El patrimonio abaluartado y sus disgustos

No es la primera vez que el patrimonio abaluartado de la ciudad se cae a trozos. Se han producido desprendimientos en varios puntos de la muralla antes y después de distintas obras de rehabilitación. Uno de los derrumbes más sonados tuvo lugar en Puerta Trinidad en 2012. Diez meses después comenzó la reparación del lienzo de muralla que se vino abajo. Costó 205.000 euros. En este caso hubo muchas críticas porque los escombros estuvieron tirados en el suelo durante semanas y por la tardanza en la reparación.

En el Fuerte de San Cristóbal ocurrió algo parecido. Un tramo de muralla de desplomó llevándose tras el sí el talud de tierra y dañando gravemente este monumento. En ese caso el desprendimiento se produjo solo diez meses después de que se rehabilitase el monumento con un presupuesto de 1,7 millones de euros y costó 80.000 euros más repararlo.

El Baluarte de T'rinidad también sufrió varios desprendimiento, en los arcos, antes de que se realizase la obra que cambió por completo la imagen de este espacio, ya que se aseguró la muralla con bloques de hormigón.