Los juegos clásicos revolucionan el patio del Arias Montano en Badajoz

Alumnos de los colegios Arias Montano y San Isidro ayer durante el 'Ludopatio' conjunto. :: j. v. arnelas

El colegio pacense consigue que se eviten las conductas agresivas y que los alumnos con autismo se integren en los recreos a través de una gymcana

Miriam F. Rua
MIRIAM F. RUA

Suena la música en el colegio Arias Montano y comienza la revolución. Los niños toman posiciones delante del tres en raya, las rayuelas, el campo de 'balón muerto', el laberinto..., y entonces, se igualan. Ninguno se queda aislado, nadie mira ni empuja, todos participan... El patio es hoy un espacio de inclusión y lo han hecho rescatando los juegos populares.

Su proyecto se llama 'Ludopatios' y es un paso más a la tendencia cada vez más extendida entre los colegios de pintar los patios con juegos tradicionales para que sean aprovechados por los alumnos. En el caso del Arias Montano, el juego se sistematiza y se articula en torno a una gymcana que, dos veces en semana y durante 20 minutos, da cabida a todo los escolares.

Convivencia con Guadiana

El centro pacense invitó ayer a los niños del colegio San Isidro de Guadiana del Caudillo a jugar en su patio. Este último centro también tiene en marcha una experiencia educativa con el juego como herramienta de inclusión. Los escolares de uno y otro colegio no se conocían, pero los juegos rompieron esa barrera sin necesidad de presentaciones.

En ambos casos, la idea surgió para integrar en el patio a los niños con diversidad funcional. «Había muchos niños aislados que se tiraban el recreo dando vueltas al patio sin jugar. Ahora juegan todos con todos», recuerda Nuria Moreno, maestra del colegio de Guadiana del Caudillo. En este centro, arrancaron con los jueves lúdicos hace cuatros años precisamente para intentar enrolar con el resto a un niño con asperger.

Esa misma transformación ha vivido el patio del Arias Montano, un colegio donde medio centenar de niños con autismo, hiperactivos o tienen altas capacidades. «Los niños sufren mucho en el recreo porque es un momento de ocio y no saben a qué jugar. Aquí salen con un objetivo, están incluidos dentro del grupo y son uno más», valora Inmaculada Pérez, maestra del Arias Montano.

Los juegos, además, están sirviendo para desterrar los chillos, los roles de géneros, los empujones, las riñas o las carreras descontroladas. «El recreo sin ludopatio es correr, fútbol, poca norma y mucho grito. Lo que pretendemos ahora es que no haya niños aislados, rebajar el ruido, rebajar el nivel de conflicto y prevenir el acoso escolar», añade Pérez.

El papel de los maestros en estos juegos es el de meros observadores. En cada juego hay un 'ludijefe' que organiza a su grupo, establece los turnos, clarifica las normas y resuelve cualquier conflicto.

El colegio Arias Montano ha iniciado este proyecto con los alumnos de primero y segundo de primaria, pero quieren extenderlo al resto de clases sin ampliar los días, porque también defienden el juego libre.