Fiera vuelve a correr con solo dos patas

Toni y Violeta paseando a Fiera con su silla de ruedas por el parque del río. :: josé vicente arnelas

Una empresa de Badajoz hace sillas de ruedas a medida para perros

Natalia Reigadas
NATALIA REIGADASBadajoz

Fiera es un bulldog francés de 10 años y es imparable. Su dueña, Violeta Senero, explica que siempre ha sido muy activo y que disfrutaba corriendo por todas partes. A principios de año un perro de gran tamaño lo atacó. Le dañó tres vértebras y perdió casi por completo la fuerza en las patas traseras. Verlo así fue muy duro para su familia que acudió a varios veterinarios de referencia, pero les dijeron que no había solución. Sin embargo, desde hace unas semanas, Fiera ha vuelto a correr.

El logro es de una empresa pacense llamada Sirok. Violeta contactó con ellos a través de una protectora de animales. Esta firma está especializada en la impresión en tres dimensiones y, casi de casualidad, parte de su negocio se ha centrado en crear sillas y prótesis para animales que sufren problemas de movilidad.

La ventaja de sus diseños es que están personalizados para cada perro. Por ejemplo, en el caso de Fiera, le permite mover las patas traseras gracias a unas correas. Es importante porque este perro aún tiene sensibilidad y le gusta ejercitar las patas, aunque son las ruedas las que le permiten moverse. Violeta recuerda el día que Toni, su pareja, le mandó el vídeo de su mascota corriendo con la silla. «Las primeras veces que se lo pusimos, no se movía, se quedaba quieto. Un día arrancó a correr», recuerda esta pacense que dice que no puede estar más agradecida a los promotores de esta idea.

«Me puse a llorar cuando vi a Fiera volver a andar. Pensé que no podría volver a moverse»

«Me puse a llorar cuando vi a Fiera volver a andar. Pensé que no podría volver a moverse» Violeta Senero | Dueña de Fiera

Para Violeta, Fiera es parte de su familia. Dice que nunca pensó en sacrificarlo y cree que, si se tiene un animal, hay que comprometerse en sus cuidados pase lo que pase. Dice con orgullo, además, que su perro siempre ha sido un luchador. «Nació muerto. Estuvimos tres horas reanimándolo y luego su madre no lo quería, porque fue por cesárea. Tuve que alimentarlo a jeringuilla y se convirtió en mi niño. Es mi niño».

Tras la agresión, fue a varios veterinarios para buscar una solución, pero si lo operaban, había muchas posibilidades de que falleciese en la intervención, ya que los bulldog de este tipo tienen muchos problemas respiratorios. Tras varios especialistas y sin ninguna respuesta positiva, esta pacense decidió pedir ayuda en las redes sociales desesperada. No quería sacrificar a su perro, pero era muy duro verlo arrastrarse sin apenas posibilidad de moverse. Se puso en contacto con ella una protectora de animales que le habló de Sirok.

Los responsables de esta empresa fabricaron la silla en tres días y luego comenzó la adaptación, que no ha sido fácil. Sin embargo, ahora Fiera vuelve a caminar y correr, lo que supone un alivio para este animal. «Yo pienso que, quien tenga perro, es para cuidarlo y darle lo que necesita. Piden poco para lo que dan. Además, yo lo amo con locura», concluye Violeta Senero.

Impresión en 3D

Fue la protectora Patitas Callejeras la que puso en contacto a los dueños de Fiera con Sirok. Esta asociación ayuda a distintas mascotas y lleva un tiempo colaborando con esta empresa pacense. Los defensores de los animales y los especialistas en impresión en 3D se conocieron fortuitamente. A los responsables de la empresa les contaron que una perra de la raza boxer acababa de parir, había sufrido una pérdida de calcio y no podía mover las patas traseras. «Intentamos hacer la silla lo más rápido que pudimos, pero era la primera que diseñábamos y la perra murió antes de que pudiésemos entregarla», recuerda con pena Isabel María García Iglesias, de Sirok.

A pesar de que el primer caso no tuvo final feliz, la hazaña de esta empresa se difundió entre los dueños de canes y les fueron llegando casos de perros con parálisis. Ya han completado dos proyectos de forma satisfactoria y de manera desinteresada, ya que lo han utilizado para formarse. Ahora, sin embargo, esta firma se plantea que las prótesis para animales sean parte de su negocio.

Sirok es una empresa especializada en impresión en tres dimensiones. Llevan dos años trabajando desde el Parque Tecnológico, en el campus universitario, y se habló mucho de ellos gracias a un reportaje de HOY titulado 'Dani, un súper niño con la mano de Iron Man'. Fue en 2007 cuando esta firma se ofreció ayudar a un menor de 6 años que necesitaba una prótesis de mano a medida. Continúan trabajando en este ámbito, pero ahora también ayudan a los animales.

El bulldog francés de Toni y Violeta fue atacado por otro can y perdió la movilidad de la parte trasera, pero ahora ha vuelto a moverse

Cayetano Moreno Muelas es ingeniero informático y explica que decidió montar su empresa junto a Isabel María García Iglesias, economista, porque se dieron cuenta del potencial de la impresión en 3D y detectaron que no había negocios de este tipo en Badajoz. «Hemos indagado en muchos ámbitos y, entre ellos, trabajamos en lo de los animales que, la verdad, es un tema que nos apasiona».

Lo que más les piden, según detalla Moreno, es construir prototipos. «También merchadising para empresas, logotipos en 3D. También nos encargan muchos trabajos haciendo maquetas para arquitectura, para mostrar cómo quedará la construcción de un edificio», explica este ingeniero informático.

Cómo se fabrican

Al diseño de sillas de ruedas y adaptadores para perros llegaron casi por accidente, pero en la actualidad les están llegando bastantes encargos. La ventaja de sus creaciones, sobre otras que se encuentran en el mercado, es que están personalizadas. Imprimen y montan las piezas a la medida del perro y teniendo en cuenta su dolencia. Además, no es muy costoso. Pueden diseñar e imprimir una silla en tres días y los materiales cuestan unos 50 euros. A estos se suman las correas, pero se pueden usar las que ya tenga el propio can.

«Cuando se ponen en contacto con nosotros, quedamos con los dueños del perro, tomamos una serie de medidas, fabricamos la silla y comenzamos las pruebas. Hace falta un periodo de adaptación», explica Isabel García. Esta experta explica que es importante que sean a medida porque no todos los perros tienen la misma fisionomía ni el mismo peso. Algunos tienen más fuerza en las patas delanteras, otros se impulsan desde atrás. Tenemos que diseñar la silla para que no sea un peso extra ni les dificulte los movimientos. Para que ellos se adapten. El perro no está acostumbrado y hay un proceso de adaptación. Hay que tener en cuenta a cada perro».

A pesar de las dificultades, los promotores del proyecto están volcados, especialmente por las historias de éxitos, como la de Fiera. «Los dueños te cuentan que los animales han recuperado la ilusión. Nos comentan que no esperaban volver a ver a su perro correr, pero lo han conseguido», explica Isabel García.