Moros y cristianos

Sin entrar a valorar si Vélez desconoce la historia de la ciudad a la que representa, el de Vox ha metido la pata por querer quitarnos unos días de fiesta

Vélez se come un pastel árabe en la inauguración de Almossassa, fiesta que quiere cambiar. :: /CASIMIRO MORENO
Vélez se come un pastel árabe en la inauguración de Almossassa, fiesta que quiere cambiar. :: / CASIMIRO MORENO
Rocío Romero
ROCÍO ROMEROBadajoz

Levantan pasiones y repulsiones. Vox tiene seguidores a los que se le eriza la piel cuando oyen sus ideas. Y tiene bastante más detractores a quienes se les ponen los pelos de punta al percibir las mismas palabras.

Por eso esta semana el voxista de Badajoz sirve la polémica. Su idea de cambiar Almossassa no es nueva. Ya la desveló en una entrevista en HOY antes de las elecciones. Solo que suena más fuerte si la repite dos días antes de la fiesta.

El concejal Alejandro Vélez argumenta para ello la identidad y la importancia de reconocer la base cristiana de la cultura. Nada nuevo bajo el sol que calienta a los de Abascal y su cuerda. Es uno de los ejes que llevan tiempo promoviendo, pero traído a lo que nos toca más cerca.

Sin entrar a valorar si el concejal es (o no) un inculto que desconoce la historia de la ciudad a la que representa, el enfado de gran parte de la ciudad viene porque pone en riesgo un fin de semana dedicado a comer pinchitos morunos de cerdo con una cerveza fresquita. Que en Badajoz celebramos el pasado musulmán con el filtro de nuestra mesa. Quizás si no hubiera tocado una juerga habría levantado menos polvareda, pero querer cambiar una celebración... Pues no tiene visos de salir adelante. Con lo que nos gusta una fiesta.

Por eso Vélez ha encontrado una contestación tan fuerte que ha terminado por ir él mismo a la inauguración. Echó la mañana del viernes con té hirviéndole la lengua.

El de esta semana no es el primer guiño que Vélez hace a aquellos que ven con malos ojos la integración de otras culturas, que es el fondo de la cuestión. Este verano se puso en contra de ceder parte del cementerio a los musulmanes. Se llevó los palos porque levantó la voz para decirlo, pero su postura introducía poco en el debate. Seamos francos. Dijo alto y claro lo que otros callan, pero que hacen igualmente. Si no hay cementerio musulmán en la región es porque ni PP ni PSOE lo han facilitado.

Aunque a gran parte de la sociedad no le guste, en Badajoz hay gente que apoya toda esta verborrea simplona de la que hace gala Alejandro Vélez. Ya sea para ir en contra de los musulmanes o para rebuscar entre los ascendentes de los concejales socialistas hasta dar con algún abuelo que tuvo cargo franquista. Igual que saca su pancarta en pro de la ley de violencia intrafamiliar que absorba la lucha contra la violencia de género en un acto de repulsa por el último asesinato. Ese espíritu obtuso gusta. En Badajoz cosechó 3.789 papeletas y esta provincia ha colocado a un diputado en el Congreso.

Los gestos de Vox encuentran eco en parte de la sociedad española. Después cada concejal le pone salsa a sus argumentos con los ingredientes locales. Y así es como el concejal de Vox se ha metido a contramano por querer quitar Almossassa para crear una fiesta en honor a Alfonso IX de León.El mismo que conquistó Badajoz para los cristianos en 1230.

Es otro intento de ir forjando dos bandos. Eso que tanto promueven unos y otros. Esta vez entre moros y cristianos. Que Dios nos coja confesados.