Estuvo frente al Ayuntamiento antes que Morales

Investigando sobre la columna meteorológica, Rafael Ibáñez dio con un artículo de Fernando de la Iglesia en el que relata los avatares de este noble predictor del clima. Según recoge, para su construcción Luis Martínez Fernández, gobernador civil de la provincia, donó 2.472,70 pesetas en 1914. Un año después la hizo el marmolista Antonio Almendro, pero la maquinaria -que iba a comprarse en Alemania- se disparó de precio por la inflación de la Primera Guerra Mundial y su adquisición se pospuso hasta firmada la paz en Versalles. Con la columna hecha, se decidió colocarla provisionalmente -como meramente decorativa- frente al Ayuntamiento mientras se hacía la estatua de Morales. Con el termómetro, el barómetro y el higrómetro ya puestos y el pintor presidiendo la plaza de España, la columna se llevó a Castelar.