«Mucha gente me llama alcalde por la calle»

Ricardo Cabezas delante de la torre de la Catedral. :: CASIMIRO MORENO/
Ricardo Cabezas delante de la torre de la Catedral. :: CASIMIRO MORENO

Pide a Cs que reconsidere su postura y que atienda la petición de las urnas: «un cambio contundente liderado por el PSOE»

ROCÍO ROMEROBadajoz

Tranquilo. Así está el portavoz de los socialistas, Ricardo Cabezas, después de que PP, Cs y Vox pactaran para conseguir la Alcaldía el sábado a pesar de que el PSOE había ganado las elecciones. Cabezas tiende la mano a Cs para que cambie de opinión y le apoye para conseguirla.

–¿Cómo está?

–Estoy bien y muy animado. El viernes me disgusté porque llevaba 15 días de negociaciones con Cs cuando descubrí el entramado que tenía a su vez con el PP.

–Cs dijo en Madrid que su socio era el PP. ¿No intuyó que podía pasar?

–A nivel nacional, Cs decía que su socio es el PP. Pero a nivel autonómico nos decían que preferían al PSOE. Incluso nos dejaron entrever que podrían pasar a la oposición para que gobernara la lista más votada, que es la mía.

–¿Dónde se reunió con Ignacio Gragera (Ciudadanos)?

–La primera vez en el Mariquino, la segunda en el restaurante Jardim en Elvas, en la sede provincial del PSOE y dos veces en el grupo municipal. Y nos hicimos bastante llamadas.

–¿Por qué en Elvas?

–Porque Cs pedía sitios discretos.

–¿Qué le decía Gragera?

–Que aunque Madrid apostaba por el PP, quería explorar la posibilidad de llegar a un acuerdo con el PSOE.

–Después hablaron de otras cosas.

–Al principio hablamos de inversiones y grandes obras que están por hacer y que pertenecen a otras administraciones. Después nos presentaron 30 puntos que parecen sacados de nuestro programa, que son los que ha aceptado el PP. Y en tercer lugar sí hablaron de la posibilidad de entrar en el Gobierno.

–¿Qué les dijo?

–Que sí. Porque en la ejecutiva regional del PSOE acordamos que lo mejor era que Cs entrara en los gobiernos de Cáceres y Badajoz para dar estabilidad.

–¿En qué quedaron?

–En asumir los 30 puntos del programa y que Cs tuviera las concejalías de Recursos Humanos, Urbanismo, Vías y Obras, y Cultura y Patrimonio Histórico. Gragera sería el primer teniente de alcalde y portavoz del Gobierno.

–¿Y de liberaciones (sueldos)?

–Pedía tres para los otros concejales. Él no se quería liberar porque será diputado en la Diputación. El jueves le dije que preferíamos quedarnos con Cultura y dejarles el área de Patrimonio Histórico y Turismo.

–¿Qué pasó el jueves?

–Habíamos estado reunidos por la mañana. Gragera me llamó a las 14.45 horas y me dijo que había informado a Madrid del acuerdo, y que le habían respondido que teníamos que repartirnos la Alcaldía. Yo dije que no me correspondía tomar esa decisión. En el PSOE, los pactos tienen que estar avalados por la militancia. Yo ya había convocado una asamblea para el jueves por la noche. No podíamos hacer una consulta porque todo estaba en el aire, pero dejamos caer esa posibilidad de dos más dos años, y la militancia dijo de forma contundente que no.

–¿Qué pasó después?

–Le llamé el jueves por la noche y le dije que no le dejaría la alcaldía dos años, pero que podíamos vernos el viernes para hablarlo con Rafael Lemus y David Salazar. Y nos dejaron tirados en la sede del PSOE.

–¿Él no le puso un wasap?

–Nada. Estuve llamándole, no me cogía el teléfono y ya me dijo un compañero: «No sigas llamándole que está reunido con Fragoso».

–¿A qué achaca el cambio?

–Todavía estoy esperando una explicación. Cs tenía que irse a la oposición si quiere convertirse en una opción de gobierno en el futuro. Uno no puede ganarse la credibilidad y confianza de la gente entrando por la puerta de atrás de una institución cuando los ciudadanos te han dicho que no te corresponde.

«El único problema que tengo con Fragoso es que es un perdedor y no me reconoce como ganador»

«Si Gragera no ve clara una moción de censura, le pido a los otros concejales de Cs que la consideren»

–¿Vara ha intervenido?

–Él ha estado negociando en Mérida y en Madrid. Hablábamos de las conversaciones. Guillermo advirtió en Madrid de que un pacto contra la voluntad de la mayoría puede tener consecuencias terribles.

–¿Habló de contraprestaciones en otras administraciones?

–Eso lo hablaba Vara con Polo. Gragera preguntó por la Diputación, pero nuestro secretario provincial le contestó que hablarían después de la investidura.

–Las grietas se abren entre PP y Vox. ¿Contaría con Vox para una moción de censura?

–El mal ya está hecho. Aquí no se hará una moción de censura promovida por Vox y por Cs. Aquí ya han votado a Fragoso, no sabemos si para unos meses, dos años o cuatro.

–¿Y si Vox viene a buscarle?

–Con la ultraderecha no haré nada.

–¿No quiere su voto?

–Le pido al señor Gragera que recapacite, que es muy joven y esta es una carrera de fondo. La confianza no se gana en dos meses ni en dos años, sino haciendo oposición durante cuatro años como yo.

–Cs no quiere un gobierno con Vox y Vox dice que entrará. ¿Iría con Gragera a una moción de censura?

–Es lo lógico y natural. Es lo que ha pedido la gente: un cambio contundente liderado por el PSOE. Entiendo que Erika Cadenas la apoyaría. Pero no he hablado con nadie, esto está saliendo en esta conversación.

–¿No le guarda rencor a Cs?

–Soy paciente y esto acaba de empezar. Y si Gragera no le ve claro, le pido a los otros tres concejales que lo consideren. Solo necesito a dos, por si los echan del partido. En tal caso, el voto de esos concejales sin grupo valdría la mitad.

–¿Les llamará?

–No les voy a llamar, debe salir de ellos. La estabilidad no pasa por dos años un partido y dos años otro. Lo que necesita el Ayuntamiento es un gobierno estable con un alcalde que empiece y que termine. Siempre nos hemos quejado de que los partidos no tenían autonomía, que el PSOE dependía de Mérida. Y ahora vemos que Cs depende de Madrid. ¿Cómo van a dirigir Badajoz desde Madrid?

–¿Cómo será su oposición?

–Responsable y controlando al Gobierno. Con doce concejales puedo hacer mucho.

–¿Por qué Fragoso y usted hablan tan mal uno del otro?

–El único problema que tengo con Fragoso es que es un perdedor y él no me reconoce a mí como ganador.

–¿Qué le dice la gente por la calle?

–Me para muchísima gente. Y muchos me siguen llamando alcalde, y diciéndome que van a venir a verme. Y les tengo que decir: que no soy el alcalde (se ríe). Ayer uno me llamó desde un coche en la calle del Obispo. Hay gente que no se ha enterado.

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