El precio sigue atrayendo viajeros al tren a pesar de las continuas averías

Elliot Jardhui y Yana Tiller llegaron a Badajoz el jueves desde Francia. :: Pakopí/
Elliot Jardhui y Yana Tiller llegaron a Badajoz el jueves desde Francia. :: Pakopí

A los usuarios habituales de la estación de Badajoz, en la avenida Carolina Coronado, ya no les sorprenden los incidentes

A. GILGADO BADAJOZ.

Por las estaciones de tren de Badajoz, Mérida y Cáceres han pasado entre enero y junio más de 252.000 viajeros. El dato lo facilita la sección sindical de ferrocarriles de Comisiones Obreras para alarmar de las repercusiones que acarrean las continuas averías. Si se compara con el año 2017 apenas hay cambio, pero en 2016, antes de que se generalizaran las incidencias, las tres terminales movían 268.000 usuarios. La de Badajoz funciona entre las 6.30 de la mañana y las diez y media de la noche. Funcionarios que van y vienen a Mérida, estudiantes y viajeros ocasionales suelen pasar por la taquilla de venta de billetes.

Eliott Jardhui y Yana Tiller esperaban sentados el jueves a las cuatro de la tarde a que se cargara el móvil en uno de los enchufes del vestíbulo de Carolina Coronado. Partieron de Lille (Francia) hace una semana. Llegaron en Talgo a Badajoz parando en Marsella, Barcelona, Madrid y Mérida. Viaje sin contratiempos. Cumplieron todos los horarios previstos. En cuanto el móvil resucitó buscaron hueco en un coche a través 'Blablacar' para llegar a Lisboa. Dejaron atrás el tren de Extremadura sin queja alguna. «Muy cómodo. No nos importa que vaya despacio y es muy económico», explican.

Los mochileros franceses se cruzaron en la puerta de Adif con Berta Mateos. Opositora de Don Benito. Viaja a su pueblo cada jueves después de la academia. Siempre en tren. El billete, explica, es lo más adecuado para una opositora sin sueldo. «Me sale tres euros más barato que el autobús». En este particular idilio no faltan los imprevistos. En Mérida, recuerda, una tarde se paró más de dos horas. «Nadie nos dijo nada». No fue la primera vez. Intuye que tampoco será la última. Hay un tramo sobre el río Aljucén en el que los vagones botan como si fueran de plástico. «Siempre pienso que no lo pasamos porque va muy despacio».

Por fiabilidad y horarios, muchos utilizan el Talgo como un cercanía para moverse por la región

De ese tramo cerca de Aljucén también hablan Juan Antonio y Dulce. Matrimonio de Badajoz con una hija en Madrid. Viajes frecuente a Chamartín o Atocha desde que son abuelos. Se han pasado al Talgo porque de los trenes de media distancia no se fían. «Están muy mal, muy mal. A veces te bajaban en Ciudad Real y tenías que esperar sin que nadie te dijera nada». No se plantean el autobús porque Juan Antonio necesita levantarse y moverse con frecuencia. También les interesa por el precio. A los pensionistas y jubilados, explica, les hacen descuentos en el billete.

Uno de los trenes con más pasajeros en Badajoz es el que llega a las cuatro de la tarde. La mayoría son funcionarios que trabajan en las consejerías de la capital. Miguel Ángel Sánchez explica que desde el traslado de la Junta al Tercer Milenio los vagones ya no van tan llenos como antes. Muchos que empezaron con él se han pasado al coche compartido porque no les da tiempo a moverse desde la estación de Mérida hasta el complejo administrativo.

El jueves por la tarde también llegaron a Badajoz María Jesús y su dos hijas. El padre de las niñas trabaja en Getafe y María Jesús les acompaña cada vez que lo visitan. Creen que pronto dejarán de utilizarlo porque la mayor está intentando sacarse el carné de conducir. Han sufrido tres incidentes serios en los últimos meses. «Es económico y cómodo, pero te llevas muchos sustos», explica la madre.

En la víspera del puente de agosto del año pasado hicieron parte del trayecto a diez kilómetros por hora porque la locomotora salió de Madrid con varios motores parados. En otra ocasión el tren se paró cerca de Monfragüe y fueron rescatadas en autobús. Le temen al tramo de Castuera hasta Ciudad Real. «Desanima a cualquiera. Va casi parado».

De las tres vías de San Fernando salen diez columnas de pasajeros al día. Está el convoy portugués que conecta Badajoz con Entrocamento, los regionales, los medio distancia y el Talgo, la verdadera estrella desde que se restauró el 1 de marzo.

Comboios de Portugal estrenó una línea el 29 de agosto del año pasado para conectar por tren el Alentejo portugués y, de paso, acercarlo más a Badajoz. La apuesta de la gestora pública portuguesa es muy modesta: un servicio diario, vagón único con 94 plazas y 16 paradas desde el centro del país hasta la frontera.

La principal novedad de los últimos meses en San Fernando llegó con el Talgo que une Badajoz con Madrid. Se restableció hace cuatro meses después de ocho años. Sustituyó al media distancia y se han vendido 4.000 asientos más que con el servicio anterior, según los cálculos de Renfe.

Por horario y fiabilidad, algunos pasajeros extremeños lo utilizan como cercanías. Un tercio de los que se monta no llega a Madrid y se baja en alguna estación de la región, según los datos de compañía.

 

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