Una investigación sobre Santa Ana saca a la luz 200 obras de arte

Emilio Vázquez, sor Celina, Paola Cortés y Miguel A. Vallecillo. pakopí/
Emilio Vázquez, sor Celina, Paola Cortés y Miguel A. Vallecillo. pakopí

El legado documental y artístico del convento se está documentando con la intención de que su museo se abra al público de forma permanente

Miriam F. Rua
MIRIAM F. RUA

Desde la cédula firmada por Carlos III pasando por la Dolorosa de Palomino o la custodia de Manuel García Crespo, el convento de Santa Ana atesora en Badajoz 200 obras de arte, en su mayoría desconocidas que ahora quieren ver la luz.

De la mano de la Fundación Caja Badajoz, la historiadora del arte Paola Cortés (beneficiaria del programa de becas para empresas extremeñas) y sor Celina Sosa, clarisa, escritora y custodia del legado del monasterio, llevan trabajando desde hace un año codo con codo para documentar el patrimonio artístico y documental de los cinco siglos de historia del convento.

Bajo la dirección de Miguel Ángel Vallecillo Teodoro, doctor en Historia del Arte y responsable del Museo Etnográfico de Olivenza, la labor ha desbordado todas las previsiones al encontrarse 200 obras de arte y un archivo documental extensísimo que son testimonio de la historia de Badajoz y Extremadura.

Tanto es así que de este proyecto, que nació para catalogar los fondos del convento, ya hay una idea más ambiciosa: abrir de forma permanente al público el museo de Santa Ana.

El volumen de obras de arte que se guardan en la manzana entre Duque de San Germán y la Plaza Chica reúne los tesoros de seis conventos: Santa Ana, Santa Lucía, Madre de Dios de Valverde y Santa Catalina en la ciudad de Badajoz, Nuestra señora de los Dolores de La Parra y Nuestra Señora de Gracia de Jerez de los Caballeros.

Esto tiene una explicación sencilla. El título real del monasterio de Santa Ana le protegió de las guerras y las desamortizaciones, convirtiéndose en centro de refugio para otros conventos. «Con la fusión de las comunidades no solo llegaron monjas a Santa Ana, sino que traían consigo su patrimonio artístico», corrobora Cortés.

Entre las obras más sobresalientes, destaca un lienzo de grandes dimensiones de un Cristo amarrado a la columna del que se sabe que salió del taller de Luis de Morales, aunque está pendiente de certificarse si lo pintó el 'Divino' o alguno de sus alumnos. También destacan las esculturas de Francisco Ruiz Amador o las campanillas del siglo XVI del orfebre flamenco Van Den Eydn.

Herencias y donaciones

A esto se suman las donaciones y herencias de varios patronos de la ciudad como los Marqueses de la Lapilla, que dejaron al monasterio los muebles de su palacio o la colección de reliquias de Suárez de Figueroa traídas desde Roma. Pero sin duda, la donación más notable es la Virgen de las Virtudes y Buen Suceso ('la morenita antigua'), la primera patrona de la ciudad, que preside el retablo barroco de la iglesia del monasterio desde que hace 400 años llegara a Santa Ana desde Madrid.

Durante el año pasado, los labores de catalogación han permitido documentar solo 25 obras de arte, porque se ha trabajado en paralelo con los archivos conventuales. Por ello, ayer anunció Emilio Vázquez, presidente de la Fundación CB, que estos trabajos se prolongarán durante todo este año para completar el catálogo que posteriormente se publicará para dar a conocer el legado del monasterio.

Después, Vázquez le lanzó el guante a sor Celina para que el convento abra las puertas de su museo al público. Sobre esto, la Fundación CB ha ofrecido costear el servicio de vigilancia que permita tener expuestos de forma permanente parte de este legado artístico y documental.

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