Las familias piden que se use el protocolo de alergias alimentarias en los colegios

El control de las alergias es un asunto prioritario en numerosos centros escolares. :: hoy/
El control de las alergias es un asunto prioritario en numerosos centros escolares. :: hoy

Hace tres años que se aprobó una guía para emergencias en escuelas, pero denuncian que los docentes no han recibido formación

Natalia Reigadas
NATALIA REIGADASBadajoz

Hace unas semanas saltó la polémica en un colegio de Badajoz. Una madre denunció que en la clase de su hijo, alérgico al huevo, habían dedicado un trimestre a este alimento, y habían terminado el proyecto con una fiesta centrada en este ingrediente. La escuela indicó que, en todo momento, se había respetado el protocolo y que el alumno no corrió peligro. La situación provocó un intenso debate entre los que defienden la actuación del colegio para no cambiar la rutina de toda una clase por un alumno, mientras que otros consideraron que los docentes corrieron un riesgo innecesario.

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Los afectados por alergias alimentarias creen que el problema de fondo es que queda mucho por hacer para que las aulas sean completamente seguras para los escolares con estas patologías. Un estudio de 2010 publicado por la revista especializada Allergy advertía que el 20% de las reacciones alérgicas debidas a alérgenos alimentarios suceden en horario escolar y que se dan tanto en el comedor, como en el aula o el patio.

En diciembre de 2016, la Junta de Extremadura estableció un protocolo de actuación ante urgencias sanitarias en los centros escolares de Extremadura. Sin embargo, desde Aexaal (Asociación Extremeña de Alérgicos a Alimentos) destacan que falta formación entre el profesorado para que esta guía sea efectiva y se use en las escuelas. También lamentan falta de sensibilidad en la sociedad en general ante unas patologías muy peligrosas.

«Se tiende a subestimar el problema y las alergias alimentarias cuestan vidas», dice con contundencia María Victoria Gil Álvarez, presidenta de Aexaal. Esta agrupación cuenta con 600 socios en la región y su líder destaca que muchos son padres que se han unido por la incomprensión que hay. «Cuesta mucho. No se entiende en diversos ámbitos, en el académico, en restauración y en la sociedad en general».

Aunque Aexaal cuenta con 600 familias, se calcula que los afectados en la región son muchos más. Las estadísticas muestras que las alergias alimentarias afectan al 8% de la población infantil y al 3% de la adulta. Además, cada vez hay más. «No se sabe la causa. Hay diversas teorías, que si es la genética, la alimentación, un exceso de limpieza... Yo creo que es un poco de todo, pero la realidad es que crece», se lamenta María Victoria Gil.

«Se tiende a subestimar el problema y las alergias alimentarias cuestan vidas» María Victoria Gil Álvarez | Presidenta de Aexaal

En cuanto a los alimentos, entre los menores la alergia al huevo y a la leche son las más comunes, mientras que las frutas destacan en general en España entre todos los ciudadanos.

Un problema muy común, según apunta la representante de estas familias, es que se desconoce que las alergias a los alimentos no solo se activan por comer algo. «Puede ser por ingesta, por contacto o por inhalación. Además, no están solo en los alimentos. También en cosmética e incluso en material escolar», advierte Gil, que pone varios ejemplos. Hace dos años en Francia murió un niño que inhaló las proteínas de un pescado que se estaba cocinando cerca de él. Recientemente hubo una niña en Canarias que acabó en la UCI porque las tizas que se usaban llevaban proteínas lácteas.

María Victoria Gil destaca que las familias lucharon durante años para cambiar la legislación y que la asistencia médica que dan los docentes en caso de emergencia fuese obligatoria, no voluntaria. En 2016 calificaron como una victoria el protocolo, pero consideran que no se aplica. El principal motivo es que no se ha formado a los docentes. «La asociación da charlas, pero no puede llegar a todos y si no están preparados, no sirve», insiste la portavoz de Aexaal.

En cuanto al caso de Badajoz, María Victoria Gil detalla que ella misma y otras muchas familias se han encontrado situaciones similares. «En una clase con tres niños alérgicos al huevo pidieron, por el día del padre, que llevásemos cáscara de huevo para hacer el regalo». «Pedimos que se pongan en lugar del otro. Con que un niño se quede sin una actividad, ya es duro apartarle. Es frustrante para los padres», dice Gil Álvarez, que pide que se aplique el sentido común y la empatía para los proyectos educativos que impliquen alimentos, la celebración de cumpleaños y otros eventos que ponen en peligro a los niños alérgicos.

En los restaurantes

Aexaal destaca, además, que también hay una cuenta pendiente en las hotelería. En este caso denuncian que la legislación no se cumple. La normativa obliga a los locales a contar con una carta detallada con los ingredientes de cada plato en los que se refleje claramente qué alérgenos pueden contener. Es obligatorio desde 2011 gracias a una legislación europea. Sin embargo, denuncian que aún es muy común que, al pedir la carta, los locales no la tengan en papel y los camareros solo la detallen verbalmente.

«Confías tu vida a alguien que, de cabeza, tiene que acordarse de las alergias de cada plato. Imagina que hay mucha gente o tiene prisa. No te puedes arriesgar y aún menos la vida de tu hijo», lamenta María Victoria Gil, que pide más inspecciones en hostelería para que los bares y restaurantes se adapten de una vez por todas a la ley.