La promesa de la autovía

La promesa de la autovía
J. López-Lago
J. LÓPEZ-LAGO

Acabo de leer que nos van a hacer autovía directa hasta Cáceres, ¿otra? Parece que ayer fue 2006, cuando la primera piedra del desdoblamiento de la EX-100 que llegó hasta Gévora lo usó la Junta para anunciar el inicio inminente de esa deseada autovía que uniría las dos capitales de provincia.

Conduzco a menudo entre Cáceres y Badajoz, un trayecto precioso pero desquiciante, por eso se me enciende la chispa de la ilusión cada vez que leo la noticia de que al fin me van quitar los coches que vienen de frente y podré adelantar camiones sin pisar a fondo sabiendo que no se me cruzará un cochino.

Las elecciones son un camino de trampas hasta el día de votar y esta promesa recurrente era previsible, pero no es de fiar. Es sospechosa porque no tiene dinero que la respalde y parece poco atada, entre otras razones porque lo único más o menos firme al respecto es que el plan pasa por endosarle a otro el cumplimiento.

La Junta, titular de la carretera, ha sido hasta ahora la encargada de convertirla en autovía, lo cual no ha hecho, ya sea por sensibilidad ambiental o por falta de dinero, aunque incluso llegó a bautizarla como EX-A4. El nombre ya no vale pues acaba de iniciar los trámites para cederle al Estado estos noventa kilómetros, gestión que algunos dan por culminada cuando sabemos que las administraciones lo último que quieren son más responsabilidades que conllevan más gastos (los pacenses sabemos de peleas tan épicas como ridículas sobre esto).

Por otro lado, que el Gobierno actual se encuentre en minoría y en tiempo de descuento no sirve para avalar que algunas decisiones sobre la bocina sean bien recibidas por el relevo que pueda darse en Madrid.

Ahora lo único cierto es que si el plan de la Junta tiene éxito la pelota pasará a al tejado del Gobierno central, el mismo que iba a convertir la N-430 en autovía hasta Ciudad Real, la N-432 en autovía hasta Granada o la N-435 en autovía hasta Huelva. Que alguien remedie mi escepticismo, pero no sé si hemos dado un paso adelante o hacia atrás.