Los médicos del barrio de Suerte de Saavedra de Badajoz combaten los falsos tópicos de la vacuna de la gripe

Una enfermera vacuna a otra compañera en el centro de salud de Suerte de Saavedra. :: Pakopí/
Una enfermera vacuna a otra compañera en el centro de salud de Suerte de Saavedra. :: Pakopí

El centro de salud trabaja para aumentar la tasa de cobertura de la población en riesgo por el virus

Antonio Gilgado
ANTONIO GILGADOBadajoz

Hay quien cree que la vacuna resulta ineficaz porque no evita la gripe. Otros están seguros de que enfemarán si se la ponen porque incuban el virus. O que con ponérsela un año ya tienen inmunidad para varios inviernos.

La campaña de la gripe arrancó en los centros de salud el pasado 22 de octubre y terminará el siete de diciembre. En estos 46 días pueden pasar por las consultas de enfermería los mayores de sesenta años, los enfermos crónicos y los colectivos que trabajen con niños, enfermos y mayores.

Cuanta más gente se inocule, menos incidencia tendrá un virus que mata cada año a treinta personas en la región, interviene en otras trescientas muertes y genera 453 hospitalizaciones.

«Hemos detectado que la cobertura disminuye cada año por el rechazo» José María Iglesias | Coordinador médico

El problema viene por su impopularidad. Cada vez más gente la rechaza y cuesta llegar a la tasa de cobertura del 60% entre la población de riesgo que marca la OMS.

En el centro de salud de Suerte de Saavedra quieren revertir la situación y los médicos de familia inciden estos días mucho más en la importancia de protegerse contra la gripe. El coordinador médico José María Iglesias cuenta que incluso controlarán los rechazos tras las recomendaciones en las consultas. «Hemos detectado que la cobertura disminuye y queremos conocer las razones».

Aunque todavía no hay datos concretos, los sanitarios sospechan que se debe a la propagación de los bulos sin base científica alguna.

José María Iglesias explica que las dosis que se suministran incluyen virus muertos o fraccionados, no se administran gérmenes vivos, por lo tanto resulta imposible que pueda provocar la gripe. La confusión viene porque a la población le cuesta diferenciar entre un catarro común y una gripe. Un catarro, aclara el doctor Iglesias, lo ven en las consultas como un proceso leve y habitual del que no hay que preocuparse. Pero una gripe sí que lo asumen como un proceso complejo que en personas con problemas respiratorios puede complicarse mucho.

Los médicos localizan a través del sistema informático Jara a sus pacientes mayores de 65 años y conocen a los que tienen patologías respiratorias crónicas porque los atienden con frecuencia en sus consultas. En este inicio de la campaña les citan y les recomiendan que deben protegerse con la inyección. Pero no todos acuden a la enfermera. Muchos hacen caso omiso porque creen que no la necesitan. «Desde el punto de vista profesional te sientes mal. Tú has hablado con ellos y después ves que se complica mucho su salud».

Por eso este año se han propuesto conocer realmente quién lo rechaza para en un futuro informarles mejor del riego que corren.

En el centro de salud de Suerte de Saavedra atienden a 7.500 pacientes en cinco equipos formados por cuatro médicos, un pediatra y cinco enfermeros.

Entre la población asistida no abundan las personas mayores, más bien se trata de un barrio con familias jóvenes. Hace un año iniciaron un proceso de participación comunitaria en salud, lo que implica un estudio completo de las patologías más comunes en la zona y las condiciones de vida que influyen.

En este diagnóstico han detectado una alta incidencia de la hipertensión y de las enfermedades respiratorias y cardiovasculares por el tabaquismo entre la población. Esta información, explica el coordinador médico, les hace trabajar con los ojos más abiertos porque se trata de pacientes a los que la gripe se les puede complicar si no se vacunan. José María Iglesias habla también de lo que los médicos llaman 'protección de rebaño'. Cuanto más población vacunada, menos contagios. Sobre todo, insiste en la recomendación, para los que viven con personas vulnerables porque se sobreinfectan por bacterias. «Es necesario que la gente se replantee el tema de la vacuna. Sobre todo los que viven con personas delicadas en casa».

En el centro de salud almacenan las dosis en neveras a entre cuatro y ocho grados y el farmacéutico se encarga de controlar que en ningún momento se rompa la cadena de frío. Tienen un protocolo ante los cortes de luz y garantizan que se inyecta en los pacientes en condiciones óptimas para que resulte efectiva. Los médicos recomiendan no retrasarse porque conviene llegar al pico de brote epidémico del mes de enero con el sistema inmunitario reforzado.

El virus varía cada año y la OMS lo vigila para adecuar la composición de las dosis para las cepas más activas en cada momento.

 

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