La Policía vincula el tiroteo de Suerte de Saavedra con el del puente Real

Varios coches resultaron dañados en la calle Eduardo Naranjo como consecuencia del suceso. /HOY
Varios coches resultaron dañados en la calle Eduardo Naranjo como consecuencia del suceso. / HOY

La Policía busca a cuatro personas por disparar a un joven en este barrio pacense

E. F. V.

Un joven de 27 años de edad vecino de Badajoz resultó herido de gravedad este jueves por la noche en la barriada de Suerte de Saavedra. El incidente ocurrió a las 23.30 horas en el inicio de la calle Eduardo Naranjo, a pocos metros de la avenida Antonio Hernández Gil (donde se instalaba el mercadillo hace años) y los autores de los disparos –cuatro según los testigos– huyeron a bordo de un vehículo oscuro.

La Jefatura Superior de Policía no facilitó este viernes detalles de lo sucedido. Tan solo confirmó que la víctima había sido abandonada en plena calle y que los propios vecinos llevaron al joven al Hospital Perpetuo Socorro, desde donde fue derivado en ambulancia al Hospital Infanta Cristina.

El Servicio Extremeño de Salud confirmó a las 18.00 horas de este viernes que en esos momentos seguía ingresado en la Unidad de Cuidados Intensivos y que su estado era grave. Otras fuentes apuntaron que había perdido un riñón y el bazo como consecuencia de los disparos.

La delegada del Gobierno indicó que la víctima estaba dentro de un vehículo cuando fue tiroteada y precisó que una de las líneas de investigación en las que trabaja la Policía Nacional apuntan a que este grave suceso está relacionado con los disparos que recibió un conductor el pasado día 21 cuando circulaba a bordo de un coche por el Puente Real.

En aquel caso, la víctima fue atravesada por una bala y en las horas siguientes fueron detenidos por la Policía los dos supuestos ocupantes de la moto desde la que se realizaron los disparos: uno fue ingresado en prisión por orden judicial y el otro quedó en libertad con cargos. Si se confirman las sospechas que este viernes expresó la delegada del Gobierno, este nuevo incidente tendría relación con lo sucedido en el Puente Real.

Las imágenes captadas en el lugar del suceso permiten confirmar que en el tiroteo del jueves resultaron dañados varios vehículos. Uno de ellos, un BMW de color claro, podría ser el coche que ocupaba el joven de 27 años que recibió los disparos. Al parecer, no vive en Suerte de Saavedra pero sí tiene familia allí.

Ese coche apareció frente al portal que ocupa el número 4 de la calle Eduardo Naranjo, que apenas dista 50 metros de la avenida Antonio Hernández Gil. Tanto la parte trasera de ese automóvil como la de otro vehículo estaban subidas sobre la acera cuando la policía llegó.

El coche BMW tenía cristales rotos y fue llevado a la Jefatura Superior de Policía para ser analizado por la Policía Científica. También trasladaron allí un segundo vehículo que había resultado dañado. Y al menos otros dos coches presentaban desperfectos menores.

El herido estaba dentro de un coche cuando fue tiroteado, ha perdido el bazo y un riñón y su estado es grave

Minutos después de que los vecinos alertaran telefónicamente de lo sucedido, la zona en la que sucedieron los hechos fue acotada por la Policía Local y dentro del área protegida comenzó a trabajar la Policía Nacional, que cuenta con brigadas especializadas en la investigación de este tipo de hechos.

Testigos de los hechos explicaron que en la zona se escucharon varias detonaciones. Los agentes encontraron restos de los proyectiles, que podrían haber sido disparados con un arma larga (escopeta) y también con una corta.

Al parecer, el hombre que resultó herido no se encontraba en el coche cuando fue socorrido sino que estaba ya en el cruce de Eduardo Naranjo con Olof Palme, a unos 150 metros del lugar de los disparos.

Tan pronto como la Policía llegó a la zona y se entrevistó con los testigos se inició la búsqueda de las cuatro personas que ocupaban el vehículo de color oscuro en el que se cree que huyeron los autores de los disparos y sus cómplices. En Suerte de Saavedra aseguran que no son vecinos de la barriada en la que se cometieron los hechos.

Los vecinos piden más vigilancia pero creen que se trata de un hecho puntual

«Este tipo de situaciones no pueden alterar la vida del barrio». Ese es el mensaje que quiso transmitir ayer el presidente de la asociación de vecinos de Suerte de Saavedra, Fernando Gonçalves, tras acompañar a los niños del colegio Manuel Pacheco en una actividad que pretendía poner en valor el huerto escolar que se ha creado en el colegio público del barrio.

Los escolares de este centro acudieron este viernes a clase con normalidad.Pero algunos de ellos habían sido testigos directos pocas horas antes del tiroteo que mantiene en el hospital a un joven de 27 años.

Muchos padres echaron de menos este viernes una patrulla policial uniformada en el entorno del colegio. El propio Gonçalves confirmó que en las dos horas que había permanecido en el centro no había visto ningún coche de la policía. «Hubo una época en la que se pidió una comisaría, pero no llegó. Después se solicitó una policía de barrio, pero tampoco la hemos tenido. Y ahora nos encontramos que la vigilancia es escasa, solo vemos algún coche que pasa de vez en cuando. Este tipo de situaciones pueden darse en cualquier lugar, hace unos días fue en el Puente Real, pero en Suerte de Saavedra necesitamos atención permanente».

El representante vecinal considera que el tiroteo del jueves es «un hecho puntual» que ha sacudido al barrio. Recuerda que hace cuatro años que no se producían disparos, pero insiste en la necesidad de que la policía tenga presencia permanente para que se erradiquen las conductas incívicas y los actos vandálicos que se dan con cierta frecuencia.

También en el colegio Manuel Pacheco se comentaba este viernes lo sucedido. Su directora, Maribel Rodríguez Tejada, lamentó que el barrio haya sido escenario de un nuevo suceso violento. «Aquí estamos trabajando para que Suerte de Saavedra tenga futuro. Hemos conseguido muchas cosas y los frutos ya se aprecian. Cada vez hay menos situaciones violentas y todo el barrio respeta lo que hacemos aquí, saben que la educación es garantía de futuro».

Tejada insistió en la necesidad de que se refuercen los programas sociales y laborales para que los vecinos tengan posibilidades de insertarse. «Aquí sigue habiendo exclusión y eso degenera a veces en actividades que causan problemas. Es importante que las personas tengan un trabajo que les permita vivir».

En el colegio, que ha incorporado un aula para niños de dos años, no pierden la ilusión por mejorar la situación y este curso sigue trabajando en programas que buscan ofrecer a sus 120 alumnos herramientas para salir adelante. «Colaboramos con la asociación de vecinos, con el centro de salud, con el Grupo Joven y con todos los colectivos de la barriada. La implicación es total».