Unas 30 personas duermen en las calles de Badajoz cada noche

Una vecina observa a una mujer que duerme en un cajero de Sinforiano Madroñero. :: josé vicente arnelas/
Una vecina observa a una mujer que duerme en un cajero de Sinforiano Madroñero. :: josé vicente arnelas

Cruz Roja ha detectado un aumento de los sintechos, especialmente de los que se refugian bajo en puente de la Universidad

Natalia Reigadas
NATALIA REIGADASBadajoz

A las once de la noche, la mayor parte de los vecinos desaparecen de la calle. Los termómetros bajan de los seis grados y la humedad hace que la sensación de frío sea aún peor. En ese momento, unos cartones se convierten en una cama en un soportal de la plaza de Santa Ana, una mujer se refugia en un cajero de Sinforiano Madroñero y varios jóvenes se resguardan en una chabola bajo el puente de la Universidad. En Badajoz hay unas 30 personas que cada noche duermen en la calle.

El dato es de la Unidad de Emergencia Social de Cruz Roja. Se trata de un equipo que, una vez por semana, recorre la ciudad de noche para atender a las personas que duermen al raso. Además de proporcionarles comida, un café caliente, mantas o productos de aseo, llevan un control de cuántos sintechos hay en Badajoz para poder localizarlos cada semana y controlar que se encuentran bien.

El objetivo final, según revela María Gómez, directora de Intervención Social de Cruz Roja en la provincia de Badajoz, es conseguir establecer vínculos con ellos y sacarlos de esa situación. Hay éxitos, explica Gómez, pero también admite que es muy complicado en algunos casos.

Los primeros días, el albergue temporal ha recibido a diez personas cada noche

Estos días, los voluntarios de Cruz Roja de la Unidad de Emergencia Social, además, están intentando que las personas de Badajoz que duermen en la calle se refugien en el albergue temporal que se ha abierto en la calle Bravo Murillo. Se inauguró el sábado pasado y permanecerá abierto hasta el 31 de marzo de 2019.

Es el tercer año que la ciudad va a contar con camas para los sintechos durante las noches más frías. Las Hermanas de la Caridad, que gestionan el comedor social de Martín Cansado, son las encargadas del albergue temporal. Ana Martínez, responsable de la comunidad religiosa, indica que los primeros días ha funcionado muy bien. Tienen una ocupación media de diez personas cada noche y esperan que vayan acudiendo más. «Cada día se suman nuevos usuarios», detalla Sor Ana.

El albergue temporal está preparado para atender hasta 20 personas, la cifra que acudía cada noche el año pasado. Sin embargo, si fuese necesario, se podría ampliar, ya que el edificio que usan en Bravo Murillo, que pertenece a Cáritas, tiene espacio de sobra.

Bajo el puente

Sin embargo, no es fácil llevar a este refugio a todos los sintechos. Los voluntario de Cruz Roja lo intentan, pero hay indigentes que se niegan. La Unidad de Emergencia Social, de hecho, ha notado que en la actualidad hay más personas que duermen al raso en Badajoz. Habitualmente la población de indigentes fluctúa entre 20 y 25, pero están atendiendo a 30. Esto se debe, principalmente, a un grupo localizado debajo del puente de la Universidad. La cifra es alta, pero está lejos de los peores años, relacionados con la crisis económica, cuando se produjo un pico. Llegaron a contabilizarse 50 indigentes habituales en la ciudad.

Otro de los lugares habituales donde se resguardan del frío son los cajeros. Se dan casos en Sinforiano Madroñero, Santa Marina e incluso la calle Obispo San Juan.

Los soportales también se convierten en refugios en invierno. Por ejemplo, los del antiguo mercado de Santa Ana que actualmente es una biblioteca municipal. También hay personas que duermen en la Plaza Alta o en el baluarte de la Trinidad aprovechando los arcos que se levantaron en la última remodelación. En el Casco Antiguo, además, hay varias personas que pernoctan en casas en ruinas que, en la práctica, tampoco cuentan con refugio porque se trata de infraviviendas sin luz, ni agua ni calefacción. No es fácil para Cruz Roja llevar un control porque hay sintechos afincados en la ciudad, pero en su mayoría están de paso, van viajando de ciudad en ciudad. Los voluntarios conocen los lugares habituales para repasarlos cada semana y, además, a veces cuentan con la colaboración de los vecinos. «La gente nos llama y nos dice: 'mira, hay una persona durmiendo en tal sitio, a ver si podéis ayudarle'», dice María Gómez.

La directora de Intervención Social explica que el perfil de los usuarios que atienden es variado. Son más hombres que mujeres y, en los últimos años, han detectado que se trata de gente más joven. Sin embargo, los problemas que les han llevado a la calle son muy distintos. Se encuentran con adicciones a las drogas, trastornos mentales, pero especialmente exclusión social. Se trata de personas que se han visto apartadas y no encuentran la forma de normalizar su vida. En ocasiones, Cruz Roja consigue derivarles a otros servicios. Es un primer paso para salir de la calle.

En esta tarea también trabaja Cáritas gracias al Centro Hermano. Este recurso no es como el albergue temporal, que solo atiende por las noches. El centro acoge a tiempo completo a los indigentes y les incluye en proyectos para tratar de cambiar de vida. Cuenta con 28 plazas y Cáritas también tiene pisos de acogida.

 

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