Miguel Alba, arqueólogo: «El primer asentamiento de Badajoz no se ha destruido, está enterrado»

El arqueólogo Miguel Alba, en la plaza Alta de Badajoz. :: j. v. arnelas/
El arqueólogo Miguel Alba, en la plaza Alta de Badajoz. :: j. v. arnelas

El arqueólogo Miguel Alba insiste en que hay indicios suficientes para sacar a la luz en la Alcazaba la primera medina de Ibn Marwan

Antonio Gilgado
ANTONIO GILGADOBadajoz

Cuando Ibn Marwan llegó en el año 875 al cerro de La Muela y fundó la ciudad en la Alcazaba, lo hizo con pobladores que le acompañaron de Mérida cansados de los abusos del poder central del emirato de Córdoba.

Ese primer asentamiento sigue enterrado en el subsuelo de la Alcazaba y sacarlo a la luz no es caro. Basta con dedicar un dinero para una batida geofísica en el terreno buscando el punto más alto que había en esa colina en 875.

La propuesta la hizo el jueves el arqueólogo Miguel Alba en la clausura del ciclo de conferencias de Almossassa. Alba trabaja en las excavaciones del Consorcio de Mérida y ha dedicado parte de su carrera a los siglos VIII y IX.

El nacimiento de la ciudad fue por rebeldía contra el poder del emirato de Córdoba

Ha estudiado a fondo la planimetría antigua de esta época en Badajoz y por lo que se ve en esos documentos técnicos todavía se diferencian las calles de esta medina original. Incluso sostiene que algunas se han fosilizado. Su tesis es que la destrucción en la Alcazaba por los continuos asedios militares afectaron al Badajoz posterior, el que se superpone al original. Sospecha que tienen que aparecer importantes construcciones hidráulicas como pozos y cisternas que se hacían para abastecer a la población durante las luchas con las tropas del emir.

Este primer asentamiento, detalla Alba, tendría una ciudadela señorial en la que residía Ibn Marwan, su cuerpo de guardia, con jardines y sus caballerizas. A continuación habría una calle principal y detrás la ciudad. En la falda de la ladera que da a San Roque se ubicaba un arrabal y el Rivilla ejercía de foso natural de defensa. En la zona de El Campillo hasta San Juan habría un segundo arrabal de cristianos. El interés de Ibn Marwan por aglutinar población hizo que aceptara a los que en esa época del siglo IX todavía resistían como cristianos. Alba dibuja una ciudad de calles rectas y con una mezquita principal, nada que ver con el imaginario colectivo de zoco musulmán de callejuelas estrechas. Ese modelo urbanístico, explica, fue de siglos posteriores.

El arqueólogo se remonta hasta las excavaciones que hizo el profesor Valdés en los años setenta. Entonces se hicieron pequeñas prospecciones en lo que pudo ser la parte señorial y en la zona centro, donde aparecieron algunas construcciones que convendría ver de nuevo. En el trabajo de Valdés también se desenterró algo del arrabal de la ladera de San Roque. «Revisando ahora lo que hizo te das cuenta que fue muy atinado y muy coherente en estas excavaciones», según el criterio de Miguel Alba.

En realidad fueron intervenciones muy pequeñas porque tenían la idea de avanzar algunas hipótesis para posteriormente emprender excavaciones más ambiciosas. El problema es que las tareas arqueológicas en Badajoz tuvieron un parón muy prolongado y cuando se han retomado se han centrado en lo urgente, en evitar que se cayeran las paredes de la muralla. Han sido más de conservación del patrimonio que de investigar épocas anteriores.

Miguel Alba insiste, las respuestas están en el subsuelo y hasta ahora no hay hallazgos porque los arqueólogos han trabajado en los últimos años en el perímetro de la alcazaba actual. «Este primer asentamiento era pequeño, se ubicó en el interior de la Muela. Ibn Marwan tuvo después tanto éxito que su efecto llamada para asentarse en Badajoz creció y se fueron superponiendo murallas y construcciones».

Para entender esta hipótesis, Miguel Alba se detiene en la diferencia de cotas que se arpecia en el interior del recinto amurallado. En la puerta del Museo Arqueológico Provincial hay una pendiente considerable con respecto a la entrada por la puerta de la plaza San José. «Es innegable que el primer asentamiento estuvo allí y yo creo que si buscamos podemos hallarlo».

Exactitud

El arqueólogo del Consorcio recuerda que pocas ciudades tienen la posibilidad de saber con tanta exactitud cuándo fueron fundadas y por quién. En este caso, además incluso se conoce que Badajoz fue concebida en Alange. En el asedio previo que aguantó Ibn Marwan como rebelde del emirato de Córdoba. Entonces ya propuso que quería irse con su gente a lo que hoy es el Cerro de San Cristóbal. Concebía una ciudad similar a Mérida, a la izquierda del Guadiana y en un punto elevado, aunque más lejos del poder central de Córdoba.

En este contexto, insiste, hay que ver el nacimiento de Badajoz, no como un proceso amable en el que llega el emir y le da el beneplácito. Fue todo lo contrario. Badajoz fue una reacción contra los árabes. El poder absoluto de Córdoba marginaba los autóctonos de Mérida y surge una rebelión liderada por Ibn Marwan, de ahí el nombre de 'Al Maridi', el de Mérida. Córdoba nunca consistió una rebelión y desde el primer momento mandó tropas para evitar contagios en otras capitales del emirato. En este siglo IX solo hubo dos nuevas ciudades; Murcia y Badajoz. Murcia surgió con el beneplácito del poder central, pero Badajoz fue más por la rebeldía y la resistencia de Ibn Marwan.

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