La Fiscalía pide seis años de cárcel para un estafador por la venta de un coche

El padre, en pie, junto a su hijo durante el juicio de ayer. A la izquierda, el anuncio de la empresa que ofrecía el coche y la foto del vehículo. /C. Moreno
El padre, en pie, junto a su hijo durante el juicio de ayer. A la izquierda, el anuncio de la empresa que ofrecía el coche y la foto del vehículo. / C. Moreno

Su hijo, para el que se solicitan dos años de prisión, reconoce que no entregó el coche, pero el Ministerio Público cree que ambos son culpables

Evaristo Fdez. de Vega
EVARISTO FDEZ. DE VEGABadajoz

Un hombre de 39 años y su hijo, que tiene 19, se enfrentaron ayer a una petición de seis y dos años de prisión por engañar a una familia de Bodonal de la Sierra que denunció haber sido estafada en la compra de un coche. Los denunciantes realizaron dos transferencias bancarias por un valor total de 3.800 euros, pero nunca recibieron la pick-up que les habían ofrecido.

Los hechos que ayer fueron juzgados en la Audiencia Provincial de Badajoz tuvieron lugar a comienzos de 2018 cuando una vecina de Bodonal vio el anuncio publicado por una empresa que ponía a la venta un coche. Rápidamente llamó al número de teléfono que aparecía, pero le dijeron que ese vehículo ya había sido vendido.

Poco después recibió una llamada en la que el vendedor le dijo que les había entrado otro coche similar. Se trataba de un Ford Ranger de unos 9 o 10 años de antigüedad que costaba 3.800 euros con los gastos de envío incluidos.

La oferta le interesó a la compradora, que hizo una primera transferencia de 300 euros en concepto de señal. Con posterioridad envió otros 3.500 euros para realizar el pago completo. «El coche estaba en Castellón y se comprometieron a enviárnoslo a un polígono industrial de Dos Hermanas para recogerlo».

En los días siguientes la compradora no recibió novedades. Dijo ayer que cuando llamaba al teléfono del vendedor nadie respondía, por lo que introdujo los datos del coche en los buscadores de Internet para comprobar si aparecía información.

El abogado del hijo reconoce que cometió el delito y pide que sea condenado a un año

Fue así como descubrió que el coche que ella había adquirido –le habían enviado copia de la documentación– estaba a la venta también en Las Palmas de Gran Canarias. «Llamé al vendedor y comprobé que era una persona distinta».

En los días siguientes la Guardia Civil inició una investigación que concluyó con la imputación de los dos hombres que ayer se sentaron en el banquillo: Jaime J. J., un vecino de Castellón de 39 años, y su hijo Jesús J. D., que tenía 18 años cuando se realizó la operación.

La Fiscalía acusa al padre de estafa agravada porque en su historial cuenta ya con media docena de condena por estafas parecidas. Para él pide seis años de prisión, mientras que para el hijo solicita dos años de cárcel por ser el primer delito que comete y no tener antecedentes.

Ninguno de los acusados declaró en el proceso de instrucción, por lo que fue ayer la primera vez que abrieron su boca para explicar su relación con los hechos que se juzgaban.

A estas alturas del proceso ya sabían que la Guardia Civil había averiguado que el teléfono con el que contactó la familia de Bodonal había sido adquirido en un establecimiento Carrefour por el acusado. Además, la investigación determinó que el titular de la cuenta en la que fue ingresado el dinero era el hijo.

Jaime J. J. dijo ayer que aunque fue él quien compró el iPhone con tarjeta prepago al que llamó la denunciante, ese teléfono jamás lo usó él puesto que era un regalo para su hijo. Igualmente afirmó que desconocía los detalles de la venta de ese coche y que nunca tuvo relación con la cuenta bancaria en la que se hizo el ingreso.

Quien sí reconoció haber hablado con la compradora fue su hijo, que confirmó ser el usuario del teléfono y el titular de la cuenta en la que se realizaron las dos transferencias. Pero aseguró que el precio que pactó fue de 6.600 euros y que no llegó a entregar el vehículo porque la compradora no se presentó a recogerlo. «Intenté contactar con ella pero me ponía excusas y al final desistí».

El tribunal le preguntó ayer por qué no devolvió el dinero consignándolo en la cuenta del juzgado. «Yo no sé qué es eso, yo le dije a la Guardia Civil que me dieran el teléfono de la denunciante para hablar con ella y arreglarlo, pero no me lo daban por si tomaba represalias (contra ella)», respondió.

El agente de la Guardia Civil que investigó el caso aportó ayer los dos datos que considera claves: el teléfono al que llamó la víctima fue comprado por el padre y puesto a su nombre, mientras que la cuenta bancaria en la que se ingresó el dinero pertenecía al hijo. «Yo, personalmente, no me creo que le entregara al teléfono a su hijo», dijo el guardia.

La denunciante también aseguró que aunque ella siempre habló con un hombre que «debía tener entre 30 y 40 años», ese varón consultaba de forma continua con «su socio» los detalles de la operación.

Para tratar de averiguar cuál de los dos acusados era el que hablaba con la compradora, el presidente del tribunal, Enrique Martínez Montero de Espinosa, pidió a los dos acusados que hablaran unos segundos. «Reconozco la primera voz (la del hijo), la otra voz no me suena».

Tras la vista de ayer, la Fiscalía mantuvo la acusación, mientras que Raquel Delgado, la abogada que defendía al padre, solicitó su absolución. El otro letrado de la defensa era David Guareño, que a pesar de lo expuesto por su defendido lo reconoció autor de la estafa y pidió para él una condena de un año de prisión. Ahora, deberá sentenciar el tribunal.