el mal estado del suelo.
6.000.000
es lo que costaría extender las soluciones de accesibilidad del proyecto piloto a todo el barrio.

A este trocito de calle no le falta detalle: hay pavimento diferenciado al inicio y final de cada rampa para las personas con movilidad reducida, rejillas de alcantarillado en las que no se pueden enganchar los tacones y han creado hasta un parterre para engalanar la calle.

Los trabajos han tenido en cuenta tantos detalles que, a juicio de Jesús Gumiel, presidente de Apamex, «puede considerase una buena experiencia en materia de accesibilidad en el urbanismo y, además, donde la seguridad está plenamente garantizada».

Con esta actuación –prosigue– «se demuestra que es posible resolver el problema de las 800, que es la barriada más inaccesible de Badajoz, si hay interés y se ponen los recursos económicos».

«Parece San Juan»

Josefa Aranda es una de las vecinas afortunadas. Antes de la obra tenía que subir cuatro escalones para entrar en su casa. Un día echó jabón para fregarlos, resbaló y rodó hasta el inicio de la calle. Ahora desde la puerta de su vivienda sale directamente a una plataforma peatonal que le deja a pie de calle y que podrá recorrer sin miedo y sin mirar al suelo, porque no se va encontrar ni escalones, ni el suelo levantado ni tocones de árboles ni pendientes.

Tiene 77 años y esta solución es para ella sinónimo de que no se verá condenada a estar recluida en casa cuando las piernas le fallen como les pasa a muchas de sus vecinas. «Me han quedado esto divino, parece que estoy en San Juan, pero me gustaría ver así todo el barrio para la mejoría de las personas», dice.

Un poquito más arriba vive Juana Marabel. Barre su rellano mientras ve cómo avanzan unas obras que no han llegado a su vivienda. De momento, tendrá que seguir subiendo cuestas y escalones para llegar a su casa. A sus 81 años, cada vez le da más miedo salir a la calle. «Me flojean las piernas y salgo para lo preciso porque me da miedo caerme y este barrio son escalones, escalones, escalones... Tienen que hacer lo mismo pero en todas las calles».

Ese es el clamor de los vecinos, que comparten además en su mayoría un mismo perfil: personas mayores con problemas de movilidad y amor a su barrio. «Muchos han hecho reformas en sus viviendas buscando el confort y ahora lo que quieren es poder salir a la calle, porque además, son gente que prioriza vivir en su barrio aunque sea inaccesible antes que mudarse a otra zona de Badajoz», constata Gumiel.

La solución de las 800 ya se sabe que es factible. Ahora falta, el dinero para extenderla a todo el barrio. El proyecto piloto ha costado 50.000 euros (financiados por la Junta de Extremadura con una aportación de 15.000 euros de La Caixa) para un tramo de 24 metros de calle. Esto significa que cada metro de las 800, que tiene 40 calles, costaría 2.000 euros.

Apamex ha echado la cuenta y calcula que hacer una actuación global que solucione los problemas de movilidad siguiendo el ejemplo del proyecto piloto exigiría una inversión de 6 millones de euros. «Las instituciones públicas tienen que buscar ahora los recursos. Más que proyectos de envergadura, hay que atender a los ciudadanos», reclama Gumiel.