Juzgan en Badajoz a una mujer acusada de robar 45.000 euros a la jubilada que cuidaba

La acusada negó ser la autora de las sustracciones en el juicio que comenzó ayer. :: /PAKOPÍ
La acusada negó ser la autora de las sustracciones en el juicio que comenzó ayer. :: / PAKOPÍ

La asistenta niega ser la responsable y asegura que alguien utilizó su DNI para vender las joyas haciéndose pasar por ella

E. F. V.

La Audiencia Provincial de Badajoz juzga desde ayer a Patricia P. C., una mujer de 50 años de edad que está acusada de un delito continuado de hurto y de un delito de robo que presuntamente cometió cuando trabajaba como asistenta de hogar para una mujer que ahora tiene 76 años.

En la vista que se celebró ayer una hija de la víctima explicó que los hechos fueron investigados por la Policía Nacional después de que en abril de 2016 echaran en falta gran parte de las joyas que su madre guardaba en una caja fuerte. Con anterioridad ya habían desparecido de ese mismo domicilio distintas cantidades de dinero, pero fue en ese momento cuando decidieron poner los hechos en conocimiento de la policía.

La primera sustracción denunciada se habría producido a principios de 2014, cuando desapareció de un mueble del cuarto de baño un sobre con 1.000 euros. La segunda, en noviembre de 2015, fecha en la que faltó otro sobre con 1.300 euros.

Esos dos hechos no fueron denunciados hasta que en abril de 2016 descubrieron que alguien se había llevado muchas de las joyas que contenía la caja fuerte aprovechando que la mujer a la que cuidaba había estado ingresada en el hospital los días 9 y 10 de abril. En esas fechas también desapareció un sobre con 2.200 euros.

Su hija confesó ayer que si tardaron unos días en presentar la denuncia –los hechos fueron trasladados a la policía en mayo– fue porque sospecharon que el robo podría haber sido cometido por el propio hijo de la víctima. «Mi madre era reacia a poner una denuncia porque pensábamos que mi hermano podría haber cogido el dinero. El disgusto fue enorme, aunque luego nos llevamos una gran alegría al ver que mi hermano no había sido».

En la investigación posterior la policía averiguó que Patricia P. C. había vendido numerosas joyas en dos casas de compraventa de oro radicadas en la ciudad de Badajoz. Todas esas enajenaciones fueron realizadas por una mujer que utilizaba el DNI de la ahora acusada.

Patricia P. C. dijo ayer que ella no hizo esas ventas y aseguró que en esas fechas echó en falta su DNI, lo que explicaría que su carné fuese utilizado por alguien que suplantó su identidad.

Sobre esa circunstancia fueron preguntados ayer los responsables de las dos casas que adquirieron las joyas. Ninguno de ellos recordaba a la acusada debido al tiempo transcurrido, pero ambos garantizaron que sólo hacen compras cuando tienen la certeza de que la persona que entrega las piezas es la misma que figura en el DNI.

Coincide su firma

Un perito caligráfico de la Policía Nacional realizó para este caso un estudio de las firmas que aparecen en las papeletas de venta de las joyas para determinar si pertenecían a la acusada. En el caso de una de las casas de compraventa, en la que las papeletas se firman con bolígrafo, comprobó que la firma era la misma que aparece en el DNI. Pero no llegó a la misma conclusión con las papeletas del otro negocio, en las que la rúbrica se realizó en una pantalla digital. En este segundo caso, el experto concluye que todas las firmas digitales fueron hechas por la misma persona, pero no se corresponden con la del DNI de la acusada.

En la vista de ayer también testificaron el ingeniero industrial que valoró las joyas por encargo del juzgado y el joyero pacense Carlos Manuel Castellano. El primero explicó que realizó la tasación utilizando las fotografías que realizaron a las piezas los negocios de compraventa, que tienen la obligación de conservar esas imágenes para que puedan ser utilizadas en casos como este. Igualmente utilizó la información que le aportaron los familiares de la propietaria de las joyas.

Castellano confirmó que esos mismos elementos son los que él utilizó para realizar la valoración, que en su caso duplica en precio a la realizada por el perito judicial. «Para reponer la pulsera de pedida habría que dedicar un montón de trabajo, eso no lo hace cualquiera», dijo antes de confirmar que algunas de las joyas habían sido realizadas de forma exclusiva para su propietaria.

En el escrito de calificación provisional la Fiscalía valora las joyas sustraídas en 41.718,60 euros, cantidad a la que suma los 4.500 euros sustraídos. Además, considera los hechos un delito continuado de hurto, para el que pide 18 meses de prisión, y un delito de robo para el que solicita cinco años de cárcel.

El juicio concluirá este miércoles con la declaración del último testigo y el turno de conclusiones, en el que las partes fijarán sus posturas de forma definitiva.