«No existe ningún mayorista que viva de las películas»

A. B. BADAJOZ.

Antonio Palomo tiene 60 años y lleva más de media vida dedicada al vídeo, concretamente 35 años trabajando como mayorista a nivel nacional al mando de Eurovídeo.

Según datos de la Asociación Nacional de Empresarios Mayoristas del Sector Videográfico, en 2005 había en España aproximadamente 7.000 videoclubes. En la actualidad quedan abiertos menos de 450. En toda Extremadura no suman más de diez. El ritmo de desaparición de estos locales es trepidante. «En los buenos tiempos en la región había quince distribuidores», explica Antonio, pero han ido desapareciendo progresivamente con la crisis tan feroz que ha sacudido el sector. Actualmente él es el único que queda.

«A principios del año 2000 apareció internet, que fue una competencia desleal para el vídeo», afirma el gerente de Eurovídeo. «Hemos intentado hablar con los diferentes gobiernos para que pusieran leyes más restrictivas contra la piratería, pero hacen caso omiso», indica.

En el mundo de la música también hay descargas ilegales, pero los cantantes pueden irse de gira. Esto en el caso de los actores y directores sería impensable. Antonio explica que del negocio del videoclub han llegado a comer en España 150.000 familias, pero actualmente «no existe ningún videoclub que viva de las películas». Para Eurovídeo la parte audiovisual supone solo un 8% del negocio, el resto está diversificado.

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