Guadiana acaba con sus símbolos franquistas

Una grúa baja el escudo franquista. / J. V. Arnerlas

La placa de la visita del dictador y el escudo del águila del ayuntamiento duermen ya en un almacén municipal

Miriam F. Rua
MIRIAM F. RUA

Eran las 11.20 de la mañana de ayer cuando Guadiana se sacudía por fin la simbología franquista. De la cornisa del ayuntamiento se desprendía el escudo del águila preconstitucional. Los aplausos acompasaron el descenso de la mole de granito de más de 200 kilos. Caía con él, el último símbolo del franquismo de la provincia de Badajoz.

Mucho antes y sin apenas resistencia, dos trabajadores desatornillaban la placa que homenajeaba la visita de Franco a este pueblo de colonización de las Vegas Bajas. Escudo y placa están desde ayer fuera de la vista pública en un almacén municipal. Dormirán probablemente para siempre en el depósito del Museo Arqueológico de Badajoz para alegría de un pueblo señalado como franquista y castigado sin subvenciones provinciales que ayer brindó con carajillos.

Aún no había amanecido cuando dos trabajadores municipales vallaban la fachada del ayuntamiento. No había habido anuncio previo de la retirada, pero la voz corrió entre los vecinos más madrugadores. Empezaron por la placa de mármol, que agradecía la visita del dictador en 1951 al pueblo 'como modesta ofrenda a sus constantes entusiasmos en pro de la labor colonizadora', reza en ella.

El Consistorio ha esperado a tener la sentencia firme del TSJEx que ordenó su retirada hace un año

No era la original. Esa la rompieron a martillazos. La que quitaron ayer la colocó el anterior alcalde, Antonio Pozo, en 2016 (por aquel entonces, militando en las filas del PP y hoy en las de Vox) y la protegió con un cristal blindado. En cuarenta minutos, la pieza estaba en el maletero de una furgoneta. «Tanta paz lleves, como descanso dejas», decía una vecina.

En la plaza, se mezclaban muchos sentimientos. El alivio de quienes no les había molestado ni la placa ni el escudo hasta que la Diputación les cortó el grifo de las ayudas. La emoción, a ratos contenida y por momentos desbordante, de los familiares de represaliados por la dictadura y de aquellos que entendían que se hacía justicia también con los colonos. Y la 'novelería' de quien quería ser el primero en colgar en su facebook la foto de la placa.

No hubo revuelo más allá del grito de un vecino que desde el coche llamó vagos a quienes estaban congregados frente al ayuntamiento. Pero sí mucha expectación. Sobre todo por ver fuera el escudo del águila que lleva el mismo tiempo en Guadiana que el ayuntamiento, 70 años.

Se resistió. La pieza aguantó las embestidas del taladro percutor, del cincel y del martillo y hasta del mazo de goma. No quedó más remedio que romper la cornisa para poder arrancarlo. Necesitaron de un camión pluma que fue el que, casi tres horas y media después, bajó el escudo de la fachada.

Es el final de los símbolos franquistas en Guadiana y en la provincia de Badajoz, que en los últimos tres años se ha desprendido de ellos acatando el dictamen del comité de la memoria histórica que, bajo el paraguas de la Diputación, ha desterrado casi por completo a Franco del territorio pacense.

Sin despegarse estaba el alcalde, Francisco Moreno, que solo se ausentó diez minutos para cambiarse el polo rosa con el que había salido de su casa por la mañana por una camisa de lino blanco para atender a HOY. Ganó en mayo por mayoría absoluta la Alcaldía con el PSOE y aunque en su programa electoral llevaba la eliminación de la placa y el escudo, ha esperado a tener en su mano la venia de los tribunales.

Los operarios retiran la placa y el escudo franquistas de Guadiana. / J. V. Arnelas

El 24 de septiembre el Tribunal Superior de Justicia de Extremadura le daba firmeza a la sentencia que dictó en noviembre del año pasado. El fallo fue recurrido por el Ayuntamiento de Guadiana (entonces en manos de Pozo Pitel) ante el Supremo, pero tras las elecciones municipales, el nuevo gobierno decidió no seguir adelante con el proceso.

Fue el propio Moreno, siendo portavoz del PSOE en la oposición, el que metió en los tribunales al Ayuntamiento para que retirase la simbología franquista. Un proceso que personalmente -reconoce- que le ha reportado «días de trabajo perdidos y muchos sofocones». Como alcalde, destaca el cumplimiento de la ley, la vuelta de la decencia a su pueblo y de las subvenciones de la Diputación. Le reprocha al anterior alcalde que se haya gastado «28.000 euros en defender estos vestigios».

Avanza el cambio de nombre

Guadiana cerrará este capítulo con el cambio de nombre. En el pleno de julio, la corporación municipal aprobó eliminar 'del Caudillo'. Acaba de concluir el periodo de alegaciones, en el que 150 vecinos empadronados -entre ellos el anterior alcalde- de los 2.200 que están censados en el municipio han puesto reparos. Otros tantos también han alegado en contra, pero son personas de fuera del municipio. «La decisión del cambio de nombre la avaló el pueblo el 26 de mayo cuando gané las elecciones y ahora cuando solo el 6% está en contra», reivindica el alcalde.

El pleno de este mes debatirá las alegaciones, que previsiblemente serán rechazadas porque el PSOE hará valer su mayoría absoluta. A partir de ahí, el trámite para el cambio de nombre continuará en la Junta de Extremadura, que es la que tiene que hacer efectivo el cambio. Será entonces cuando Guadiana lo celebre, dice su alcalde.