Dos ingenieros patentan el contenedor antiincendios

Javier López y Óscar Rodríguez, con el cajón que incorporan al contenedor. :: J. V. Arnelas/
Javier López y Óscar Rodríguez, con el cajón que incorporan al contenedor. :: J. V. Arnelas

El dispositivo lleva un cajón con un extintor que se activa a los 68 grados y una centralita que avisa a los bomberos

Antonio Gilgado
ANTONIO GILGADOBadajoz

Javier López y Óscar Rodríguez. El primero ingeniero mecánico, el segundo ingeniero eléctrico. Amigos desde niños y con vocación por aplicar su oficio a los problemas de la ciudad.

Hace dos años se percataron de las limitaciones de las barcas contra el camalote para moverse por las zonas pocos profundas. Para hacerlas más operativas, diseñaron una cesta de arrastre anclada a una plataforma de polietileno .

Las embarcaciones pasaron de mover 75 kilos a más de dos mil con su invento. La Confederación les compró el prototipo para fondear por los tramos más angostos.

Ya diseñaron la jaula flotante para retirar camalote que ahora utiliza Confederación

Ahora han puesto el foco en los contenedores de basura que salen ardiendo. «Cada pocos días leemos alguna noticia de este tipo de actos vandálicos y muchas veces hay además coches, árboles o portales afectados. Genera daños colaterales y nadie se preocupa de ellos».

Javier y Óscar empezaron a idear alguna solución contra los pirómanos hace dos años y ya tienen un sistema patentado. Se trata de un cajón con un extintor y un detector de incendios incorporado que lo abre a los 68 grados para expandir la espuma por el interior.

El valor añadido de este modelo se basa en que además integra una centralita que avisa a los bomberos, a la Policía Local o al 112 automáticamente.

Óscar Rodríguez habla de un doble objetivo. Por un lado, aclara, salva el mobiliario, pero también informa del incidente. «Cuando alguien da la alarma, la policía o los bomberos tardan en llegar. Con nuestro dispositivo, se apaga solo y no necesita de testigo alguno, reciben el mensaje de que se ha activado en un sitio concreto y solo tendrían que comprobar que se ha apagado».

En marzo se reunieron con los responsables del parque de extinción de Badajoz para mostrarles su propuesta. Llenaron un depósito de madera y cartón, echaron gasolina y prendieron con una cerilla. También colocaron una cámara interior para grabar el interior. En la toma de imágenes se ve como las llamas se apagan en apenas dos segundos. El contenedor verde quedó indemne y ni la óptica interior se rompió. «La prueba demostró que se trata de algo rápido y eficaz».

Javier López cuenta que no solo se trata de salvar un elemento que vale más de mil euros, sino de la seguridad que aporta a su entorno. «Tienes la seguridad de que los coches o las viviendas cercanas están a salvo. Eso hoy no lo puedes decir».

Aunque económicamente resulte inviable incluirlo en todos los recipientes de la ciudad, sí creen conveniente sus inventores plantearlo en los ubicados en zonas con un alto índice de vandalismo o próximas a aparcamientos y portales. Y ponen como ejemplo lo ocurrido hace algunos meses en la calle Jesús Rincón Jiménez del Cerro del Viento.

«Aquello pudo acabar en una desgracia muy grande». En la reunión con los responsables municipales, los jefes de servicio explicaron que el tiempo máximo de actuación en Badajoz se sitúa en 17 minutos en el punto más alejado de Las Vaguadas. En la ciudad, no tardan más de diez, desde que reciben la llamada en el parque.

Pero las incidencias entran cuando alguien de la calle se percata y las llamas ya casi han calcinado el interior, demasiado tarde para salvarlo. «Nos dijeron que ellos llevan años buscando un sistema parecido, pero no lo habían desarrollado».

Javier y Óscar no saben aún cuánto vale cada prototipo, pero siempre, aclaran, menos que un contenedor. Han abarato al máximo el tipo de espuma que desprende la bomba y el mantenimiento de la centralita. Al tratarse de un dispositivo electrónico, necesita un control remoto y un recambio anual de baterías para que cada 24 horas mande un mensaje con parámetros de carga de la bomba y temperatura. El único coste viene al integrarlo en la red de datos de la administración. «Depende de cómo funcione en cada caso. Podemos hacer una pasarela de datos, una web o un servidor. Nosotros los transformamos a cualquier modalidad».

Igualmente permite conectarse con varios portales distintos. Pueden recibirlo tanto la Policía Local como los bomberos o el 112.

El sistema también se lo han presentado a FCC, la empresa encargada de la limpieza en Badajoz. La concesionaria les aclaró que en la mayoría de los casos los propietarios de los contenedores son los ayuntamientos y que las compañías se limitan a un porcentaje mínimo de reposición.

Les animaron a presentar este nuevo sistema a las administraciones públicas. Según cuenta, en el mercado no han encontrado nada parecido. «Sabemos que hay modelos de centralitas que avisan, pero no apagan las llamas».