Una huelga en Portugal y el puente llenan las gasolineras de la frontera

Coches esperando a repostar este miércoles en la gasolinera del Hotel Lás Bóvedas. /Casimiro Moreno
Coches esperando a repostar este miércoles en la gasolinera del Hotel Lás Bóvedas. / Casimiro Moreno

Los conductores prefieren llenar el depósito antes de adentrarse en el vecino país

Antonio Gilgado
ANTONIO GILGADOBadajoz

En Elvas, Caya y Campomayor servían este miércoles combustible sin problemas. El Alentejo, de momento, se salva de la sequía por el paro en Portugal de los camioneros de mercancías peligrosas.

En la prensa portuguesa localizan el desabastecimiento en el entorno de Lisboa y Oporto, pero hay quien prefiere entrar en el país vecino con reservas suficientes por si se prolonga el conflicto. En Badajoz se notan estas medidas preventivas.

Más información

En el Hotel Las Bóvedas de la A-5 y en la estación San Martín de El Nevero no había este miércoles descanso para los surtidores.

La primera se encuentra en el kilómetro 405 de la Madrid-Lisboa, casi a la misma altura de El Faro y acoge la última vía de servicio en territorio español. Tres o cuatro vehículos de espera ante cada manguera. Matrículas portuguesas y españolas en una jornada ya de por sí intensa por la segunda fase de la Operación Salida de Semana Santa.

Mario García y su familia salieron a las ocho y media de Madrid destino Lisboa. El depósito de su Mercedes Vito no estaba ni mucho menos apurado cuando iban por Badajoz porque la parada técnica fue después de Navalmoral, pero al escuchar por la radio el boletín de noticias se desvió por Las Bóvedas para llenar de nuevo. «Estamos gafados», se lamentaba.

Al frente atlántico que le espera en la costa lusa se suma ahora un conflicto laboral. «El problema no es llegar, sino volver».

A los 225 kilómetros por recorrer en el país vecino hay que sumar otros tantos de vuelta el domingo.

Y si para entonces no se ha disuelto la huelga, conviene no moverse mucho por allí y racionar el tanque.

En la misma fila, Manuel junto a su hijo. También con destino a la capital del Tajo. Visitan a la hija por vacaciones. «Nos avisó el martes de lo que estaba ocurriendo y desde que salí tenía previsto llenar en la frontera». Ander se va también a Portugal. No tiene un destino fijo. En la gasolinera pregunta si puede llenar una garrafa extra para moverse con libertad.

A los españoles en carretera por Semana Santa, se unen conductores portugueses que se mueven entre ambos países y llenan habitualmente en la frontera española para ahorrarse los catorce céntimos por litro de diferencia. Gervasio conduce un camión frigorífico desde las cuatro y media de la mañana. Su ruta diaria parte de Elvas y le lleva hasta Mérida y Almendralejo. Pide comprensión para sus compañeros del Sindicato Nacional de Transportistas de Mercancías Peligrosas.

«No están pidiendo nada extraordinario. Asumen un riesgo y hay que gratificarles con un plus en el sueldo».

Por lo que deduce de lo que lee en los chats de camioneros, el conflicto puede alargarse durante todo el puente de Semana Santa. «Para el fin de semana podemos tener un problema serio». Muestra algunas fotos de gasolineras con tornos para que la gente no pase y se formen atascos.

La Estación San Martín es otro caladero habitual de vehículos que se mueven por carreteras de los dos lados.

Cristina llenaba a última hora de la mañana. Trabaja para una comercializadora de café y cruza con frecuencia Portugal visitando clientes. Entiende las razones de la huelga pero pide mediación de los políticos. En conflictos de este tipo se alegra de vivir y trabajar a veinte kilómetros de España. «En el Alentejo se consume habitualmente mucho combustible español. No creo que se agote por aquí».

Su marido conduce un autobús de línea y no sabe si mañana podrá hacer la ruta. Algunas empresas de transporte por carretera se plantean suspender servicios porque no les renta recorrer tantos kilómetros para repostar. «El problema se que estamos en una fecha clave, con muchas excursiones contratadas».

Un problema parecido tienen las aerolíneas, que están usando algunos aeropuertos españoles próximos como el de Sevilla para poder volar sin problemas hasta Faro o Lisboa.