El patito feo de la margen izquierda del río en Badajoz

La vegetación crece descontrolada entre el paseo asfaltado y de tierra junto al Puente de Palmas. / J. V. ARNELAS
La vegetación crece descontrolada entre el paseo asfaltado y de tierra junto al Puente de Palmas. / J. V. ARNELAS

El tramo de paseo que discurre desde Circunvalación al puente de la Universidad es el único que está descuidado

Miriam F. Rua
MIRIAM F. RUA

El parque del río es el vergel de Badajoz, pero como todo oasis tiene su desierto. Al verde del césped siempre bien cortado, de paseos despejados y sin un papel que ensucie la imagen de la margen derecha, se enfrenta un tramo de secarral. Es el que discurre por la margen izquierda del Guadiana desde Circunvalación al puente de la Universidad.

Este tramo, bautizado como Paseo Alfonso IX de León, es el patito feo del parque del río, considerado recientemente por una publicación especializada de viajes como uno de los diez mejores parques urbanos de España. Los dos kilómetros menos amables de este paseo lo recorren a diario decenas de pacenses caminando, corriendo, en bici o con perros y para los que no pasa desapercibido el contraste.

«Vengo a andar todos los días y aunque desde el puente Real hasta el de la Universidad siempre hay trabajadores cuidando los jardines, por aquí -está a la altura del embarcadero de la margen izquierda- cuesta encontrar alguno», dice la pacense Aurora Mateos.

El Ayuntamiento tiene ya listos los pliegos para que una empresa se haga cargo de las dos márgenes del Guadiana

Efectivamente, el contraste del parque no solo se produce entre un lado y otro del río. En el paseo de la margen izquierda, articulado sobre el nuevo colector de la ciudad, hay dos tramos que son la noche y el día.

El puente de la Universidad hace de frontera. Entre este y el puente Real la imagen del parque del río sigue siendo idílica, pero si se avanza hacia Circunvalación el paisaje cambia. Las zonas ajardinadas están secas y en otros tramos asalvajadas, crecen matorrales a los pies de unos árboles aún muy jóvenes y la vegetación de la ribera se mete en el circuito de tierra e incluso tapa por completo alguno de los ojos del puente de Palmas.

Los jardines se meten en los paseos peatonales.
Los jardines se meten en los paseos peatonales. / J. V: Arnelas

Hay además, alcorques que son hoyos en medio del paseo adoquinado, restos de poda seca amontonados, excrementos de perros y muchos cristales bajo el puente de Palmas, testigos de que el botellón, aunque ha dejado de ser masivo desde que se prohibió, sigue haciéndose en el río.

José María Egido pasea su perro por el parque del río. Dice que el tramo del puente de Palmas «podría tener más mantenimiento», pero que nunca lucirá igual que en la margen derecha «porque no tiene las explanadas de césped».

Unificar el cuidado

La explicación de que haya un mantenimiento diferente por tramos es que la margen derecha y el tramo entre los puentes Real y de la Universidad de la margen izquierda están a cargo de la empresa Joca, mientras que el resto del paseo del lado izquierdo hasta Circunvalación depende del servicio municipal de parques y jardines.

Desde que se abrió al público en el año 2015, el parque del río ha estado en manos de Joca, que ganó el concurso convocado por el Ayuntamiento y por el que ha recibido en estos cuatro años 404.245 euros anuales (sin IVA) por tenerlo en perfecto estado de revista. Este mismo contrato también abarca el tramo de la margen izquierda entre los puentes Real y de la Universidad.

La explicación es que el mantenimiento depende de los jardineros municipales y el resto está en manos de una empresa privada

Ahora, el Consistorio está pendiente de que la intervención municipal le de el visto bueno a los nuevos pliegos para volver a sacar a concurso el mantenimiento del parque, que unificará el cuidado en ambas márgenes.