El nuevo aparato de radioterapia de Badajoz reduce el número de sesiones

El acelerador lineal nuevo del Hospital Universitario de Badajoz. / / HOY

Natalia Reigadas
NATALIA REIGADASBadajoz

Ya funciona uno de los equipos más demandados por los pacenses, el nuevo aparato de radioterapia del Hospital Universitario. El acelerador lineal comenzó a funcionar la semana pasada y ha sustituido uno de los dos antiguos que causaban problemas por sus averías. Además de reducir las incidencias, este equipo cuenta con otras ventajas. Su tecnología es más precisa, por lo que los enfermos de cáncer deben recibir menos sesiones de radiación.

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Así lo explicó ayer el consejero de Sanidad y Políticas Sociales de la Junta, José María Vergeles, que visitó el nuevo equipo. Hace más de un año que los pacientes de oncología de Badajoz se quejan por las continuas averías en este servicio. Las incidencias, según reconoció el propio Servicio Extremeño de Salud, se deben a que las dos máquinas con las que contaba el hospital están al final de su vida útil. Ahora se ha sustituido una de ellas y está en proceso de cambiarse la segunda.

El acelerador lineal es un aparato que sirve para tratar los tumores con radiaciones, uno de los tratamientos que se usa contra distintos tipos de cáncer. El que ha comenzado a funcionar en Badajoz, según José María Vergeles, se trata de un acelerador de última generación. «Es de los punteros, me atrevería a decir, del país, y ha supuesto una inversión de más de 3,9 millones de euros para el Servicio Extremeño de Salud».

Este equipo permite hacer radiocirugía, una terapia que hasta ahora solo se ofrecía fuera de la región

El nuevo equipo tiene una serie de ventajas con respecto a los más antiguos. La principal es que combina la imagen con las radiaciones, lo que permite dar las ráfagas de forma mucho más precisa, en el lugar exacto del tumor, protegiendo el resto del organismo. La precisión, que distingue hasta un milímetro, permite reducir el número de sesiones de radioterapia que necesitan los enfermos. Por ejemplo, en un cáncer de próstata que exija habitualmente 39 sesiones, este acelerador permite reducir a 28, y en algunos casos hasta cinco o siete menos incluso. «Eso hace que los pacientes se tengan que desplazar menos, que reciban menos radiaciones, que haya más seguridad y que sea más efectivo», defendió Vergeles.

Otra ventaja de este equipo es que permite realizar una terapia llamada radiocirugía, es decir, operar al paciente, pero usando radiaciones en lugar de un bisturí. Este sistema funciona para ciertos tipos de cáncer que son inoperables utilizando otro método. Por ejemplo, casos de metástasis pequeñas en los pulmones o en el hígado y algunos tipos de tumores de próstata. «Que se pueden tratar con este acelerador y no con otros», explicó Vergeles. Esto va a permitir al SES tratar en Badajoz a pacientes que hasta ahora debían salir de la región para recibir esta terapia.

«Estamos ante una excelente inversión que era absolutamente necesaria tras una época de obsolescencia tecnológica que hemos vivido en el Servicio Extremeño de Salud», admitió el consejero de Sanidad, que también agradeció al personal de radioterapia su esfuerzo para formarse en la utilización de este nuevo equipo.

Dificultades para instalarlo

El de Badajoz será por el momento el único acelerador de este tipo que habrá en la región. El segundo se instalará en Cáceres y cada uno será referente en su provincia. El SES ha comprado con fondos propios este equipo y está pendiente de adquirir cuatro más con la donación del empresario Amancio Ortega (uno estará en Badajoz, otro será colocado en Cáceres y los otros dos estarán en Mérida y Plasencia). Sin embargo, hay complicaciones burocráticas en el contrato de compra, por lo que podrían retrasarse.

La instalación del acelerador lineal que acaba de inaugurarse ha dado mucho que hablar en la ciudad. Los pacientes de cáncer supieron que el equipo llegó a finales del año pasado y han criticado duramente que hubiese retrasos debido a las averías cuando había un aparato nuevo sin usar. El responsable de Sanidad explicó ayer que no es tan sencillo. Justificó el tiempo que ha tardado en entrar en funcionamiento por la complejidad de su instalación. El acelerador llegó a Badajoz en diciembre de 2017, pero solo su montaje supuso más de dos meses y a continuación tuvieron que conseguir los permisos del Consejo de Seguridad Nuclear al tratarse de un aparato que emite radiación.

Posteriormente comenzaron los trabajos para calibrarlo con el objetivo de que de las dosis justas. Normalmente, detalló Vergeles, se tarda un año completo en este proceso de pruebas, pero se ha acelerado. El primer paciente fue tratado con este equipo el jueves pasado y ya opera con total normalidad.

 

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