La Noche en Blanco posiciona a Badajoz como capital cultural

La cita, que es una referencia del suroeste ibérico, registró una afluencia masiva que superó la barrera de los 100.000 visitantes

MIRIAM F. RUA BADAJOZ .

La octava edición de la Noche en Blanco fue un éxito incontestable que posiciona a Badajoz como capital cultural del suroeste ibérico. Primero por el público, con una afluencia masiva que superó la barrera de los 100.000 visitantes de años anteriores. No hay una cifra exacta de participación porque, como explicó ayer Paloma Morcillo, concejala de Cultura y responsable de la organización de este evento, la gente estaba más repartida que en otras ocasiones. Si bien hubo puntos calientes por donde resultó difícil pasear durante buena parte de la noche, como la plaza de la Soledad, Moreno Zancudo, la plaza de San Atón o la calle Obispo.

Por afluencia de gente, parecía una noche de Carnaval, lo que dice mucho del tirón de esta cita que, como la de febrero, tiene la virtud de atraer a todos los públicos. También de fuera de la ciudad, porque como constató la edil, Badajoz recibió a visitantes de otras zonas de Extremadura, de fuera de la región y a muchos portugueses. «Badajoz es una gran capital cultural y el hecho de que ayer -por el sábado- hubiese mucha gente de fuera que viniese expresamente a la Noche en Blanco lo confirma», valoró Morcillo.

El éxito también se debió a que La Noche en Blanco transcurrió sin incidentes. Los efectivos de Cruz Roja asistieron a nueve personas, todas de carácter leve, y solo una tuvo que ser trasladada al hospital. «Fue una noche muy tranquila, incluso aburrida en ese sentido afortunadamente», apreció la responsable de Cultura.

Lo más 'top' fue el selfie con el Giraldillo, el suelo de Santa Catalina, Cinema Paradiso en La Galera y los churros en Moreno Zancudo

El tercer factor de éxito fue la oferta cultural y patrimonial que durante seis horas exhibió la cara bonita del Casco Antiguo y el talento de los artistas pacenses. 70 espacios abiertos al público y 159 actividades programadas para todos los gustos subieron el listón de ediciones anteriores.

La plaza de la Soledad triunfa

Las cifras ofrecidas por la concejalía de Cultura hablan por sí solas. La gran triunfadora fue, como en ediciones anteriores, la plaza de la Soledad, donde se repitieron las colas de años anteriores. En Las Tres Campanas se dejaron llevar por la nostalgia más de 4.500 personas. Muy probablemente, esta sea la última edición de La Noche en Blanco en la que pueda verse el edificio vacío, tal y como quedó tras el cierre de la juguetería. Las obras para transformar este inmueble en un espacio de restauración, con cafetería, restaurante, salones de celebraciones y terraza chill-out ya están en marcha.

Al lado, la Giralda recibió más de 2.800 visitantes. Este año la gente no solo hizo cola para hacerse la foto desde el balcón. A la panorámica de la plaza de la Soledad, le salió un duró competidor, el Giraldillo, con el que todo el mundo quería un selfie. La estatua original con el brillo recién recuperado fue la estrella de la noche. Tras bajar de la torre para su rehabilitación, al dios Mercurio lo colocaron durante La Noche en Blanco a la entrada del edificio, del que se despidió el sábado, porque a partir de ahora vivirá su jubilación en el Museo Luis de Morales.

Y sin salirnos de la plaza, la ermita que le da nombre no se quedó rezagada. También hubo colas para entrar en La Soledad. Y es que la casa de la Patrona guarda un tesoro, que para muchos pacenses y por supuesto, para los visitantes, sigue siendo secreto. Su exótica capilla alta, por la que pasaron más de mil personas, nada tiene que ver con la que acoge habitualmente el culto. La capilla es una réplica del salón del trono del rey Luis II 'El Loco' de Baviera.

Por los Jardines de la Galera pasaron 3.500 personas. Allí se proyectaron dos cintas de culto: Una noche en la ópera y Cinema Paradiso. Otras tantas personas curiosearon el interior de las Casas Consistoriales y pudieron ver la Plaza Alta desde su balcón y en el claustro de San Agustín se contabilizaron 3.000 personas. La galería que solo abre durante La Noche en Blanco recibió una sucesión de espectáculos de danza en barra, música en directo y humor.

Otro de los lugares singulares que ofreció la cita cultural del año fue Santa Catalina. Quienes se acercaron a verla tuvieron la oportunidad de comprobar el avance de los trabajos arqueológicos que se están haciendo en ella, el primer paso para su reconversión futura en centro cultural. Una oportunidad única, ya que desde que empezaron las obras, una lona tapa la visión del interior del antiguo templo.

Mucha curiosidad también despertó la exposición de fotografías de Santi Rodríguez en la Diputación de Badajoz. Sus instantáneas 'A pie de calle', recibieron miradas durante toda la jornada.

La Noche en Blanco tuvo mucho eco en la calle. En las plazas y en casi cada esquina había actuaciones, pasacalles, exposiciones, desfiles de moda y veladores, muchos veladores repletos, que tienen a la hostelería dando palmas. Si hasta se comían churros a deshora en Moreno Zancudo.

El Ayuntamiento está muy contento con la cita y no lo oculta. Ya piensa en la próxima edición, en la que se replantea volver a incluir a la plaza Cervantes en el circuito de La Noche en Blanco.

 

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