No hace falta inventar

DANIEL SERRANO COLLANTES

Por nuestra propia naturaleza humana nos gusta investigar, descubrir, inventar. Como resultado de esos descubrimientos la sociedad ha ido mejorando. Realidades de hoy, como la penicilina o el teléfono móvil pasando por el motor, han ido transformando nuestro día a día hasta llegar donde estamos hoy. Junto a esto, hay otra realidad, que consiste en adaptar e intentar mejorar lo que ya está probado y funciona bien. Este principio se aplica muy bien para una ciudad. Basta ver iniciativas que han funcionado en otras ciudades o la manera de resolver diferentes problemas, que pueden ser muy diversos aunque siempre existen grandes similitudes entre las ciudades. Por ejemplo, la potenciación del turismo, el problema del ruido, un plan urbanístico bien pensado a largo plazo, el tráfico y el transporte urbano, o el buen cuidado de las zonas verdes o la limpieza.

¿Cómo ha conseguido Oviedo durante varios años obtener 'la escoba de oro', es decir, ser la ciudad más limpia de España? ¿Cuál ha sido el secreto del transporte en bicicleta en Sevilla? En Bilbao la recuperación de la ría fue determinante para cambiar su imagen de una ciudad sucia y gris a lo que es hoy. ¿Cómo se podría aprovechar más aún el Guadiana en Badajoz? ¿No habría alguna idea para poder potenciar y 'saber vender' los museos de Badajoz, siguiendo el ejemplo de Málaga, aunque sean dos realidades muy diferentes? Toledo inaugurará este mes un parque temático familiar sobre la Historia de España. ¿Y un parque temático sobre los descubridores extremeños en Badajoz?

De manera general las ciudades españolas han mejorado mucho en los últimos 20 años.

Todos conocemos ejemplos. Se podría pensar que es cuestión de una mayor inversión, y es verdad, pero no solo, porque también es necesario tener ideas, ver lo que ya funciona en otros sitios, adaptarlas y si cabe, mejorarlas.