Promedio empieza a redactar planes de sequía a los pueblos pacenses

Miguel León, María José Martín y Jorge Morgado, de Promedio./CASIMIRO MORENO
Miguel León, María José Martín y Jorge Morgado, de Promedio. / CASIMIRO MORENO

Los técnicos estudian los usos de agua, ordenan prioridades y buscan pozos o canalizaciones alternativas

Antonio Gilgado
ANTONIO GILGADOBadajoz

Si no llueve en lo que queda de año hidrológico, el próximo otoño tendremos problemas donde ahora no los hay. El diagnóstico lo hace Miguel León Guisado, responsable del departamento técnico de Promedio, el consorcio público provincial del agua.

Con el tramo occidental de la cuenca del Guadiana en prealerta, Confederación ha activado el protocolo de sequía y pide a los núcleos de población mayores de 20.000 habitantes, ya sean municipios o mancomunidades que comparten un sistema de abastecimiento, que redacten sus planes de emergencias por si la situación se recrudece.

PLANES DE SEQUÍA

Prealerta
Información y concienciación, control de consumo y mantenimiento de infraestructuras que sirvan como sistemas de captación alternativos.
Alerta
Reducción de baldeos en calles, reducción de riegos en parques y jardines y cierre de fuentes ornamentales.
Emergencia
Prohibición de riego en huertos y jardines tanto públicos como privados, de llenado de piscinas, de baldeos de calle y cortes nocturnos de suministro.

Promedio, como gestor de abastecimiento, redacta en estos momentos el de la mancomunidad de Vegas Bajas y empezará en breve a los que se abastecen del Alcarrache.

Los ayuntamientos tienen que saber cómo actuar ante un escenario de escasez

El circuito de Vegas Bajas lo forman Montijo, Puebla de la Calzada junto con otros pueblos del entorno que aglutinan a 30.000 habitantes y se abastecen del pantano de Los Canchales, cerca de La Garrovilla.

El Alcarrache discurre por el suroeste de la provincia y su zona de influencia se extiende por Barcarrota, Villanueva del Fresno, Alconchel, Táliga, Oliva de la Frontera, Valencia de Mombuey, Zahínos e Higuera de Vargas. En total, más de 20.000 habitantes que beben del El Ahijón -aunque oficialmente le llamen El Aguijón, el nombre real de la finca donde está la presa es Ahijón-, entre Higuera de Vargas y Barcarrota.

En la redacción trabaja María José Martín Murillo, responsable de abastecimiento de agua potable de Promedio.

Se trata, explica, de hacer un traje a medida. «Vemos el uso que se hace en cada pueblo y ordenamos esos usos para un momento de necesidad. Establecemos prioridades para un escenario de escasez real».

En este estudio de oferta y demanda buscan pueblo por pueblo sistemas alternativos como pozos de sondeos o captaciones antiguas en desuso.

En el sistema de Canchales, por ejemplo, hay la posibilidad de bombear agua a través de una canalización desde el Canal de Montijo. Esta obra se hizo con carácter de urgencia en la sequía del 95 y tras ese periodo de sequía no se ha vuelto a utilizar. Ahora se revisa por si se tuviera que activar.

Los responsables de Promedio aclaran que abordan precisamente dos zonas de la cuenca en situación de normalidad, pero se han puesto manos a la obra por la prealerta general en la cuenca.

Lo que están haciendo los usuarios de Canchales y el Ahijón lo tienen que cumplir también los sistemas de la Cuenca Hidrográfica del Guadiana mayores de 20.000 habitantes. Algunas mancomunidades lo desarrollan con medios propios y otras acuden a Promedio por su experiencia en la gestión de agua o porque cuentan con equipos especializados en esta materia. Miguel León intuye que incluso muchas poblaciones pequeñas exentas de prevenirse también están ejecutando obras menores hidráulicas como mejoras de tomas o pozos de sondeos. En situaciones de emergencia, explica, la tendencia natural es captar agua del subsuelo, algo que ya se hace en la zona manchega de la cuenca.

En Fregenal de la Sierra, en cambio, es el proceso inverso. Se abastecen de pozos y por si se secan ya han iniciado una conexión con el pantano de El Sillo.

Tanto Miguel León como María José Martín destacan el cambio en el mundo hacia un uso más racional del agua. Ahora, explican, los ayuntamientos son los primeros dispuestos a dar ejemplo en decisiones tan cotidianas como el riego de los parques, el mantenimiento de los campos de fútbol de césped natural o el llenado de las piscinas púbicas. Hace años, sin embargo, muchas instalaciones municipales ni tan siquiera disponían de contador de agua porque no se controlaba el consumo. Pocos parques se riegan ya con mangueras y cada vez son más frecuente variedades autóctonas con escasa demanda hídrica. «Para los Ayuntamientos es un problema enfrentarse a restricciones, de ahí el interés y la disponibilidad. Debemos ser consciente de que vivimos en Extremadura y de que el cambio climático nos azota con virulencia», explica el responsable de departamento técnico.

También los pequeños

Aunque los planes de emergencia se dirigen a los grandes consumidores, en Promedio creen que cualquier municipio, por pequeño que sea, debe contar con un protocolo para saber si puede prescindir de regar el campo de fútbol. «Nosotros estaremos para asesorarles».

El consorcio público de Diputación de Badajoz gestiona en la provincia sistemas en alta -desde los embalses hasta las potabilizadoras- para 35 municipios y ochenta mil habitantes y en baja -desde depósitos al grifo- para 56.000 usuarios.

En el último año ha abastecido más de cinco millones de metros cúbicos de agua. Con este volumen y esa presencia, asumen que juegan un papel crucial para el ahorro.

Antes de que Promedio existiera. De cada cien litros que entraba en la red solo se usaba 40, el resto se perdía en averías, fugas o malas conexiones. Las infraestructuras hidráulicas de algunos pueblos son muy antiguas y los ayuntamientos no pueden costear la reparación. Ahora, de cada cien litros que recorre el sistema, se aprovechan 68.

Cuando el abastecimiento no está asegurado, la primera decisión siempre apunta a mejorar las redes. «En eso llevamos nosotros desde que empezamos, por eso dedicamos ocho euros de cada tasa a obras de mejora», explica el responsable del consorcio.

Un pueblo de poco más de 600 habitantes cercano a Don Benito consumía 600 metros cúbicos diarios en verano antes de que se creara Promedio. Ese mismo pueblo, coparan, este invierno está entre sesenta y setenta metros cúbicos por dia. Más allá de la gestión que haga Confederación de las reservas de agua en origen, la gestión de la sequía pasa también por la red final.

De ahí el plan de inversiones para renovar en infraestructuras continuamente. Esta fórmula de trabajo implica mucho más a los ayuntamientos en la gestión del agua y son más efectivas las campañas de ahorro o de consumo responsable.