Los judíos, precursores de la Eurociudad

La rehabilitación del edificio ha sacado a la luz una arquería de estilo gótico y pinturas al fresco que imitaban el mármol y que están pendientes de ser restauradas para completar el proyecto. / J. V. Arnelas

Elvas recupera su herencia hebrea con un centro de interpretación en la que creen que fue su gran sinagoga

Miriam F. Rua
MIRIAM F. RUA

Elvas acaba de sumar un atractivo turístico más a su rico patrimonio religioso y militar. Se trata de la Casa de la historia judía, un centro de interpretación sobre la herencia de esta comunidad de Elvas, que también, en buena medida, es de Badajoz.

En pleno casco histórico, muy cerca de la plaza de la República, se localiza lo que desde fuera parece un caserón y en cuya fachada se conserva el testimonio de su función durante tres siglos: açougue municipal, esto es un mercado de venta de carnes. Por dentro, sin embargo, se abre un impresionante espacio monumental que apunta a la antigua sinagoga de Elvas y que por sí mismo, ya merece la visita.

PARA VISITARLA

Dónde
La Casa de la historia judía de Elvas está en la rua dos Açougues, 7. Muy próxima a la plaza de la República.
Horario
De 10 a 13 y de 15 a 18 horas (horario portugués).
Acceso
La entrada es libre. Abre todos los días, excepto los lunes.

«No tenemos una prueba documental o arquitectónica que verifique que estamos en la antigua sinagoga, pero estamos casi seguros de que lo es», apunta Rui Jesuíno, cronista oficial de Elvas y director de Cultura y Turismo de la Cámara Municipal. Así justifica su afirmación: «Elvas tuvo una comunidad judía muy grande desde el inicio de la Edad Media -representaba un cuarto de la población- y este edificio está en el centro de lo que fue la judería vieja».

«Muchos judíos y cristianos nuevos nacían en Elvas pero luego se casaban en Badajoz y tenían a sus hijos en Campomayor»

Hay otros indicios, como la monumentalidad del edificio, excesiva para un mercado municipal, o el descubrimiento durante las obras de rehabilitación de seis columnas que se suman a las seis que ya estaban a la vista. «Podrían significar las doce tribus de Israel, lo que es muy común en las sinagogas portuguesas de la época», argumenta.

Los trabajos de arqueología no han aportado la prueba definitiva. En el suelo, porque la roca madre está casi pegada a la superficie y solo se han recuperado monedas medievales, y en los muros tampoco por las transformaciones que ha tenido a lo largo del tiempo. Pero de confirmarse, Elvas podría presumir de tener la sinagoga medieval más grande de Portugal.

En su recuperación, la Cámara Municipal ha invertido 200.000 euros, de los cuales 80.000 han llegado de Europa a través de un programa cultural financiado por Islandia, Liechtenstein y Noruega y concedido a la Red de Juderías de Portugal (en la que Elvas está integrada). Con él, se están recuperando sinagogas de norte a sur del país. «Este edificio era desconocido hasta para los elvenses», atestigua Jesuíno. Esto es así porque cuando a finales del XIX dejó de funcionar como mercado, pasó a ser almacén municipal.

El interior, tan monumental, ofrece pistas que apuntan a que podría ser la gran sinagoga de Elvas, como las doce columnas descubiertas durante su restauración.
El interior, tan monumental, ofrece pistas que apuntan a que podría ser la gran sinagoga de Elvas, como las doce columnas descubiertas durante su restauración. / J. V. Arnelas

Queda pendiente aún una tercera fase para culminar la rehabilitación del edificio, que se dedicará a recuperar las pinturas murales que se han descubierto del siglo XVII. Se trata de frescos que imitan el mármol. «Son típicos de la región y se usaban para embellecer las estancias», aporta Rui Jesuíno.

Abierta al público en abril y con más de 3.500 visitantes ya en su registro, la Casa de la historia judía es un centro de interpretación de la comunidad judía y de los llamados cristianos nuevos (aquellos que se reconvirtieron forzosamente para evitar huir o ser perseguidos por la Inquisición).

En este espacio, a través de paneles se abordan sus costumbres, la religión, las juderías, las familias más notorias, la interpretación del edificio y su proceso de rehabilitación. Hay además un pequeña sala de arqueología, donde se exponen las monedas halladas durante las obras de rehabilitación del edificio y cerámica descubierta en trabajos de arqueología hechos en las antiguas juderías.

«Esta también es la historia de Badajoz, porque muchos de los judíos y de los cristianos nuevos nacían en Elvas pero luego se casaban en Badajoz y tenían a sus hijos en Campomayor. Es el caso por ejemplo de la familia Mesas. Casi podemos estar -valora el cronista- ante los primeros que descubrieron la Eurociudad Badajoz-Elvas-Campomayor, porque para ellos no había fronteras, eran comerciantes y formaron un triángulo económico y familiar con las tres ciudades».

La fachada de la Casa de la historia judía.
La fachada de la Casa de la historia judía. / J. V. Arnelas

Este centro de interpretación también es un memorial porque, como pone de relieve el cronista, «hay más de mil procesos en los registros de la Inquisición contra judíos, que fueron perseguidos por su religión». Desde Badajoz, recalaron en Elvas millares de ellos cuando en 1492 los Reyes Católicos los expulsaron de Castilla.

«El investigador español Andrés Bernáldez calcula que 10.000 judíos pasaron por la frontera de Caya y muchos se quedaron en Elvas», recupera Jesuíno. En Portugal, se ordenó su expulsión cuatro años después.

Tirón turístico

Hay otro testimonio que conecta las comunidades judías de los dos lados de la Raya. Son las marcas en forma de cruz que se pueden ver en Elvas o en Badajoz (hay ejemplos en la calle San Pedro de Alcántara). «La hacían los cristianos en las puertas de las casas que habían pertenecido a familias de judíos o de cristianos nuevos como una forma de cristianizar también la vivienda», explica.

10.000 de Badajoz se establecieron en la ciudad portuguesa cuando fueron expulsados por los Reyes Católicos

Con la recuperación de la que creen que fue su gran sinagoga y su conversión en un centro que rescata su herencia judía, Elvas no solo salda una deuda con su historia, también aprovecha el tirón turístico que está teniendo el pasado judío portugués. «El turismo israelí y judío de todas las partes del mundo está acudiendo a Portugal en masa y Elvas no podía quedarse atrás teniendo una sinagoga como esta».