«Si no sé leer ni escribir, ¿cómo voy a echar el bono social eléctrico por Internet?»

Muchos beneficiarios de la factura de la luz rebajada quedan en un laberinto por las colas y la falta de información

Mercedes Guillén, en la cocina de su casa, ayer por la mañana. :: /Pakopí
Mercedes Guillén, en la cocina de su casa, ayer por la mañana. :: / Pakopí
Antonio Gilgado
ANTONIO GILGADOBadajoz

Mercedes Guillén cumplirá en pocos días 82 años. «Nací en el 37, con la cabeza llena de tiros». Madre de diez hijos y viuda, vive en Antonio Domínguez. Un nieto le escuchó lamentarse de los sesenta euros que pagaba de luz y le echó la solicitud para el antiguo bono social eléctrico. Cumplía los requisitos de vulnerabilidad y empezó a pagar entre veinte y treinta euros con los descuentos. Hace pocos meses le llegó una carta informándole de que tenía hasta el 8 de octubre para renovarlo. Fue a la oficina de Endesa de Godofredo Ortega y Muñoz y encontró más de quince personas en la puerta. En la cola le dijeron que podía ahorrarse mucho tiempo si lo hacía a través de Internet o desde el móvil por una aplicación.

El problema es que no sabe leer ni escribir y para ella meterse en Internet es como adentrarse en un laberinto. Volvió a primera hora de la mañana siguiente. Se le echó el tiempo encima y desistió. «¿Si no sé leer ni escribir, como voy a mandarlo yo por Internet?». Recurrió de nuevo a Pedro, el marido de su nieta. El joven escaneó toda la documentación, la digitalizó y la mandó al correo electrónico habilitado para este trámite. Seguirá con el descuento en su factura y le podrá seguir sacando partido a la olla rápida. Acostumbra a preparar cocidos, sopas y potajes para su familia. «No puedo estar mucho tiempo de pie y para cocinar es lo más fácil, aunque gasta mucho».

El caso de Mercedes guarda semejanzas con los de otros usuarios que estos días esperan en la acera de Godofredo. La oficina de la eléctrica se queda pequeña para la demanda de información y toca pedir la vez en la calle. El bono se ha reformulado y muchos no saben si tienen realmente derecho al descuento, la documentación que necesitan o cómo tramitarlo. Ayer a las diez de la mañana, la desordenada fila la cerraba Andrés. Cree que su hija, madre soltera con dos hijos pequeños, entra en el perfil de beneficiarios. «Cobra menos de setecientos euros y no todos los meses, pero nunca lo ha solicitado porque no sabe cómo hacerlo».

Un caso parecido es el de Sonia Rodríguez. Sin sueldo fijo, con su marido en el paro y madre de dos niñas de dos y cinco años, se apuntó en cuanto se enteró que se ponía en marcha una nueva versión del bono social eléctrico. Lo hicieron todo por Internet y ahora algunas vecinas del Gurugú le piden ayuda para tramitarlo por vía telemática. Además del bono, pide también la ayuda de mínimos vitales al Ayuntamiento de Badajoz.

Ayuda que no llega a todos

Julio Rodríguez es voluntario de la asociación de vecinos del Gurugú. En la sede de la plaza de la Rana atiende estos días las dudas de muchos vecinos interesados. En la mayoría de lo casos, se trata de usuarios que no saben muy bien a dónde dirigirse ni cómo hacerlo y acuden a la asociación de vecinos tras varios intentos fallidos por Internet.

Julio sospecha que este tipo de ayuda no llega a los más necesitados. Muchos no manejan el ordenador y no pueden hacerlo solos. Hay dudas, por ejemplo, con la fecha de solicitud.

En un primer momento, el plazo para renovarlo era el 8 de octubre, pero el Ministerio decidió alargarlo hasta finales de año al detectar las incidencias. Otra duda común tiene que ver con la renovación. Algunos usuarios del antiguo bono social eléctrico creen que no tienen que renovarlo y se quedan fuera por no presentar la documentación. Tampoco tienen muy claro el lugar dónde dirigirse. Hay quien entiende que le corresponde al gobierno o alguna administración pública, pero se solicita directamente en las compañías suministradoras, que en este caso actúan como intermediarios entre el Ministerio y el usuario. La queja habitual estos días en la acera de Godofredo tiene que ver precisamente con la ausencia de una ventanilla pública a la que dirigirse. Miguel Ángel García, por ejemplo, lleva varios días intentándolo.

Primero fue a las oficinas de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Badajoz. Allí le explicaron que podía hacerlo por Internet o en la oficina de la compañía.

Lo intentó en el ordenador de casa con su hijo y le asaltaron tantas dudas que decidió irse a la oficina directamente. Ayer se puso a la cola.

Campañas informativas

El bono social es un mecanismo que se puso en marcha en 2009 por el Gobierno para aplicar rebajas en las facturas de la luz de los hogares vulnerables. Desde entonces ha sufrido varias regulaciones. Recientemente, ha sido aprobado el Real Decreto del 5 de octubre que amplía su alcance. Ahora se abre la horquilla de beneficiados. Se distinguen entre usuarios vulnerables con un descuento, los vulnerables severos y los severos en riesgo de exclusión social. La diferencia entre uno u otro depende de los ingresos de cada familia según el indicador Iprem (537,84 euros).

Endesa, una de las compañías suministradoras en Badajoz, explica que para disminuir la tasa de denegación por falta de documentación o solicitud errónea ha llevado a cabo varias campañas de comunicación con los usuarios y beneficiarios. Según los datos de la eléctrica, con el antiguo bono social había 20.000 beneficiarios en la provincia de Badajoz. Para el actual, todavía en fase de renovación, ya hay casi 14.000. También han creado una aplicación propia para el móvil.

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