Extraen 200.000 kilos de suciedad de los imbornales para evitar balsas

Dos operarios de Aqualia trabajando ayer en el centro. :: PAKOPÍ

Aqualia está llevando a cabo su plan de choque anual para limpiar los sumideros de la ciudad de cara a la temporada de lluvias

Natalia Reigadas
NATALIA REIGADASBadajoz

Desatrancando la ciudad. Desde septiembre, Aqualia ha sacado 200.000 kilos de suciedad de 1.800 imbornales. Se trata de una operación de limpieza para evitar que se formen balsas de agua ahora que comienza la temporada de lluvias.

La empresa gestora del Servicio Municipal de Agua indica que realiza labores de limpieza durante todo el año, pero que, tras el verano, intensifica las mismas con un plan de choque. Esta operación ya ha limpiado 1.800 imbornales y llegará a otros 500 las próximas semanas para que no se produzcan balsas con las tormentas del otoño. «Provocan quejas y con las labores de limpieza se evitan», explicó ayer el jefe de servicio de Redes de Saneamiento y Abastecimiento de Badajoz, Francisco Gijón Burgos.

La ciudad cuenta, en total, con 500 kilómetros de tuberías. La red de alcantarillado es mixta, es decir, que las aguas residuales y las pluviales van por el mismo sistema. En las nuevas urbanizaciones, detalla Francisco Gijón, no es así. Barrios como el Cerro Gordo, La Pilara y las zonas nuevas de Las Vaguadas cuentan con redes separadas.

Las labores de limpieza dependen de cuatro camiones. Tres son más grandes y el cuarto es pequeño y se destina a tareas en calles estrechas, como las del Casco Antiguo. Los trabajos se realizan dividiendo la ciudad en sectores. Hay más de 20 además de los 8 poblados (Gévora, Villafranco, Valdebótoa, Alvarado, Sagrajas, Novelda, Balboa y Alcazaba). En cada camión hay dos operarios. El sistema consiste en succionar la suciedad a través de una tubería y también usar una manguera con agua para limpiar y empujar los restos atascados.

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Francisco Gijón amplía que los desagües se bloquean porque las lluvias arrastran la suciedad que hay en el suelo. Se trata de tierra y hojas, pero también desechos que la gente tira al suelo como pañuelos o plásticos. Cuando hay lluvias intensas, todo va hacia los imbornales y puede provocar atascos.

A este respecto, el responsable de Aqualia asegura que en la ciudad se producen menos balsas de agua que antes gracias a las obras que realizaron en zonas con más complicaciones, donde el problema era común, como la carretera de Valverde, la de Sevilla o el cruce de Sinforiano Madroñero con Alcaraz y Alenda.

Gijón detalla que es difícil prevenir el arrastre de la suciedad de las calles, ya que en Badajoz, en muchas ocasiones, llueve repentinamente y de forma intensa, lo que favorece que se arrastren rápidamente los residuos hacia las alcantarillas. Eso sí, también señala que hay malos usos de la red. «Nos hemos encontrado botellas de plástico bajo las arquetas. Eso no entra por el imbornal. Hay que levantar la tapa de la alcantarilla y meterlo y la gente lo hace», se lamenta.

También se han dado casos en los que los responsables de una obra han abandonado arena o restos de cemento dentro de los sumideros. En otoño, además, caen las hojas y, si hay tormentas repentinas, los imbornales también quedan tapados.

En otros casos, desvela el responsable de Redes de Saneamiento de Aqualia, el problema es que los vecinos manipulan los desagües. Les colocan rejillas o plásticos para evitar tener malos olores cerca de sus casas o prevenir la presencia de cucarachas. El problema es que esto provoca que el agua no desagüe correctamente y se forman ríos en las calles.

El mayor enemigo del sistema de alcantarillas, sin embargo, es el monstruo de las toallitas, como se conocen a las bolas que se forman en las tuberías y las estaciones de bombeo de aguas residuales. Están formadas por toallitas húmedas, ya que no se descomponen. Se unen con jabones y aceites y se solidifican.

El monstruo de las toallitas

Recientemente en Badajoz, Aqualia ha tenido que llevar a cabo reparaciones en la estación de bombeo de aguas residuales de Cerro Gordo y en las instalaciones de los bombeos norte y sur de la ciudad. Todas sufrían atascos por la misma razón.

La mayor parte de las toallitas llegan al sistema de aguas residuales por los baños, pero también hay a través de los imbornales. Así mismo, es muy común lanzar colillas que también se atascan en los sumideros en los colectores.

Además de las toallitas, hay otros residuos que Aqualia pide a los vecinos que no lancen a la red, por ejemplo, restos de comida, compresas o salvaslip, aceite, bastoncillos o preservativos.

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