Fragoso, un alcalde con fecha de caducidad

Fragoso, un alcalde con fecha de caducidad

Tras 24 años en el Ayuntamiento, renovó en el cargo con el compromiso de marcharse en 2021 para volver a dar clases en la Universidad

Rocío Romero
ROCÍO ROMEROBadajoz

Leal a los suyos. Esa es una de las principales características de Francisco Javier Fragoso, Fran para todos. Nunca tiene una mala palabra para nadie del PP. Siempre encuentra una explicación amable para justificar los actos y palabras de sus compañeros de filas. Con la única excepción de la corrupción y con todas las reservas hasta que exista una condena firmada por un juez.

La lealtad a su partido es la explicación a que esta semana se tragara los sapos y culebras que los suyos le ponían por delante. Después de 24 años de entrega al Ayuntamiento y muchos más en sus filas, le pedían que entregara la Alcaldía a un candidato inexperto, de una formación nueva que viene segándole los pies a los populares en todo el país y al que duplica de largo en votos. Si Fragoso aceptó dar un paso al lado se debe probablemente al respeto que le tiene a sus siglas, consciente de que solo es un peón en una estrategia que ha repartido el poder por todo el país. Porque no quería. Por eso cuando vio la posibilidad de retener la Alcaldía dos años más, lo hizo a pesar de que eso implique allanarle el camino a las urnas a Ciudadanos en 2021.

Fragoso lleva casi toda su vida en el PP. Presidió Nuevas Generaciones, creció políticamente junto a Miguel Celdrán y se convirtió en alcalde hace ya seis años. Conoce el Ayuntamiento a la perfección porque ha pasado prácticamente por todas las áreas antes de convertirse en regidor y, durante años, coordinó el trabajo de los demás para que el veterano Celdrán se dedicara a lucir en la calle.

A algunos de los que seguimos la actualidad municipal resulta incomprensible que tenga tanto empeño en seguir, habida cuenta de lo movidos que han sido los últimos cuatro años. Hasta desagradables en bastantes ocasiones.

De hecho, el mandato que ha acabado le ha pasado factura a su salud. Hace dos años, Fragoso llegó una mañana al Ayuntamiento con media cara paralizada. Iba por el pasillo tratando de esconderla. «No, no he ido al médico porque tenía que hacer papeles. Después iré», le oyeron decir por el edificio los pocos que se cruzaron con él. Se recuperó de aquello y solo se le nota en un ojo si le da el sol de frente. Por eso busca la sombra cuando tiene que atender a las cámaras. Aquel «joenco», como él lo llama, no fue el único problema de salud en estos años. Un día apareció con un collarín, se le disparó la tensión… Así que su médico le obligó hace unos meses a hacer dieta y hoy es prácticamente la mitad que hace un año.

El aumento de peso se debió a que le encanta comer. Pero también influyó un gobierno lleno de baches y problemas, con una presión enorme debida a una mayoría simple a la que no estaba acostumbrado.

Tiene, no obstante, vida más allá del Ayuntamiento. La suya comenzó el 8 de septiembre de 1971 en la Cruz Roja de Badajoz. Sus padres, maestros, estaban entonces destinados en Coria del Río. La familia materna es de Badajoz y aquí venía María de los Ángeles a dar a luz a sus hijos. En la localidad sevillana vivió sus primeros años hasta que sus padres consiguieron plaza en Mérida. En el colegio de los Salesianos emeritense pasó el resto de su niñez y adolescencia. A Badajoz volvía la familia cada vez que tocaban vacaciones. Y él se instaló definitivamente el día que empezó a estudiar Económicas. Se mudó a casa de su abuela. Es el segundo de cuatro hermanos.

Es muy familiar y se queja de que apenas tiene tiempo para estar con su esposa, Gala Rivera, con sus dos hijos pequeños y su madre. No es dado a los cambios y suele dividir las vacaciones entre Chipiona y Sesimbra.

Quienes le conocen dicen que es muy raro que se le pase un cumpleaños. Siempre encuentra el momento para enviar un whatsapp y rara vez deja un mensaje sin responder. Se implica emocionalmente con la gente cercana que pase por un bache y le gusta hablar de sus amigos. Aunque lo de verdad le gusta, probablemente, sea hablar. Raja por los codos y a mucha velocidad, lo que vuelve locos a los redactores que le graban y después tienen que transcribirlo.

Pero como no quiera decir algo, no lo dice. Ya se le puede preguntar diez veces, que si no lo quiere soltar, no lo suelta. Rara vez hace declaraciones sin pensarlas, tiene capacidad didáctica y se explica muy bien. Generalmente suele decir exactamente lo que quiere decir.

Muy inquieto, casi de forma paralela a sumarse en Nuevas Generaciones, montó una asociación que se llamaba I+D con varios amigos. En sus años de estudiante fue presidente, también, del consejo de alumnos. Estaba muy implicado en la Universidad y sacó plaza de profesor titular por oposición casi recién titulado. Esa plaza en el área de Matemáticas Financiera donde volverá cuando salga del Ayuntamiento. Hoy lo ha dicho, cuando dé el relevo a Cs en 2021 se dedicará a dar clases. El viernes pidió la reincorporación porque en ese momento el alcalde iba a ser el candidato de Cs, pero poco después la negociación cedió a su favor y de momento no va a volver.

A pesar de la larga trayectoria en el Ayuntamiento, y de que la ha compatibilizado con otros cargos internos del PPy como diputado provincial durante 14 años, es doctor. El título de su tesis es 'El principio de descentralización funcional en el ámbito de la Administración Local: especial atención al régimen y gestión de empresas públicas locales'. Se la dirigió el que fuera presidente del Consejo Consultivo Pedro Nevado-Batalla.

Es muy trabajador y de las personas que piensan que el esfuerzo conlleva siempre una recompensa. Por eso aún le falta alguna clave para entender cómo ha perdido cuatro concejales y miles de votos en cuatro años. Está convencido de que ha hecho todo lo posible por mejorar la ciudad y aceptó renovar su candidatura a pesar de que eso le obligaba a despedir a parte de sus compañeros.Y esa fue una decisión complicada para él porque no le gusta fallar a la gente que tiene cerca. Al contrario, le gusta recompensar con atención personal a quienes trabajan con él.

Al alcalde de Badajoz le encanta la gestión. Y eso es un hecho que sus compañeros le critican. Sacan pecho de que tengan un Ayuntamiento con 29 millones de euros de superávit, pero les gustaría que fuera más a los bares y se relacionara más con los pacenses fuera de actos institucionales. Hay quien le acusa de ser distante, aunque otros le ven un punto de timidez.

Quizás por eso nunca se pierde los actos de la Delegación de Mayores, donde le tratan muy bien. Se entretiene hablando, hasta en alguna ocasión se ha puesto a hacer gimnasia como uno más. Muchas mayores de 65 le adoran y él aprovecha para dejarse querer.

Él no se jubilará en el Ayuntamiento. A sus 47 años afronta un último mandato recortado, de solo dos años. Fragoso es ya un alcalde con fecha de caducidad.