El general vuelve a Badajoz

El general vuelve a BadajozGráfico

Capitanía acogerá los restos y enseres de Menacho que se conservaban en Toledo

Natalia Reigadas
NATALIA REIGADASBadajoz

Menacho vuelve a Badajoz después de 77 años de ausencia. El 4 de marzo de 1811 este general arengaba a las tropas en el Baluarte de Santiago (actual Memoria de Menacho) para que resistieran el ataque del ejército de Napoleón cuando una bola de cañón le hirió en el vientre. Falleció poco después. Desde entonces sus restos han vivido muchas peripecias, pero pronto volverán a la ciudad que murió defendiendo.

Las reliquias del héroe de la Guerra de la Independencia serán trasladados desde el Museo del Ejército, en Toledo, al Palacio de Capitanía de Badajoz, frente a las Descalzas. Será un préstamo por cinco años que se puede prorrogar. Se trata de una victoria para los militares pacenses y varios colectivos que han solicitado durante años que el general que lideró la resistencia de la ciudad volviese al lugar donde murió.

El traslado se hizo público ayer a través del Boletín Oficial del Ministerio de Defensa. Una orden de la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, autoriza la salida temporal, en calidad de depósito, de dieciocho fondos del Museo del Ejército de Toledo para su exhibición en la Capitanía pacense. Los restos dependerán del Cuartel General de la Brigada Extremadura XI, es decir, de la base que lleva el nombre de este militar.

El héroe de la Guerra de la Independencia murió defendiendo la ciudad y fue enterrado aquí, pero hace 77 años se llevaron sus reliquias

La orden del ministerio, de hecho, revela que este traslado se autoriza gracias a la mediación del director del museo de Toledo y del general jefe de la Brigada Extremadura XI. El primer responsable de esta unidad que solicitó el retorno de los restos de Menacho fue Fulgencio Coll en 2003, cuando entonces las reliquias estaban en un museo militar de Tenerife. Finalmente ha sido Francisco José Dacoba, que se acaba de retirar se su puesto al frente de la brigada pacense, quien parece haber logrado el traslado.

A vueltas con los restos

Los restos del mariscal de campo Rafael Menacho y Tutló han pasado por tantas peripecias como las que vivió el militar en vida. Cuando murió, su cuerpo fue escondido en una cripta de la catedral pacense. El gobernador político y militar de Badajoz era considerado un héroe, pero temían que su tumba fuese profanada por los franceses si entraban en la ciudad, como hicieron solo unos días después de que el general muriera. Su sucesor rindió la plaza a los franceses.

Menacho permaneció escondido hasta 1880, cuando fue exhumado y trasladado a un panteón de honor con todos sus enseres. Parecía que el héroe había encontrado un reposo digno, pero duró muy poco. Solo unos días después entraron a robar y saquearon su tumba. Fue un gran escándalo en la ciudad. Posteriormente se recuperaron algunas de las reliquias y permanecieron custodiadas en el Museo Arqueológico.

Símbolo de resistencia

La importancia de las reliquias de Menacho para Badajoz solo se entienden por el peso que tiene Menacho en las crónicas de historia. Representa la resistencia de la ciudad, que según muchos expertos resultó un episodio épico. De ahí que causase tanto impacto su muerte.

Rafael Menacho y Tutlló nació en Cádiz el 22 de mayo de 1766. Estudió en la Academia militar del Puerto de Santa María y se convirtió en cadete con 18 años. Siempre destacó y sus ascensos fueron rápidos y constantes. Con 21 años fue subteniente, con 25 segundo teniente, con 27 primer teniente, capitán de granaderos tres años después y sargento mayor con 32. Fue brigadier a los 43 y murió como mariscal de campo con 45 años.

Su primera batalla destacada fue en Ceuta, donde estaba con la guarnición. En dos ocasiones el entonces emperador de Marruecos sitió y bombardeó la ciudad y Rafael Menacho fue uno de los militares que destacó.

Dos años después tuvo su primer enfrentamiento contra los franceses. Con la proclamación de la república tras la Revolución Francesa las tropas galas trataron de invadir parte de Cataluña. Participó en la batalla y fue herido. Posteriormente se trasladó a Gibraltar, pero al declararse la Guerra de la Independencia lo destinaron a Extremadura, donde encabezó la resistencia. Fue nombrado gobernador político y militar en Badajoz y consiguió resistir los ataques y los asedios de las tropas de Napoleón hasta que una bala de cañón zanjó su historia.

En 1941 se enfrentaron a un nuevo traslado. El Ejército decidió unificar todos sus fondos y se llevó los restos de Menacho. El general estuvo cuatro décadas entre los fondos nacionales, en Toledo, pero en 1988 fue trasladado a Tenerife con motivo de la apertura de un nuevo museo militar en la isla. En ese punto se perdió su rastro. Durante un tiempo no estuvo claro el destino de estos objetos. Hace unos años la Asociación Cívica Ciudad de Badajoz inició una investigación y logró confirmar que los restos y los recuerdos del general ya no estaban en Tenerife. HOY confirmó su localización en 2015. Habían vuelto a Toledo, pero no estaban expuestos, sino guardados en un almacén. Ahora se expondrán Badajoz.

La orden del ministerio no especifica qué reliquias serán trasladadas, solo refleja que son dieciocho. En 2015 HOY confirmó que Toledo no solo posee las pertenencias del general sino también restos mortales, en concreto fragmentos de huesos. Las reliquias estaban guardadas entonces en cuatro cuadros. En el primero se veía el retrato del Mariscal de Campo Rafael Menacho y Tuttló y en el segundo una bandera de Somatén Armado de la quinta Región Distrito Local.

El tercer conjunto es el más valioso desde el punto de vista histórico porque cuenta con las ropas que portaba cuando fue enterrado y también con parte de sus restos mortales. Se trata de la mortaja (botas, fragmentos textiles, borla de la faja, trozos de madera y restos de hueso). Por último hay un cuarto lote que contiene un faja que fue donada en 1889 por el nieto del fallecido, Rafael García Menacho. Desde el Museo del Ejército detallaron en 2015 que estos restos han sido cuidados y restaurados y que están en buenas condiciones, aunque parte de la vestimenta está en fragmentos.

 

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