Los niños eligen Castelar para las mañanas más calurosas de agosto en Badajoz

Los niños disfrutan de una mañana de actividades bajo la sombra en Castelar :: C. moreno/
Los niños disfrutan de una mañana de actividades bajo la sombra en Castelar :: C. moreno

La sombra, los sistemas de microclima y las actividades hacen del parque el sitio preferido por pequeños y mayores en época estival

ELENA FIGUEROA FALCÓN BADAJOZ.

Un año más, los más pequeños de la ciudad han logrado hacer del programa 'Vive el Verano' todo un éxito. Desde el mes pasado, los niños han podido disfrutar de la propuesta, diseñada por una treintena de asociaciones juveniles que, con ayuda del Ayuntamiento, de nuevo han podido sacar adelante la cita más esperada del verano.

Todas las mañanas, desde las 11.00 hasta las 13.30 horas, cientos de chavales asisten al parque, haciendo caso a la llamada de la diversión y el fresco característico del parque Castelar en época estival.

Los mayores también agradecen la existencia de un lugar donde poder pasar las mañanas de los agostos áridos del sur. La puesta en funcionamiento de un sistema de microclima en la zona central ayuda a que padres y abuelos estén prestos a pasar las mañanas al aire libre. Así lo corrobora Conchi Gómez, abuela asidua a estas actividades. «El año pasado no había tantos puntos de microclima y vienen muy bien porque ayuda a que nos refresquemos un poquito».

Sin embargo, aquí los verdaderos protagonistas son los niños. Para ellos la actividad supone ocupar las horas muertas del verano, explica Chelo Olmo, monitora y trabajadora del Instituto Municipal de Servicios Sociales de la ciudad, quien cree que «está bien tener alternativas para que los niños puedan tener un sitio donde, además de jugar y pasárselo bien, también puedan interaccionar con chavales y aprender cosas».

Conchi Gomez comparte la opinión de Olmo, y añade que «Badajoz no tiene nada y cuando no tienen colegio los críos se aburren, por eso esto está muy bien inventado para que ellos pasen el tiempo».

Igualmente, las actividades de Castelar salvan las mañanas a Sandra Vázquez, madre de Natalia, porque «en la ciudad, aparte de esto, no hay nada más para los niños que sea al aire libre».

Diversión a la sombra

Este 2018, Vive el Verano ofrece más de 45 talleres dirigidos a niños mayores de tres años. Al frente de las actividades hay más de 200 monitores de distintas asociaciones juveniles de la ciudad que ayudan cada día a los chicos a aprender divirtiéndose.

Los más solicitados son los puestos de maquillaje y globoflexia. Cientos de caras pintadas y el doble de manos con restos de cola y pintura recorren el parque de esquina a esquina, apresurándose para coger sitio en primera fila para poder ver el espectáculo teatral que se realiza junto a la zona de juegos.

Uno de esos chicos es Víctor, nieto de Pilar Vicente, que cuenta cómo ha disfrutado jugando con «los diábolos, los platos chinos y el 'hula hoop'», aunque no quiso probar con las mazas porque «son muy difíciles» para su edad.

Víctor es uno de los afortunados que frecuentan el parque a diario, aunque la semana pasada fue menos porque «ha hecho mucho calor», según comenta su abuela.

Chelo Olmo también ha notado que en agosto ha disminuido la afluencia de niños en el puesto, aunque recuerda que «la semana pasada hubo aquí 60 niños en las dos horas que pasamos nosotros».

Olmo, que trabaja en el la Oficina de igualdad y Violencia de Género, lleva un taller en el que se juega al 'Hijo de la igualdad', una actividad similar al bingo en la que, en lugar de apostar dinero, se ganan dibujos relacionados con juegos, profesiones y tareas del hogar.

La intención de esta actividad, explica, es «que los chavales aprendan que las tareas de casa hay que compartirlas y hay que hacerlas entre todos, porque no hay unas labores asignadas a los niños y otras a las niñas».

Junto al estanque, Elena Grajo dirige un taller de 'Huevos de Hilo'. Es su segundo año como monitora y comenta que en agosto el panorama «está bastante flojito» aunque «todos los años se llena de gente y es una maravilla, porque los participantes quedan muy contentos, sobre todo los padres».

A su lado, Genaro Salas se encarga de una actividad en la que los chicos hacen cestos y joyeros. «Es un taller que requiere mucha paciencia -explica- pero la verdad es que está muy bien porque vienen muchos niños y te diviertes con ellos».

Así lo corroboran Pablo y Elena, que se deshacen en alabanzas hacia su monitor por la ayuda que les presta.