El oficio de policía también se aprende

Algunos de los agentes en práctica por el parque de Castelar. :: c. moreno/
Algunos de los agentes en práctica por el parque de Castelar. :: c. moreno

Dieciséis agentes estarán en período de prácticas en Badajoz durante doce meses para completar su proceso de formación

JAIME PANADERO BADAJOZ.

La profesión de policía, como cualquier otra, también requiere de un proceso de aprendizaje teórico y práctico. En esa segunda fase se encuentran ahora 16 agentes en formación en la ciudad pacense. Se incorporaron el 20 de julio, y finalizarán su período de prácticas en junio de 2019, después de un año y más de 1.800 horas de preparación a sus espaldas.

Todos ellos proceden de la Escuela Nacional de Policía de Ávila, donde han permanecido algo más de nueve meses recibiendo la formación teórica que ahora deben poner en práctica.

En total, son 55 policías nacionales (51 hombres y 4 mujeres) los que han llegado a Extremadura. Ahora están repartidos en las comisarías que la Policía Nacional tiene en Badajoz, Cáceres, Mérida y Plasencia.

«Llegas a casa cansado, pero satisfecho de que tu trabajo ha merecido la pena»

«Llegas a casa cansado, pero satisfecho de que tu trabajo ha merecido la pena» Alfonso Rodríguez | Policía en práctica

La mayoría de ellos son de origen extremeño y contarán en cada plantilla con un tutor, que será el máximo responsable de su aprendizaje. «Ellos vienen a trabajar como uno más, acompañados siempre por un compañero experimentado que les guiará», asegura Manuel Moreno, inspector y jefe de prensa del Cuerpo Nacional de Policía en la región.

«Nuestra intención es que puedan conocer de cerca la realidad policial. Cada dos meses tendrán una evaluación para comprobar cómo van», añade.

Los futuros agentes tendrán el mismo horario que cualquier otro integrante de la plantilla e irán rotando por las diferentes unidades del cuerpo policial: policía judicial, seguridad ciudadana, oficinas de denuncias, extranjería y policía científica. El objetivo es que puedan conocer de primera mano todas las áreas de su profesión.

Una vez acabada esta etapa, se les asignará una nota final que servirá para la elección de su nuevo destino. En ese momento ya sí formarán parte del cuerpo policial de modo profesional.

Dos policías en la oficina de denuncias.
Dos policías en la oficina de denuncias. / C. Moreno

La decisión de ser policías está motivada por razones diferentes en cada uno de ellos. «En mi caso es vocacional. Desde los 16 años se me metió en la cabeza que quería ser policía y no paré hasta conseguirlo», señala Alfonso Rodríguez, uno de los agentes en prácticas.

Otros, en cambio, no tenían en mente ser policías hasta hace poco. Para algunos, como Hugo, empezó a ser una opción una vez terminada la carrera universitaria. «Valoré las posibles salidas y decidí entrar en la Policía Nacional porque siempre había querido trabajar en algo donde pudiese ayudar a la gente», manifiesta.

Todos se muestran contentos con las tres semanas que llevan de formación. Afirman que la relación con el resto de sus compañeros es muy buena y les ha ayudado a adaptarse a su nueva situación. «Desde que iniciamos el período de formación, uno se va motivando más al conocer y palpar día a día de la profesión», comenta otro de los participantes.

«En el área de seguridad ciudadana estoy aprendiendo mucho. Nos desarrollamos profesional y personalmente. Aunque tengamos un protocolo de actuación que nos guía, luego cada uno tiene una forma de afrontar situaciones concretas», añade.

El inspector Manuel Moreno insiste en la importancia de una formación psicológica, que se va aprendiendo con el tiempo y las experiencias. «Tienes que saber lidiar con cada hecho concreto. A lo mejor llega una mujer de madrugada que ha sido víctima de malos tratos o alguien que se ha intentado suicidar. Para muchos quizás es el peor momento de su vida y tú tienes que estar ahí para protegerle», apunta.

Él también tuvo que pasar por ese período de prácticas hace varios años y guarda un especial recuerdo. «Las primeras noches de prácticas son emocionantes. Yo aún me acuerdo del nombre y el apellido de mi primer detenido. En esa primera intervención te das cuenta de la gran responsabilidad que tienes, porque la gente acude a ti para que le ayudes», reconoce.

Ese sentimiento de responsabilidad con la ciudadanía está presente ya en todos los agentes. Aseguran que es la fuerza que les impulsa y les motiva cada día a auxiliar a las personas que lo necesitan.

«Gracias a que entré aquí me di cuenta de la gran labor humanitaria que hace la policía diariamente y de la que el ciudadano no es consciente en muchas ocasiones», declara Hugo.

Para estos 16 jóvenes, la satisfacción de la labor realizada es su mejor recompensa. «Después llegas a casa cansado, pero orgulloso de que tu trabajo ha merecido la pena para alguien», garantiza Alfonso Rodríguez.

También remarcan la importancia de ser policía a cualquier hora. «Aquí somos agentes las 24 horas del día, llevemos o no el uniforme puesto. Siempre vamos a tener esa vocación de ayudar», concluyen.

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