Los paseos del Rivillas y el Calamón de Badajoz sufren el décimo incendio en dos años

Fermín Garrido junto a una de las plantas que ardieron el domingo por la tarde. /J. V. Arnelas
Fermín Garrido junto a una de las plantas que ardieron el domingo por la tarde. / J. V. Arnelas

En marzo quemaron los columpios en una zona de juegos del Cerro de Reyes y el domingo ardieron 600 metros cuadrados en Pardaleras

Evaristo Fdez. de Vega
EVARISTO FDEZ. DE VEGABadajoz

El paseo del Rivillas en Badajoz sufrió el domingo un incendio que se presume intencionado. Ocurrió por la tarde y afectó a un talud próximo al centro que Cruz Roja posee en la barriada de Pardaleras (traseras del centro cívico).

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El fuego afectó a una franja de unos cien metros de largo por seis de ancho. En total, 600 metros cuadrados de vegetación que tardarán en recuperar el aspecto que tenían antes del incendio. «Precisamente la semana pasada estuvimos trabajando en esa zona. Este tipo de fuegos nos suponen un mazazo moral», se lamentaba ayer Fermín Garrido, uno de los jardineros del Ayuntamiento que trabajan en los paseos.

La zona que ardió contaba con adelfas y plantas de romero perfectamente arraigadas. También había juníperos de gran porte que fueron consumidos por el fuego. «¿Dónde esta el control? Como sigan así no va a quedar nada», advertía Martín Plata Canchales, un jubilado de la barriada de Antonio Domínguez que acostumbra a recorrer el entorno.

«Es una vergüenza, llevamos ocho o diez incendios de calado. Ojalá se pueda averiguar quién lo ha hecho para que se haga cargo de los daños», exclamaba Antonio Ávila, concejal de Medioambiente del Ayuntamiento de Badajoz.

Ávila no dudaba en calificar de «energúmenos» a los autores de los incendios que han afectado durante los últimos dos años a los paseos del Rivillas y el Calamón, donde hace dos meses fueron quemados dos columpios infantiles en una zona próxima a la barriada de Santa Clara. En ese caso, debieron utilizar gasolina o algún otro acelerante para calcinar los asientos de caucho en los que se columpian los niños.

Ataque al puente

En el servicio municipal de Parques y Jardines todavía recuerdan que el año pasado colocaron unos cojines de sofá debajo de uno de los puentes de madera y les prendieron fuego. «Era por la mañana y la suerte es que llegamos rápido, porque si no habría afectado a la madera», relataba José Luis Morales, otro de los jardineros municipales.

En el incendio del domingo, las plantas quedaron totalmente calcinadas. Incluso el respaldo de madera de uno de los bancos de descanso sufrió daños importantes.

También los árboles de sombra se vieron afectados por las llamas y sus copas han quedado ennegrecidas. «Se salvarán, pero esto les pega un palo importante. Van a tardar unos meses en recuperarse. De momento podemos olvidarnos de que tengan hojas verdes», explicaba Fermín Garrido.

Antonio Ávila valoró ayer el esfuerzo que están haciendo los trabajadores del servicio municipal de Parques y Jardines para mantener en buen estado los paseos del Rivillas y el Calamón. «Están implicados con la zona, pero unos pocos energúmenos echan abajo su trabajo, da mucha rabia».

Apoyo ciudadano

Para evitar nuevos actos de vandalismo, Ávila pidió el apoyo de los ciudadanos. «Es importante que quien vea a las personas que prenden fuego lo denuncie a la policía. Si tuviesen que responder de los daños que causan habría muchos menos fuegos en Badajoz».

Parques y Jardines ha contabilizado diez fuegos importantes en los paseos del Rivillas y el Calamón durante los últimos dos años. Algunos se registraron en una zona próxima al talud que ardió el domingo; otros, en las proximidades de la barriada de Santa Clara y el Cerro de Reyes.

Los lugares arrasados por las llamas son perfectamente reconocibles por las calvas que han dejado en la vegetación. Algunos mantienen los árboles, pero en todos ellos han desaparecido las plantas.

Los jardineros municipales también se han visto obligados a talar más de 15 pinos, muchos de ellos afectados por incendios que comenzaron en sus copas después de que arrojaran contra ellos objetos incendiarios. «¿Cuánto tardaremos en recuperar un árbol de 15 años? Es penoso ver cómo estropean una zona que es de todos», concluyó Fermín Garrido.