La Policía Local de Badajoz solo puso cuatro multas por excrementos de perro en un año

Una mujer pasea un perro en Badajoz./Casimiro Moreno
Una mujer pasea un perro en Badajoz. / Casimiro Moreno

En otras ciudades, como Almería, se exige a los ciudadanos que lleven una botella con agua y desinfectante para limpiar los orines

Rocío Romero
ROCÍO ROMEROBadajoz

Dicen que cuando se pisa una, el peatón debe ir a comprar un cupón porque está de suerte. Pero lo cierto es que hay pocas cosas que mosqueen más que pisar una 'caca' de perro. Son ya muchos los que recogen los excrementos de sus mascotas, aunque todavía continúan aquellos que hacen la vista gorda y dejan el 'regalo' en el suelo para molestia de los demás.

La ciudad cuenta con una ordenanza reguladora de tenencia y circulación de animales, aprobada en 1999. En esta misma se sanciona con «5.000 pesetas» no recoger los excrementos. Según el Ayuntamiento, la Policía Local ha puesto cuatro multas en el último año por esto.

Como la ordenanza es antigua, las sanciones van de 30 a 90 euros. Aunque, en casos más graves, la Policía Local tramita la multa por la Ley de Protección Animal de Extremadura, en cuyo caso las multas llegan a los 1.500 euros. En base a esta otra ley, no recoger excrementos se sanciona con entre 751 y 1.000 euros.

Desde el Ayuntamiento explican que los agentes han realizado servicios específicos para vigilar que los dueños recojan los excrementos de los perros que se han sumado a la labor diaria de los agentes. Pero inciden en que la mayor parte de los ciudadanos recogen la deposición cuando ven a los agentes. Incluso, aprecian que no existe falta de civismo en este aspecto y que la mayoría de los dueños limpian los restos.

La Asociación Cívica alerta de falta de concienciación y pide al Ayuntamiento más multas e información

No es este, sin embargo, el parecer de la Asociación Cívica.Su presidente, José Manuel Bueno, afirma que la concienciación ciudadana a este respecto es nula. Por este motivo, la asociación reclama al Ayuntamiento que tome medidas. Por un lado, que ponga en marcha una campaña informativa para concienciar a los pacenses en esta materia. Por otro lado, que imponga multas.

Otras ciudades están dando un paso más porque los orines también molestan y su olor se intensifica en días de calor. Por ello, el Ayuntamiento de Sevilla está preparando una nueva ordenanza que obliga a los ciudadanos a llevar una botella con agua mezclada con desinfectante para limpiar los orines de su animal. Esa norma se encuentra en exposición pública y está creando cierta polémica en la capital hispalense.

Aunque no es el primer ayuntamiento en proponerlo. En Almería es obligatorio verter agua con vinagre sobre las micciones desde el 1 de julio. Si no lo hacen, los ciudadanos se exponen a ser multados con entre 120 y 750 euros. En la valenciana Alfafar también es obligatorio desde principios de este año.

En Málaga no es obligatorio, pero su ayuntamiento trata de concienciar a los vecinos con una campaña bajo el lema 'Al pipí de tu perrito, échale un chorrito'. Desde las redes sociales y diversas marquesinas de la ciudad, hace dos años se invitaba a los propietarios a que lleven una botella de agua con un poco de lejía «para desinfectar el suelo, igual que harías en casa».

El Consistorio instaló expendedores de bolsas hace un año, pero no quedan

Desde el Ayuntamiento de Badajoz indican que se está estudiando esta medida, pero que no hay nada concreto de momento.

Una costumbre arraigada consistía en esparcir azufre en esquinas o inmediaciones de los portales para ahuyentar a los perros. Sin embargo, la Policía Nacional recordó hace unos meses que se trata de una sustancia tóxica, que está prohibida y que no sirve para repeler a los perros.

¿Qué pasa en Badajoz?

En mayo del año pasado, el Ayuntamiento de Badajoz instaló 75 expendedores de bolsas enganchados a farolas o señales de tráfico para recoger 'cacas' de perros. Pero casi siempre están vacíos, según explican diversos usuarios. «Yo me he recorrido los expendedores de Valdepasillas, pero en ellos nunca he visto una bolsa. Siempre he mirado para ver si hay, pero nunca las he encontrado. Siempre las llevo de casa», explica Carlos Moreno. Según publicó HOY hace un año, a los diez días de su inauguración ya no quedaban bolsas.

Si el perro tiene una urgencia, las normas de la ciudad solo permiten que deposite sus excrementos sobre una alcantarilla o un imbornal. Si es que es lo suficientemente grande como para que la deposición caiga. Es el único lugar de la vía pública, además de las zonas de tierra previstas por el Ayuntamiento, donde lo permite la ordenanza. Es decir, en los pipican como el que existe en la Plaza de los Alféreces.

Así que lo prohíbe en el resto. Ni en las aceras, ni en las calzadas, ni en las esquinas, ni junto a un árbol, ni en las zonas verdes. Si no se respeta, el dueño del perro se expone a una multa. Aunque en un año la Policía Local solo ha puesto cuatro.