El maratón de Badajoz se corre a paso marcial

El maratón de Badajoz se corre a paso marcial

El agente de la Guardia Civil Modesto Álvarez se impone en una prueba dominada por el ejército y en chicas Mercedes Pila supera a las militares

Antonio Gilgado
ANTONIO GILGADOBadajoz

En el goteo de cadáveres en zapatillas frente a la biblioteca del paseo fluvial se solapan las historias de superación.

Joao y su hermano invidente. Dos hombres como dos castillos que se desmoronan entre lágrimas al abrazarse. Andrés serpentea con la mandíbula desencajada de dolor desde el kilómetro 30 con un tirón el isquio. Le prometió a su hijo de seis años que entrarían juntos en meta.

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Prado y María Isabel se conjuraron en las sesiones de quimio hace dos años.... Y así hasta mil historias.

Mil razones poderosas para aguantar cuarenta y dos kilómetros machacados por el asfalto, el sol y el viento. Fátima Ancha fue la última en entrar. A las dos y doce minutos.

Tras la entrada triunfal del batallón de zapadores de la base de Bótoa y cuando se retiraban las vallas para abrir el tráfico. Lo bueno de ser la última es que en meta te cuelga la medalla el propio alcalde. Una forma simbólica de homenajear a los dorsales anónimos.

Con 65 años ya cumplidos, el de ayer fue el trigésimoquinto maratón de Fátima. Cuando corres en tu ciudad -dice- si te cansas te puedes ir a casa. Pero ella prefirió seguir hasta el final. Aunque el coche escoba le soplara la nuca a cada kilómetro.

En sus inicios, con los cuarenta y dos kilómetros solo se atrevían doscientos valientes. Ayer superaron el millar. La mayoría militares y guardias civiles porque el circuito sirvió también como Campeonato de España de las Fuerzas Armadas. Competían por las plazas que dan derecho a las olimpiadas militares de China y ocuparon también los podios de la general.

Modesto Ricardo Álvarez rompió la cinta. Este agente de la Guardia Civil de Albolote paró el reloj en dos horas veintinueve minutos y cuatro segundos. Si el general que selecciona el equipo es estricto, Modesto no estará en China. Pide una mínima de dos horas y veintinueve minutos. Habrá que esperar.

A sus 44 años, Modesto vive su segunda juventud deportiva. Se reventó el tendón de Aquiles en las olimpiadas militares de Corea hace cuatro años. Ese año había hecho dos veinte en Sevilla. Antes peregrinó por Nueva York, Hamburgo, Amsterdam y Valencia. Ayer fue solo toda la carrera. Desde el kilómetro uno destacado con más de un minuto sobre el grupo perseguidor. En el 39 le alcanzaron Javier Muñoz, del Ejército del Aire y el portugués Januario, el único no militar de la cabeza.

Le alcanzaron, pero se desfondaron en la recta de meta. En categoría femenina tiene especial mérito el triunfo de María Mercedes Pila Viracocha. Con dos horas y cuarenta y nueve minutos superó a militares mucho más jóvenes y entrenadas que ella. Ecuatoriana de cuarenta años afincada en Jarandilla de la Vera, destila tanta fuerza como humildad.

Viene del trail y la montaña. Se crió junto al volcán Cotopaxi de la sierra central ecuatoriana, a casi 6.000 metros de altitud. De niña recorría tres kilómetros diarios para ir a la escuela y otros tantos para lavar la ropa. Como muchos compatriotas, tuvo que hacer las maletas para buscarse la vida. Ahora recorre España ganando carreras populares de trail cada fin de semana. Verla correr es verla sufrir. Como si se ahogara. Debutó el año pasado en asfalto con el maratón de Badajoz y lo ganó. Hace quince días hizo lo propio en la media de Mérida y ayer volvió a encaramarse al primer cajón en su segundo intento con la gran distancia en ruta. «La gente es muy cariñosa. Te lleva en volandas».

Tras Pila, entraron Ana Erika Rodulfo Fernández (02:55:38) del Ejército del Aire y Patricia Cabedo Serrano (02:57:34) de la Guardia Real.

Entre los atletas locales hay que destacar a Francisco Rivero. Con 52 años puede presumir de ser el campeón de Extremadura de maratón.

Lleva casi cuatro décadas desgastando las rodillas. Entrena dos horas diarias. Además de fortaleza física, trabaja la resistencia mental. «La media la hace mucha gente, la maratón no. Vas mucho tiempo solo. Es muy sacrificado». Y se hace una pregunta: ¿Qué pasaría si no vinieran los militares a la maratón de Badajoz?

Entre los que prefieren los veintiún kilómetros se encuentra Fátima Guerrero. Campeona en la media distancia. Todo un éxito para alguien que lleva menos de un año tomándoselo en serio. Ahora no le importa levantarse a las seis para seguir la tabla que se ha marcado. Es lo que tiene trabajar de mañana y tarde en una oenegé de Villafranca. Organización y sacrificio. «Estoy en una nube. No me lo creo».